Un tiempo de rupturas. Eric Hobsbawm.

•17 enero 2014 • 1 Comentario

Originalmente publicado en Historia Escrita:

En La Nación

En su clásica trilogía histórica sobre el “largo” siglo XIX (que abarcó desde la Revolución Francesa a la Gran Guerra europea), tanto como en su celebrada síntesis acerca de la época de guerras y revoluciones -el “corto” siglo XX (1914-1989)-, Eric Hobsbawm reservó capítulos consagrados a la evolución de la literatura y el arte para cada subperíodo que abordaba.

La actividad de este enorme historiador, fallecido en 2012, no se limitó a la historia social, política o económica, líneas sobre las cuales escribió obras de referencia. Hobsbawm fue también un intelectual comprometido, comunista de toda la vida y, durante la década de 1950, también comentarista de jazz en la prensa, oficio que abandonó cuando en un momento decidió, como el personaje de Proust, irse a dormir temprano.

Un tiempo de rupturas es el último libro que dejó preparado antes de morir. Reúne dos artículos inéditos, otro que…

Ver original 666 palabras más

Jorge Adur

•24 abril 2013 • Dejar un comentario

Ustedes compartirán lo mejor de mí… Es así, querido padre Jorge Adur:

 

Los números de 2012

•30 diciembre 2012 • Dejar un comentario

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

4,329 films were submitted to the 2012 Cannes Film Festival. This blog had 21.000 views in 2012. If each view were a film, this blog would power 5 Film Festivals

Haz click para ver el reporte completo.

La poesía de Omar Chauvié

•21 enero 2012 • 1 Comentario

en este viejo camino a puntalta

Escenas familiares y otros poemas
Omar Chauvié

El ABC de Pastrana
serie A
tarraja pastrana

poesía es todo
dice pastrana
mientras acomoda las cubiertas
poesía es todo lo que se puede ver.

a pastrana le dicen tito
y en su vida vio una murga
“algo parecido una vez
en los corsos de puntalta”
(sabe pastrana
del aguante rojinegro
luto y sangre
la caja del mionca
el tetrabrik y el corazón
luto y sangra)

pastrana se come a la jermu del gomero
a la mujer del gomero no se la come nadie
es la del cuento de las moscas
sólo pastrana se la banca
ahi va pastrana
pa´la saranda pastrana
ya ya ya ya ya

entre bahía y puntalta hay
siete leguas
el viaje no dice nada
sólo dormir
parís-texas dice pastrana
y no sabe cuál es cuál

me voy pa´ texas dice
como john wayne
y se toma “La Acción”
me voy pa´ parís
como carlitos monzón
y se toma “La Acción”

poesía es un travelling bahía-puntalta

antes, cuando tenía el gordini
le sacaba una tuerca a cada rueda
y hacía los 35 kilómetros que le hervía el culo
piensa: hervor de culo
qué difícil
culo haciendo burbujitas
culo al rescoldo
caldo de culo

él siempre definía
“a la literatura para que ande
hay que llevarla al mango
y con alguna tuerca floja”
(se equivoca
no pastrana, el dedo
y escribe “con alguna turca floja”
y dale pa´delante)
pastrana /si llega
se acuesta con el padre
y dice que no importa
porque poesía es todo
lo que se puede hacer

Algunas imágenes del costado del sol

I

re
flex
xiona
pastrana el viejo
se pone filosófico
con estos viajes/ el viejo
con estos viajes
siempre se pone
la ciudad se le corre bajo las piernas
al viejo
recorremos los desarmaderos
desalmaderos
del Saladero al WalMart
sales
donde las chapas se pudren
donde los colores
se decoloran
se aguachentan en changas/ en chapas
desalmaderos
mientras
hotter than hell gritan los kiss

una sábana blanca
acompaña la ruta por los costados
él habla de expediciones a las salinas grandes,
de ópticas, de paragolpes,
de un general del pasado y la pampa

las chapas ven pasar el arroyo
de norte a sur
el cielo se repite en
parabrisas tirados
ya cubiertos de cardos
invocación:
las chapas para pastrana
aunque se pudra la noche
en este viejo camino a puntalta…
señores de la sal

II

el viejo ahora
encuentra
a otro viejo
gordo
amplio
que cría chanchos acá
al muy costado del sol / de la sal
y como tiene por costumbre
el viejo lo conoce.

bajo las chapas
bajo el sol del desarmadero
un guardabarro de 404
es
la sombrilla de un lechón

la tarde se pasa
camino del aeropuerto
el cartel de coca cola
gotitas más, gotitas menos
es sudor
tan fría en este verano
coca
nos habla del regreso

fierros cutáneos son la pereza de la tarde
masticadora de pasto
de pasto blanco como una vaca

pastrana nunca olvidaría
el momento en que lo llevó a conocer
los desarmaderos
su padre

fierros cutáneos, la pereza de la tarde

escenas familiares

“…la dilijencia o los wagones salen a un pequeño espacio desmontado en cuyo centro se alzan diez o doce casas. Estas son de ladrillo, construido con el auxilio de máquinas, lo que da a sus costados la tersura de figuras matemáticas, uniéndolos entre sí fina argamaza en filetes finísimos i rectos. Levántanse aquellas en dos pisos cubiertos de techumbres de madera pintada. Puertas i ventanas pintadas de blanco, sujetan i cierran cerraduras de patente; i stores verdes animan y varian la regularidad de la distribucion.”
D.F.S(armiento)

plano bien plano

puerta
pasillo
baldosa
otra vez puerta
madera
un color madera
placard largamente
placard
puerta placa
puerta
portal
madera mampostería vidrio
mampara amapola lavanda

se puede ir de un extremo a otro
telas, telas crudas
ventanas
mosaico
viejo mosaico
despintado
marco y contramarco
un tema de los beatles que habla de calamaro
ventiluz
cama
música de cámara
cielo/raso/azul
fragancia
pared de bloques
pared
pared de ladrillos
pared
cable
cable de teléfono
cable de luz
cable de cable
biblioteca de mimbre
biblioteca de pino
biblioteca de tablones sucios
sostenida por ladrillos cerámicos
un reloj que indefectiblemente
un poco de olor a mierda
pero propia
puerta
placa
pared
sanitario
bañera
cortinado blanco
rejilla poblada de cabellos
agua grisácea,
viscosa, casi sólida
imposible ponerle una mano
encima

dentro de la pared hay
por lo menos
seis codos de media
recubiertos con pintura epoxi
y hay
caños de luz
de metal,
de metal negro,
de pvc
de otros materiales
todos contienen cables siempre
en dos colores
hay muchas cosas más en esa pared
arena ladrillos agua
agua tiene mi pared

debajo de estos pisos
también corre agua
agua en caños

puerta
balcón
constructores baldomerizados
un sifón azul
contra un azulejo azul
y el cielorraso azul
del que antes les hablé

a la habitación contigua
comunica una puerta
por pura contigüidad

biblioteca
de mimbre
oh, biblioteca de
mimbre

cielo azul de raso
luz de filamento finito
1 cubrecama de color limón
la dentadura postiza
los zapatos sobre el lavarropas
dos y dos en cielos de raso
lo que he visto y he oído
pared
dos pasos
pared

dicen que J.D.Perón,, cuando reflexionaba sobre la acumulación política, apelaba a esta analogía: un movimiento tan amplio como el nuestro, se construye como el adobe del rancho de los criollos, juntando barro y bosta.

no tiene vidrios
ni maderas
sólo picaporte y hierros
la puerta de entrada
nada más
sólo telarañas
y hierros
rectos unos, curvos otros
víboras negras inmóviles

seis pasos
otra vez puerta
con metal constituyéndola
pintado de azul

los vidrios que sólo luz
y opacidad
no imágenes
luz y brumas
nunca imágenes
luego pared
regularmente
interrumpida por aberturas
ladrillos y salitre
en 30 cm de ancho
X muchos, muchísimos más de largo
argamasa en un tiempo sólida
donde además de los componentes tradicionales
hemos hallado
palitos
pastos
bordes de nidos de golondrina
pestañas de palotes
plumas de gorrión
restos de diarios regionales
alambres atigrados por el agua y la sal
tierra del patio
neutrones y protones
portones no
portón hay uno solo

adheridos a las paredes
prismas metálicos
que generan la energía
calórica
que perciben uds. en el ambiente

bibliotecas de mimbre pobladas de quetejedis

ocho pasos
siempre
de los que yo uso
y con rumbo este
abertura regular rectangular
de una altura superior a la de un hombre
parado sobre la punta de sus pies
y con los brazos extendidos
los puños abiertos

abertura munida de instrumento dorado
bajo el cielo refulgente
indispensable para las operaciones de
apertura y cierre.
Escasa superficie
más o menos
dos hombres obesos de costado
durante cuatro pasos apurados
los gordos respiran un poco más cómodos
en la parte central
donde una puerta de dos hojas
ubicada sobre el lateral interno de la pared
les permite apoltronarse en el espacio

me detengo un momento
frente a la puerta
gordos mediante
vidrios repartidos por perfilería liviana
y goma paraguaya
que a modo de cuña se introduce
entre parante y cristal

transparencias
más polvo más hollín
más miopía

pintada la casa
está

control

la boleta del gas
la de la luz
la cuenta del teléfono
la boleta de azurix
el resumen de la tarjeta
las compras de la cooperativa
las del disco
las del walmart
los gastos mensuales
los gastos semanales
los gastos diarios
las luces encendidas
las canillas bien cerradas
la llave del calefactor en verano
las horas frente al televisor
las horas frente al monitor de la computadora
la hora
el piloto inútil de los artefactos de gas
(¿para que sirve el piloto?)
los vasos rotos
los platos playos
los tragos de agua
la cantidad de platos
el número de ñoquis
las salidas
las entradas
los impulsos
las miradas
la luz apagada
las palabras
los gritos
los gemidos
que los gritos parezcan gemidos
que los gemidos parezcan silencio

ya está
ya
se terminó

derecho de admisión

a la mañana
no
frente al espejo
no
los jueves
no
con la luz prendida
no
entre ocho y ocho y cuarto no

reirse
no
hablar
no
con música
no
el ventilador
no
una palabra
no
dos palabras
no
muchas palabras
no
que hacés tres veces
no
que hacés
no
los martes
no
en el umbral de la puerta
no
boca abajo
no
cuesta arriba
no
con esta ropa
no
sin ropa
no
mirándose
no
contra la pared
no
al mediodía
no
los lunes
no
de vez en cuando
no
nunca
no sé
con el perro
no
con filosofía
no
con dulce de leche
no
con aire acondicionado
no
con airbag y dirección asistida
no
con todas las prevenciones del caso
no
como gustes
no
como ud. diga
no
como en lo viejos tiempos
no
como con bronca y junando
no
common mode
no
como no podía ser de otra manera
no
en un susurro
no rápido
no despacio
no los miércoles
no los menores de edad
al sol
no
no
o

esto no se arregla
con un poema

with me
no
withouting you
no
with ney houston
no
cabo cañaveral
no

otras escenas

naranja la carretilla trueno del viejo

el amigo quería pintarla de un color
estridente
para llamarla el “trueno
naranja”
como al chivo de Pairetti

la encontró en los
fondos de la cooperativa agrícola
como un residuo de las novedades del pueblo
-el asfalto o las obras sanitarias-
hace más de treinta años

es y era mezcla de óxido y metal
y a fuerza de electrodos, martillazos y hierros del ocho
la repararon en un taller entre di tellas y pumitas
no tuvo pintura naranja
sino un neumático de siambretta, mucho después
para afrontar terrenos más agrestes
cuando el vigor físico empezó a declinar
en otros lares
y entre versos cortos
de algún poeta norteamericano

zambas reflejadas

qué pena que no me duela

se queja del dolor del
nombre
de su ausencia
se queja

el pedido es
fundamentalmente al dolor
y luego las preguntas:
quién te querrá
pero el que ayer
por qué
ya no lo hace más

paisaje de catamerca

visto desde arriba
esto no es más que poblaciones desperdigadas
a las que se suma un camino extenso
que llega adonde la mirada
no

higueras, nogales
rodean y protegen las viviendas
con chinas en acto perpetuo de barrer el patio

ovejas al atardecer
perros a la hora de la siesta:
tonalidades varias de un mismo color

china infiel
che, calláte corazón
dejá de llorar
que ni dormir puedo

mirá que te arranco
mirá, si pudiera,
así, iba a saber
esa

me engañaste?
no te comprendí?
estás adentro de mi cuerpo
y no logro saber qué pasa

ojo
no me obligués a perdonar
la

en la calle le quise gritar
pero sólo tuve ganas.

a ella
olvido
a ella
ni perdón

 

Fragmentos de EL ABC DE PASTRANA, Editorial Vox, 2000.
Omar Chauvié nació en Jacinto Aráuz, La Pampa en 1964. Reside en Bahía Blanca. Es Profesor en Letras en la Universidad Nacionar del Sur. Editó antes Hinchada de metegol, Ediciones VOX 1998.

Jueves 10, 17 horas. 7a Feria del Libro de Mar del Plata

•5 noviembre 2011 • Dejar un comentario


El 10 de noviembre próximo, a las 17 horas, en la Sala Domingo Cioppi de la Feria del Libro –Plaza Mitre, Mar del Plata-, se presentará el libro electrónico

TIERRA REGADA –la independencia mal tenida-
de Carlos Enrique Cartolano
Editó EMOOBY –Madeira, Portugal-, 2011

Desde la colonia hasta la última dictadura militar se reiteraron genocidios que regaron las tierras del sur con sangre de aborígenes, gauchos y libertarios. El pueblo argentino todavía lucha por su independencia.
Presentará la obra el Dr Carlos Aurelio Bozzi, autor de Luna Roja, abogado de ex detenidos desaparecidos. Se leerán fragmentos del libro. Jerónimo Bórmida (ofm), dará término al encuentro con una reflexión.

Ayer en Buenos Aires, se dictó la sentencia a los asesinos de Rodolfo Walsh

•27 octubre 2011 • Dejar un comentario

 

Nota extraída del blog Territorio de lo escrito

Publicamos esta entrevista histórica realizada en enero de 1973. El escritor y periodista Ricardo Piglia entrevista al escritor,

periodista y militante Rodolfo Walsh.

Empecemos con este cuento, ¿cuándo lo escribiste, en qué época lo escribiste?

–Este cuento lo escribí… me acuerdo la época en que terminé de escribirlo, lo debo haber terminado en noviembre de 1967 y debo haber empezado a escribirlo a mediados de ese año; me acuerdo de la fecha porque en octubre del ‘67 murió Guevara y yo terminé de escribirlo más o menos un mes después.

–¿Cómo lo ves vos dentro de la serie de los Irlandeses, qué idea tenés sobre esos cuentos?

–Claro, bueno, en la serie de los Irlandeses, que por ahora son estos tres cuentos, evidentemente hay una recreación autobiográfica pero, quizá, no tan estrecha como podría parecer. Lo autobiográfico es nada más que un punto de partida, una anécdota y a veces ni siquiera una anécdota entera sino media anécdota. Porque yo estuve en dos colegios irlandeses, uno en Capilla del Señor, que era un colegio de monjas irlandesas en el año ‘37 y después en el ‘38, ‘39 y ‘40 estuve en este otro, el Instituto Fahy de Moreno, que era un colegio de curas irlandeses. En este sentido hay una realidad mixta, ¿no es cierto?, porque hay un mundo de irlandeses pero al mismo tiempo es la Argentina, y es indudablemente en la Argentina, es decir, hay una burla acerca de uno de los personajes, no sé si en este cuento o en cuál de los cuentos, que dice que uno de los personajes pretendía ser descendiente de reyes y no de humildes chacareros de Suipacha. Cada tanto eso está, está porque estaba, el mundo se vivía así, doblemente…

–Dicotómicamente.

–Exacto, hay una evidente dicotomía. Por otro lado hay una cierta evolución de la serie, en este cuento aparece… una nota política, la primera más expresamente política, porque había una connotación política en todos los otros pero mucho más simbólica e inconsciente. Quiero decir, hay una evolución en los cuentos; aquí, en este cuento se empieza a hablar del pueblo y de sus expectativas de salvación representadas por un héroe, es un héroe externo, es decir, no deposita sus expectativas en sí mismo, sino en algo que es externo, por admirable que pueda ser… creo que la clave de la iluminación, de la comprensión sobre la relación política de este caso entre el pueblo, por un lado, y sus héroes, por el otro, está en el final, cuando dice “…mientras Malcolm se doblaba tras una mueca de sorpresa y de dolor, el pueblo aprendió…”, y después, más adelante, cuando dice “…el pueblo aprendió que estaba solo…”, y más adelante “…el pueblo aprendió que estaba solo y que debía pelear por sí mismo y que de su propia entraña sacaría los medios, el silencio, la astucia y la fuerza…”. Creo que ese es el pronunciamiento más político de toda la serie de los cuentos y muy aplicable a situaciones muy concretas nuestras: concretamente al peronismo e inclusive a las expectativas revolucionarias que aquí se despertaban o se despertaron con respecto a los héroes revolucionarios, inclusive con respecto al Che Guevara, que murió en esos días, te das cuenta, la agente que te decía: “si el Che Guevara estuviera aquí entonces yo me meto y todos nos metemos y hacemos la revolución…”. Concepto totalmente místico, es decir, el mito, la persona, el héroe haciendo la revolución en vez de ser el conjunto del pueblo cuya mejor expresión es sin duda el héroe, en este caso el Che Guevara, pero que ningún tipo aislado por grande que sea puede absolutamente hacer nada, es decir, cuando se delega en él lo que es una cosa de todos no se da el proceso, no se puede dar. Creo que ésa es la lección que ellos aprenden ese día; no es un tipo venido de afuera porque no hay ninguna connotación peyorativa para el tipo que viene de afuera, que pelea, se juega y es un héroe. No deja de ser un héroe por el hecho de que el otro lo cague a patadas, pero lo que ellos aprenden es que ellos, en una segunda instancia, si es que ellos se la quieren cobrar con respecto al celador, se tienen que combinar entre ellos y ellos cagarlo a patadas entre todos. Esa es la lección.

–Una especie de metáfora política.

–Que se me hizo consciente después, en este tipo de relato donde yo recupero cosas muy viejas y que tienen una vida propia muy poderosa; yo no necesito legislar por anticipado lo que va a pasar, eso pasa y después vuelvo y lo interrumpo y a lo sumo hago algunos ajustes.

–Volviendo un poco atrás, ¿qué perspectivas le ves vos a la serie de los Irlandeses. ¿La vas a seguir? ¿La ves como una sola historia?

–Sí, yo pienso seguirla. Hay un par de temas más que tengo pensados por allí y seguramente si me pusiera saldrían muchos más en vez de un par. En ese caso asumiría la forma de esas novelas hechas de cuentos que es una forma primitiva de hacer novela, pero bastante linda. Habría un par de historias adicionales ya pensadas, una de las cuales será de adultos, es decir, es un cuento contado por chicos pero que es de adultos. El título es “Mi tío Willie que ganó la guerra”. Es una historia contada por los chicos en una circunstancia especial: están enfermos en la enfermería. Hay una peste de escarlatina y un chico cuenta la historia de un tío que va a pelear a la guerra mundial, entonces la historia ahí se le escapa: comienza a ser una historia de adultos, después vuelve al narrador final, pero la historia se les escapa. Esa sería una de las historias. Hay otra historia probable con la intervención y participación del diablo, también en la misma enfermería. Probablemente yo calculo a muy grosso modo que la historia puede crecer, pero yo no quiero darle un crecimiento infinito. Es probable que la historia final la integren seis o siete historias que constituyan una novela hecha por cuentos, todos episodios transcurridos en un año, hasta el último día en el colegio.

–¿Vos veías esto desde el principio, viste la posibilidad de esta serie cuando empezaste a escribir el primer cuento?

–Es medio difícil. Evidentemente la intención de escribir sobre esto yo la tenía hace mucho, es decir, yo tengo borradores o apuntes sobre la vida del colegio que datan de hace muchos años, quince años tal vez, pero como eran muy malos, nunca los retomé. De golpe, en el ‘64 escribí el primer cuento, yo no sé si en ese momento tuve la intención de escribir más que ese primer cuento, pero ya cuando escribí el segundo la idea de la serie apareció sola.

-También se conecta con cierta tradición de la literatura en lengua inglesa, digo, porque es un poco cierto mundo del primer Joyce, un poco el tono de Faulkner. Sobre todo en la textura de los cuentos, esa escritura que podríamos llamar “bíblica” de algún modo. En este sentido los veo con una personalidad propia en relación con el estilo del resto de tu obra, que tiende a ser más ascético.

–Exacto, puede ser. Yo ahí en ese caso más que con Joyce, si bien evidentemente en el Retrato y en algunos cuentos e inclusive en el Ulises, ya ni me acuerdo, haya algunas historias que transcurren en un colegio de curas, fijate que si yo tuviera que buscar alguna influencia en la forma, es decir en el tipo de estilo que vos llamaste bíblico, es decir en el tipo de desarrollo de la frase, lo buscaría tal vez más en Dunsany, que temáticamente no tiene nada que ver. Y yo a Dunsany lo he leído en traducción, salvo algún cuento; no sé si te acordás aquellos Cuentos de un soñador, esa forma creciente, envolvente; eso me impresionó mucho, mucho, cuando lo leí hace muchos años. Ahora, es cierto que son diferentes de los otros. Evidentemente si queremos calificar el modo de escritura o la tentativa que hay en el modo de escritura hacia un uso ampliado de la palabra, es decir, una amplificación de los recursos hacia un lenguaje; si quisiéramos calificarlo de algún modo épico que es lícito usar en el sentido de  que las anécdotas y el medio son muy pequeños y entonces vos podés usar un lenguaje grandioso y grandilocuente para historias de chicos que no me lo permitiría quizá si tuviera que escribir una historia épica, entonces tal vez usaría un lenguaje muy reducido.

–Otra cosa que me interesa ver es la relación entre cuento y novela, digamos, en términos generales, esta especie de novela fragmentaria que vos proponés. Es una novela que se va leyendo en textos discontinuos, es el lector quien reconstruye distintos momentos que van formando una sola historia y, a la vez, cierta particularidad en la estructura narrativa que siempre se ordena alrededor de una acción breve; incluso relatos largos, como cartas, están armados sobre pequeñas situaciones. Yo no sé si vos has pensado sobre esto.

–Sí, yo he pensado cosas muy contradictorias según mis estados de ánimo o, en fin, pasando por distintas etapas. El mayor desafío que se le presenta hoy por hoy y que se le presenta sistemáticamente a un escritor de ficción es la novela. Yo no sé bien de dónde procede eso, por qué esa exigencia y hasta qué punto la novela es la forma más justificable, porque hasta cierto punto tiene una categoría artística superior, aunque hay excepciones; a Borges, por ejemplo, nadie le pide una novela. Por otro lado esto nos lleva a un problema mucho más general sobre el cual habría que indagar, es decir, no he terminado de convencerme ni de desconvencerme. Habría que ver hasta qué punto el cuento, la ficción y la novela no son de por sí el arte literario correspondiente a una determinada clase social en un determinado período de desarrollo, y en ese sentido y solamente en ese sentido es probable que el arte de ficción esté alcanzando su esplendoroso final, esplendoroso como todos los finales, en el sentido probable de que un nuevo tipo de sociedad y nuevas formas de producción exijan un nuevo tipo de arte más documental, mucho más atenido a lo que es mostrable. Eso me preguntaron, me hicieron la pregunta cuando apareció el libro de Rosendo. Un periodista me preguntó por qué no había hecho una novela con eso, que era un tema formidable para una novela. Lo que evidentemente escondía la noción de que una novela con ese tema es mejor o es una categoría superior a la de una denuncia con ese tema. Yo creo que esa concepción es una concepción típicamente burguesa, de la burguesía y ¿por qué? Porque evidentemente la denuncia traducida al arte de la novela se vuelve inofensiva, no molesta para nada, es decir, se sacraliza como arte. Ahora, en el caso mío personal, es evidente que yo me he formado o me he criado dentro de esa concepción burguesa de las categorías artísticas y me resulta difícil convencerme de que la novela no es en el fondo una forma artística superior; de ahí que viva ambicionando tener el tiempo para escribir una novela a la que indudablemente parto del presupuesto de que hay que dedicarle más tiempo, más atención y más cuidado que a la denuncia periodística que vos escribís al correr de la máquina. Creo que es poderosa, lógicamente muy poderosa, pero al mismo tiempo creo que gente más joven que se forma en sociedades distintas, en sociedades no capitalistas o en sociedades que están en proceso de revolución, gente más joven va a aceptar con más facilidad la idea de que el testimonio y la denuncia son categorías artísticas por lo menos equivalentes y merecedoras de los mismos trabajos y esfuerzos que se le dedican a la ficción.

–De todos modos pienso que esos cambios habría que ligarlos no sólo a la voluntad personal de los escritores, sino también al momento de la lucha de clases en la Argentina. Quiero decirte: no es casual que nos planteemos esa problemática, esta discusión en este momento, a un año del Cordobazo. La movilización de las masas les replantea constantemente a los intelectuales el problema de sus posibilidades y de sus maneras de actuar, participar en la lucha del pueblo.

–Es cierto, ahora en ese sentido los escritores de ficción, dentro del campo de los escritores y de los intelectuales, hemos ocupado una posición de retaguardia porque esto que yo digo en relación con los escritores de ficción no es enteramente cierto en relación con los ensayistas, por ejemplo. No es enteramente cierto porque tipos como Scalabrini Ortiz en el año ‘40 ya eran escritores, no hay ninguna duda, aunque él había empezado escribiendo un cuento. Esos tipos sí fueron una vanguardia. Lo que yo te digo de los escritores era cierto de los estudiantes hace cuatro o cinco años, y la capacidad de ellos de reaccionar con hechos frente al proceso y la de maniobra que tiene un estudiante es mucho mayor que la que tiene un escritor, porque el estudiante reacciona cuando cambia una idea; pero vos cuando cambia la idea tenés que escribir un libro, que es más difícil que tirar una piedra, y entonces el movimiento es más difícil y parece más serio. Yo no creo que haya un atraso, sino que, en efecto, el proceso es más duro para los escritores que nos hemos criado en la idea de la novela burguesa; esa novela que uno quiso escribir desde los quince años no sirve para un carajo y en realidad lo que hay que escribir es otra cosa.

–Digamos que de algún modo entonces lo que hay que enfrentar al mismo tiempo es una idea de la literatura.

–O por lo menos desacralizarla un poquito, porque evidentemente Occidente ha hecho del escritor una imagen tan monstruosa como la de la actriz: es la puta del barrio. Son sagrados los tipos. Ahora, para desacralizar a los tipos tenés que cuestionar todo, para la utilidad de lo que están haciendo y sobre todo para poder desafiarlos con su propia ambigüedad, salvo Borges, que preservó su literatura confesándose de derecha, que es una actitud lícita para preservar su literatura y él no tiene ningún problema de conciencia. Vos viste que desde la derecha no hay ningún problema para seguir haciendo literatura. Ningún escritor de derecha se plantea si en vez de hacer literatura no es mejor entrar en la Legión Cívica. Solamente se plantea el problema de este lado; entonces vos tenés que hablar, tenés que decir eso con los escritores de izquierda. Hay un dilema. De todos modos no es tarea para un solo tipo, es una tarea para muchos tipos, para una generación o para media generación volver a convertir la novela en un vehículo subversivo, si es que alguna vez lo fue. Desde los comienzos de la burguesía, la literatura de ficción desempeñó un importante papel subversivo que hoy no lo está desempeñando, pero tienen que existir muchas maneras de que vuelva a desempeñarlo y encontrarlas. Entonces, en ese caso, habrá una justificación para el novelista en la medida en que se demuestre que sus libros mueven, subvierten. Por otro lado, mientras uno está fuera de todo contacto con la acción política, ya sea directa o por el medio que te rodea, uno está alienado en el concepto burgués de la literatura. Sos un inocente en realidad, vos estás en realidad compitiendo con estos tipitos a ver quién hace mejor el dibujito cuando en realidad te importa un carajo, porque vas a estar compitiendo con estos tipos… hasta que te das cuenta de que tenés un arma: la máquina de escribir. Según cómo la manejás es un abanico o es una pistola y podés utilizar la máquina de escribir para producir resultados tangibles, y no me refiero a los resultados espectaculares, como es el caso de Rosendo, porque es una cosa muy rara que nadie se la puede proponer como meta, ni yo me lo propuse, pero con cada máquina de escribir y un papel podés mover a la gente en grado incalculable. No tengo la menor duda.

Sylvia Saítta y Luis Alberto Romero, Grandes entrevistas de la Historia Argentina (1879-1988), Buenos Aires, Punto de Lectura, 2002.

“Se ha hecho todo lo posible para localizar a todos los derechohabientes de los reportajes incluidos en este volumen. Queremos agradecer a todos los diarios, revistas y periodistas que han autorizado aquellos textos de los cuales declararon ser propietarios, así como también a todos los que de una forma u otra colaboraron y facilitaron la realización de esta obra.”

Fuente: Página/12, enero 2006

Comienzan la ocupación de tierras y el exterminio de sus hijos

•10 octubre 2011 • Dejar un comentario

Se citan apellidos muy conocidos

 

¨…(En 1870, después de la invasión de Tres Arroyos) Los salvajes se imponían; no era la primera vez que disminuía el territorio del Gobierno por efecto de la inestabilidad de la frontera; anteriormente se había dispuesto de mayor extensión, que también hubo que ceder, retirándose sus habitantes.

Esas y otras razones invocaban el gobernador de Buenos Aires, don Emilio Castro, y su ministro, el doctor Malaver, en nota dirigida al presidente Sarmiento por intermedio de su ministro de Guerra y Marina, coronel Martín de Gainza.

Se había planeado ya el avance definitivo de la frontera a las márgenes de los ríos Negro y Colorado, arrojando fuera de ella a todos los que no se sujetaran a vivir bajo el imperio de la ley. Este pensamiento era del Gobierno Nacional, pero a él se adhería Buenos Aires; dispuesta a esforzarse en la contribución de sus hijos, dinero y elementos, ella veía comprometida la vida, el progreso y el bienestar de su población.

Elevaban además a las autoridades nacionales, el gobernador y su ministro, un acta de la Sociedad Rural Argentina apoyando su iniciativa y ofreciendo la cooperación más decidida de sus firmantes: Martínez de Hoz, Olivera, Amadeo, Jurado, Leloir, Arrufó, Galup, Lynch, Gache, Lezama, Brizuela, Azcuénaga, Crisol, Barros, Torres, Villaraja, Lastra, Bernal, Sáenz Valiente, Cano, Newton, Colman, Mouján, Témperley, Belgrano, Vela, Arucha, Rufino, Ramos Mejía, Frías, Llavallol, Torres, Aguirre, Bosch, Ibáñez, Bernal, Pérez, Rodríguez, Gómez, Figueroa, Areco, Cárdenas, Lecombe, Miguens, Unzué, Lalama, Piñero, Márquez, Cañas, Llesno, Huergo, Cobo, Peña, Vitón, Castex, Lagos, López, Terrero, Arana, Agüero, Álvarez de Arenales, Achával, Villate, Real de Azúa, Arce, Pintoy Mejía, Villodas, Hughes, Vaschetti, Amarante, Hallbach, Toledo, Arana, de la Serna, Chapeaurouge, Bilbao, Miguens, Reyes, Señorans, Casares, Claraz, Martín y Omar, Fernández y Reed (21) (*).

El Gobierno Nacional tenía formada opinión al respecto: pretender que los indios no penetraran a través de la línea era como pretender que no entrara el aire. La expresión textual en las memorias de Guerra y Marina de aquella administración diríase trazada de un rasgo de pluma del genial Sarmiento ((¡sic!!)), a quien las revoluciones no le daban sociego…¨.

(21) Archivo del Ministerio de Guerra y Archivo del Ministerio de Gobierno de Buenos Aires (Nota original)

(*) Algunos de los ilustres apellidos se reiteran. Creemos que se trata de personas vinculadas por parentesco o bien que comparten el apellido (Nota del administrador del blog).

de Schoo Lastra, Dionisio. El Indio del Desierto. Tercera Edición, Buenos Aires, 1937.

 
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