Biografías 1

El biógrafo de la ´a´ a la ´z´

1.
De Acosta, Jorge Eduardo (¨el tigre¨) a Esnaola, Juan Pablo

Acosta, Jorge Eduardo. Conocido como El Tigre Acosta, nació el 27 de mayo de 1941. Marino –alcanzó el grado de Capitán de Corbeta- domiciliado en Punta Alta, ciudad vecina a la Base Naval de Puerto Belgrano, allí se le descubrió un gigantesco depósito donde se ocultaban bienes incautados en apariencia a detenidos desaparecidos. Fue jefe del Grupo de Tareas 3.3.2 basado en la ESMA, así como trabajó en dicho centro clandestino de detención. Era quien tomaba las decisiones sobre tortura y muerte en la ESMA. En particular fue quien tomó la decisión de asesinar al grupo de monjas francesas Duquet y Domon, a las madres de Plaza de Mayo Villaflor, Ballestino y Ponce, así como a la estudiante Dagmar Hagelin. Se le han descubierto al menos 82 delitos probables. Entre ellos los secuestros, desaparición y torturas de la familia Tarnopolsky, Nilda Noemí Actis Goretta, Lisandro Cubas, Carlos Alberto García y Ricardo Coquet. En 1981 viajó a Sudáfrica para asesorar al gobierno del apartheid en lucha contrainsurgente. En 1998 se descubrió que poseía una cuenta secreta en Suiza, que podría haberse usado para bienes sustraídos a los detenidos desaparecidos. Beneficiado por la Ley de Obediencia Debida, fue detenido nuevamente y permaneció en arresto preventivo por su participación en el robo de niños nacidos en cautivero. Anuladas las leyes de Punto Final y Obediencia Debida por el Congreso en 2003, se reabrieron las causas en las que estaba imputado. En agosto de 2006 la justicia argentina decidió elevar a juicio oral y público la causa de la ESMA en la que Jorge Eduardo Acosta será enjuiciado junto a Alfredo Astiz y Adolfo Miguel Donda. Fuentes: Clarín, Página 12, Wikipedia.

Acosta, Mariano. Nacido en Buenos Aires en 1825 y muerto en 1893. Político argentino que se formó en Europa, de donde regresó en 1853 tras la caída del gobernador Juan Manuel de Rosas. Fue uno de los redactores de la Constitución de Buenos Aires de 1853, que determinó de hecho la escisión de esta provincia de la Confederación. En 1862 fue Ministro de Gobierno de Mariano Saavedra y fundador de Saladillo; entre 1872 y 1874 ocupó la gobernación de Buenos Aires y en este último año fue electo vicepresidente de Nicolás Avellaneda. Por tratarse de un laico franciscano fue sepultado en la cripta de la iglesia de San Francisco. Fuentes: Wikipedia; Academia Nacional de la Historia.

Alais, Félix Alejandro. Magistrado judicial que fue denunciado como colaborador de la dictadura militar, y por ende encubridor de delitos de lesa humanidad, tales como torturas y enfrentamiento fraguados por el Vº Cuerpo de Ejército. Renunció en julio de 2005, a partir de una investigación periodística publicada por el diario Página 12. Tuvo destacada actuación en la intervención de la UNS, persecución y encarcelamiento de profesores universitarios. Varios de ellos relataron cómo Madueño y Sierra (su Secretario) los interrogaban en la misma comisaría donde eran torturados y les insinuaban que ratificaran sin leer las declaraciones tomadas por Alais, si no querían continuar en los calabozos. Fuente: Página 12.

Alem, Leandro Nicéforo. Nació en Buenos Aires el 11 de marzo de 1842 y fue anotado como Leando Antonio Alen (h), combinación de nombres y apellido exactamente igual a la de su progenitor. Murió en la misma ciudad el 1 de julio de 1896. Cambió su apellido y segundo nombre para diluir su relación parental que lo condenaba a discriminación. En efecto, Leandro Antonio Alén (padre) había sido un pulpero de Balvanera, jefe de la Mazorca, fuerza parapolicial de Juan Manuel de Rosas, que fue fusilado y colgado públicamente en la Plaza de Monserrat luego de la batalla de Caseros. Por eso, desde su aparición en la vida pública, se conoció a don Leandro como el hijo del ahorcado. En realidad su familia había quedado en la más franca miseria al desaparecer el padre, sosteniéndose con la venta de dulces y pasteles que fabricaba doña Teresa, la madre. Don Leandro fue tío y mentor de Hipólito Yrigoyen, hijo de su hermana Marcelina Alén y diez años menor que él, quien en 1916 se transformó en el primer presidente argentina elegido por el voto secreto. Don Leandro peleó en Cepeda y en Pavón y alcanzó el grado de capitán durante la Guerra del Paraguay, de la que regresó herido. Recibido de abogado, atendió un estudio asociado con Aristóbulo del Valle. Fue dirigente masón. Miembro del Partido Autonomista de Adolfo Alsina y diputado provincial en 1872. En 1877 se enfrentó junto a un grupo de su partido con la conducción oficial autonomista y llevó como candidato propio a Aristóbulo del Valle, manteniendo una actitud de intransigencia y oposición a los acuerdos entre dirigentes. Cuando ese mismo año se produjo la conciliación entre Mitre y Adolfo Alsina, Alem fundó el Partido Republicano junto con Aristóbulo del Valle, Roque Sáenz Peña, Lucio Vicente López, Pedro Goyena, José Manuel Estrada, Fernando Centeno y Francisco Uriburu, entre otros. En su programa se proponía pureza y libertad de sufragio popular, proscribiendo de los comicios las violencias, el fraude y la intervención oficial. Si bien triunfaron sobre la Conciliación en la elección de senadores provinciales, fueron vencidos por Carlos Tejedor en la lucha por la gobernación; ésta –dicen algunos autores- fue una elección en la que campearon la violencia y el fraude. Poco después el Partido Republicano se disolvió y tras la muerte de Adolfo Alsina, Alem participó en la reorganización del Partido Autonomista, mientras nada menos que Julio Argentino Roca aglutinaba diversas fuerzas para sumarlas al Partido Autonomista Nacional. En 1879, don Leandro fue nuevamente electo diputado provincial junto con Roque Sáenz Peña, oponiéndose desde su banca a la federalización de Buenos Aires al enfrentarse a José Hernández en un famoso debate parlamentario. En 1880 Alem presentó su renuncia a la Legislatura Provincial y abandonó la lucha política por algún tiempo. En 1890, junto a Mitre, fundó la Unión Cívica y organizó un levantamiento armado contra el gobierno constitucional conocido como La Revolución del Parque, que forzó la renuncia del presidente Miguel Juárez Celman. Cuando la Unión Cívica presentó la candidatura a Presidente de la Nación de Mitre, éste entró en negociaciones con Roca, jefe del oficialismo, y la nueva fuerza se fracturó en dos. Mitre quedó con la Unión Cívica Nacional y Alem a la cabeza de la Unión Cívica Radical. Junto a él quedaron Aristóbulo del Valle, Bernardo de Irigoyen, Lisandro de la Torre, Hipólito Yrigoyen y muchos más. En 1891 fue electo senador nacional junto a Del Valle y poco después el partido proclamó a Bernardo de Irigoyen como candidato a presidente. Pero pocos días antes de las elecciones, el 2 de abril de 1892, el presidente Carlos Pellegrini denunció un complot radical para tomar el poder y asesinar a los principales funcionarios. Inmediatamente decretó el estado de sitio y detuvo a los principales funcionarios de la Unión Cívica Radical. En condiciones de franca represión, ganó las elecciones presidenciales Luis Sáenz Peña, candidato del mitrismo. Con la Revolución de 1893, Alem llegó a ser proclamado por los insurrectos Presidente de la Nación en Rosario, pero volvió a fracasar por graves errores de conducción. Por entonces su sobrino, Hipólito Yrigoyen, quien se fortaleció organizando la UCR en la Provincia de Buenos Aires, cuestionaba las condiciones de don Leandro para el liderazgo del partido. Deprimido por las derrotas, se suicidó el 1 de julio de 1896, dentro del coche que lo llevaba al Club del Progreso. En su última carta, conocida como su testamento, se lee la frase que sirvió para caracterizarlo como personaje de la época: Que se rompa, pero que no se doble… Fuentes: Wikipedia y Leandro N Alem, el hombre de la multitud.

Alsina, Adolfo. Nació en Buenos Aires, el 4 de enero de 1829 y murió en Carhue el 29 de diciembre de 1977. Jurisconsulto y político unitario argentino, fue uno de los fundadores del Partido Autonomista y del PAN. Fue vicepresidente de Domingo Faustino Sarmiento entre 1868 y 1874. Finalizada la presidencia de Sarmiento, en 1874, Alsina establece alianza con Nicolás Avellaneda y crean el Partido Autonomista Nacional que lleva a este último a la presidencia, asumiendo Alsina el Ministerio de Guerra y Marina. Las elecciones son particularmente fraudulentas y llevan a una revolución dirigida por Mitre, que fracasa tras una corta pero sangrienta guerra civil. A finales de 1875, los aborígenes del desierto se organizan y reaccionan contra el avance de la frontera sur. Alsina dirige la defensa del país y al año siguiente inicia la construcción de la llamada Zanja de Alsina, una trinchera de dos metros de profundidad y tres de ancho con un parapeto de un metro de alto por cuatro y medio de ancho. Como posición defensiva es duramente criticada por la oposición, pero aún así la zanja es construida muy adentro de las tierras indígenas, suponiendo un avance importante para la contención de las tribus. Paralelamente instala telégrafo en la red de fortines, favoreciendo la comunicación entre ellos. Por causa de los enfrentamientos con los aborígenes decide estudiar la situación de la línea de fortines, pero en una de sus visitas a éstos, cerca de Carhué, contrae una intoxicación que afecta sus riñones y lo lleva a la muerte. Fuente: Wikipedia y Academia Nacional de la Historia.

Alsina, Valentín. Nació en Buenos Aires en 1802 y murió en la misma ciudad en 1862. Fue escritor, jurista y político enrolado en la ideología unitaria, gobernador de la Provincia de Buenos Aires en dos oportunidades. Fue el padre de Adolfo Alsina, destacado como Ministro de Guerra y Vicepresidente de la Nación. Valentín Alsina fue subsecretario del Ministerio de Relaciones Exteriores durante la Presidencia de Bernardino Rivadavia; Presidente de la Cámara de Justicia con la gobernación de Vicente López y Planes. En esta última función redactó el Código Rural y publicó tratados relativos a la soberanía argentina sobre Malvinas y a la libre navegación del Río de la Plata. Durante el periodo rosista fue oposición y sufrió persecuciones, emigrando con su familia a Montevideo en 1838; allí se desempeñó como editor de El Comercio del Plata y fue miembro fundador y presidente de la Comisión Argentina (de exiliados) de Montevideo. Vuelto a Buenos Aires, encabezó la revolución del 11 de setiembre y luego de ser electo gobernador de Buenos Aires dimitió como consecuencia de un levantamiento militar. Presidió la Asamblea Constituyente que derivó en la separación de Buenos Aires de la Confederación y en 1857 fue electo nuevamente como Gobernador de la Provincia. Entonces inauguró el primer ferrocarril argentino y repatrió los restos de Rivadavia. También apoyó una invasión de militares del Partido Colorado a Uruguay, que terminó en masacre de los invasores. Abandonó la gobernación tras la derrota de Bartolomé Mitre en Cepeda; ocupó entonces una banca en el Senado Nacional. Poco tiempo después de tomarle juramento a su propio hijo, Adolfo Alsina, cuando éste asumió la vicepresidencia de Sarmiento, falleció un 6 de setiembre. Fuente: Wikipedia y Academia Nacional de la Historia.

Álvarez Condarco, José Antonio. Militar, fabricante de pólvora y otros explosivos, cartógrafo y ayudante de campo que llegó a ser secretario privado del general San Martín. Nació en San Miguel de Tucumán en 1780 y falleció en Chile, el 17 de diciembre de 1855. Su padre fue el alcalde Álvarez de Condarco. Adhirió a la Revolución de Mayo, y en 1812 era oficial de artillería. Sus grandes conocimientos le valieron ser nombrado director de la fábrica de pólvora de Córdoba. En 1813 fue enviado a Chile para que dirigiera el arsenal patriota. Se hizo amigo allí de Marcos Balcarce, quien envió por su intermedio importantes mensajes a San Martín, entonces en Mendoza. El Libertador apreció su patriotismo y decidió retenerlo a su lado. Lo nombró director del polvorín y lo envió luego en misión confidencial a Buenos Aires, ante el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón. Debía establecer con éste la cantidad y tipos de artículos de guerra necesarios para la campaña de los Andes. A fines de 1816, San Martín lo envió a Chile, con el encargo aparente de llevar cartas al gobernador realista Casimiro Marcó del Pont. Lo que San Martín quería, en realidad, era que la gran memoria visual de Álvarez Condarco retuviera los accidentes de la cordillera, para marcar luego el camino del ejército. Así cruzó por Los Patos y, ni bien llegado, Marcó del Pont lo despachó de vuelta por el paso más corto, que era Uspallata. Los mapas que trazó luego de este viaje, fueron fundamentales para el cruce que el ejército libertador realizó a Chile por esos dos pasos. Después actuó como ayudante de campo de San Martín. Combatió heroicamente en la batalla de Chacabuco. Fue enviado a Londres para comprar barcos para la primera escuadra chilena. Obtuvo que Lord Cochrane aceptara la comandancia de dicha flota. Retornó a Chile y una vez lograda la independencia, prestó servicios en Bolivia, luego en Mendoza. Sufrió la persecución rosista y regresó a Chile, donde vivió como refugiado enseñando matemática. Murió allí en 1855; tal era entonces su miseria que sus amigos debieron costearle el entierro. Fuentes: Wikipedia y De nuestra tierra: Juan Manuel de Rosas.

Antemil, Juan Antonio. Jefe de la familia mapuche asentada en la ribera sur del Limay, proximidades de la actual San Carlos de Bariloche, ubicación que mantuvo hasta finales del siglo XIX. Era un cacique salinero, hermano de Calfucurá. No tuvo gran actividad guerrera; era comerciante en caballos y bien visto en Buenos Aires, Bahía Blanca y Carmen de Patagones. Entre 1868 y 1870 estableció sus tolderías en cercanías del Cacique Pincén, algo al norte de la ciudad de Santa Rosa. Calfucurá trató de congraciarse con ambos por medio de regalos, y en febrero de 1870 pidió al Gobierno Nacional racionamiento para Antemil y su tribu. Fuente: Calfucurá. La conquista de las pampas.

Araucanos o pampeanos dependientes de Calfucurá, tribus. Los Curá (piedra); los Lauquen (laguna); los Leuvú (río); los Loó (médano); los Mahuida (sierras); los Nahuel (tigre); los Puma (león); los Gner (zorro); los Choi-que (avestruz); los Ñancú (águila); los Manyue (cóndor) y los Luan (guanaco). Fuente: Calfucurá, la conquista de las pampas.

Avellaneda, Nicolás. El gran promotor de la inmigración, la universidad pública y la federalización de Buenos Aires, nació en Tucumán el 3 de octubre de 1837. Cursó Derecho en Córdoba pero no se graduó; de regreso a su provincia fundó el periódico El Eco del Norte y en 1857 se trasladó a Buenos Aires, donde trabajó como periodista en El Nacional y en El Comercio del Plata, fundado en Montevideo por Florencio Varela durante la época de Rosas. Terminó también sus estudios de Derecho y en el ejercicio de su profesión conoció a Sarmiento con quien mantuvo una estrecha amistad. En 1868, electo presidente el sanjuanino, Avellaneda fue su Ministro de Justicia e Instrucción Pública. En 1874 fue electo presidente y sofocó el levantamiento del candidato derrotado: Mitre. En 1876 Avellaneda promovió la sanción de la Ley de Inmigración, conocida como Ley Avellaneda, que aparecía como una promesa interesante de tierras y trabajo para los campesinos europeos. Y así, en pocos meses, duplicó el flujo inmigratorio. A través de su ministro de Guerra Adolfo Alsina, el gobierno de Avellaneda impulsó la campaña al desierto para extender la línea de frontera hacia el sur de la Provincia de Buenos Aires. Electa ya la fórmula que se haría cargo del ejecutivo –Roca-Madero- se produjeron los hechos del 11 de setiembre, por los que Avellaneda debió trasladar la sede del gobierno nacional al pueblo vecino de Belgrano, hasta tanto se produjera la rendición de las fuerzas rebeldes de Carlos Tejedor. Fuente: El Historiador, Felipe Pigna.

Baigorria, Manuel. Militar argentino que participó en las guerras civiles y estuvo luego largos años refugiado en las tolderías aborígenes, llegando a considerárselo cacique entre los ranqueles. Nació en San Luis en 1809 y murió en la misma provincia en 1875; era un mestizo de familia humilde, pero sabía leer y escribir. Conchabado en la milicia desde muy joven, fue destinado a la frontera con los indios y nombrado oficial cuando estalló la revolución unitaria de Luis Videla en 1830, apoyando la política del General José María Paz. Combatió en Oncativo contra Juan Facundo Quiroga y regresó a San Luis con Videla. Cuando sus fuerzas fueron vencidas por Quiroga en Río Quinto, luego de esconderse en los montes durante varias semanas y habiéndose afianzado los federales en el poder, se refugió en las tolderías de los indios ranqueles. Fue recibido por quien era entonces jefe de la nación ranquel, Yanquetruz, quien lo adoptó como hijo. En tal carácter, participó en varios malones dirigidos contra Córdoba y Buenos Aires, desviando los ataques hacia su provincia. Enfrentó la campaña al desierto de 1833 y combatió en Acollaradas contra Ruiz Huidobro. Al parecer fue en esa batalla que recibió una terrible herida en la cara, en forma de surco, que la cruzaba en diagonal. La cicatriz, que lo acompañó por el resto de su vida, despertaba en todos quienes lo conocieran cierta admiración por su valor y resistencia. Luego de la muerte de Yanquetruz mantuvo cierto poder al mando de la familia de éste, sólo relativamente dependiente del nuevo cacique general, Painé. En 1840 llevó un malón a su provincia, San Luis, en apoyo de una revolución unitaria dirigida por Eufrasio Videla. Lograron tomar el poder, pero sus indios se dedicaron a saquear la región. La reacción de José Félix Aldao devolvió el poder a los federales, en la persona de Pablo Lucero. Regresó al desierto, seguido por otros revolucionarios, entre ellos los hermanos Felipe y Juan Saá. Siguió lanzando malones sobre Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe y se instaló en el norte de la actual provincia de La Pampa. Sus toldos fueron refugio de toda clase de fugitivos. Cuando los Saá regresaron a San Luis, sus indios creyeron que él también los abandonaría, por lo que fue recriminado. Como prueba de fidelidad a su gente, Baigorria tomó como esposa a una indígena, hermana del toqui Calvain y fue reconocido entonces como cacique. Después, llegó a tener otras dos esposas, una de ellas hija del cacique Ignacio Coliqueo. Cuando cayó Rosas, Urquiza lo invitó a visitarlo y en el Palacio San José lo nombró comandante de toda la frontera con los indios. Al avanzar algunas leguas esa frontera hacia el sur, el propio Baigorria miamo causó otros malones a cargo del nuevo jefe ranquel Mariano Rosas. Pero Baigorria logró debilitar al ahijado de Rosas, aliándose con Coliqueo y dividiendo a los ranqueles al formar una tribu independiente, al mando de su propio ahijado Baigorrita. En 1856 fue ascendido a coronel. Peleó en Cepeda del lado de Urquiza. Al año siguiente apoyó al gobernador cordobés Mariano Fragueiro contra los revolucionarios que lo habían derrocado. Pero el presidente Derqui terminó por deponer a Fragueiro y Pedernera, vicepresidente y comprovinciano de Baigorria, lo desautorizó. Fue reemplazado en la comandancia de fronteras por Juan Saa, que había llegado a ser su enemigo personal desde el abandono de las tolderías. Por tal razón se pasó a las fuerzas enemigas y trasladándose con sus indios y algunos soldados a la provincia de Buenos Aires, combatió en Pavón del lado porteño. Después formó parte de la división que invadió Cuyo al mando de Ignacio Rivas, y colocó en el gobierno de su provincia a Justo Daract. Junto a Julio de Vedia dirigió una campaña a Leuvucó, el centro de las tribus ranqueles. Participó en la campaña contra el caudillo federal Chacho Peñaloza, como así en la batalla de Las Playas, donde el caudillo fue derrotado. En 1867 venció a Simón Luengo en Córdoba, y apoyó la campaña contra Felipe Varela, el último caudillo federal del interior. En 1868 comenzó a escribir sus Memorias: El coronel Baigorria, en la Villa de Río Cuarto, a seis días del mes de mayo de 1868, no teniendo en qué distraerse, se ocupa en recordar ligeramente su pasada y agitada vida… En 1873 pasó a la plana mayor del general José Miguel Arredondo, en la que inició en el conocimiento de la frontera al futuro conquistador del desierto y presidente, Julio Argentino Roca. Ayudó en la represión de la revolución mitrista de 1874. Fuentes: El historiador, Felipe Pigna y Academia Nacional de la Historia.

Baigorrita. Al regresar Manuel Baigorria a territorio blanco dejó un heredero que perpetuaría su apellido entre los ranqueles. Por ello, fue padrino de un indio, al que puso su propio nombre y al que se apodó Baigorrita. Darle el nombre a un sobrino aborigen implicaba ponerlo bajo su patrocinio para toda la vida, que el sobrino pasara del dominio del padre al del padrino, quedando el apdrinado obligado a querer a su padrino por siempre, a respetarlo en todo, a seguir sus consejos y a no combatir nunca contra él, bajo pena de provocar la cólera celeste. Baigorrita cumplió sus compromisos. Cuenta Lucio V Mansilla que al internarse en territorio ranquel y en una entrevista con Baigorrita, se expresó de mala manera respecto del padrino Baigorria, diciendo que no era buen hombre, que había sido mal cristiano y mal indio, que a unos y a otros los había traicionado. La respuesta de Baigorrita fue entonces que no desconocía sus razones, pero que al fin era su padrino, que llevaba su nombre y que no podía dejar de quererlo. El cacique Baigorrita fue un gran jefe que defendió a sus indios estoicamente y que murió en 1879 peleando contra las fuerzas nacionales. Fuentes: Varias.

Banchs, Enrique. (Buenos Aires, 1888-1968) Fue un poeta argentino. Publicó cuatro libros a comienzos del siglo XX y luego guardó silencio hasta su muerte. En el conjunto de su obra –Las barcas (1907); El libro de los elogios (1908); El cascabel del halcón (1909) y La urna (1911)- cultivó formas clásicas y diáfanas, inspiradas en el Siglo de Oro Español. Su último libro de poesía está compuesto por sonetos, una forma lírica poco frecuente en los años en que lo escribió y dejada casi completamente de lado por los poetas posteriores. Banchs no se apartó de la vida literaria, aunque no volvió a publicar poesía a lo largo de más de cincuenta años. Fue miembro de la Academia Argentina de Letras. Fuente: Wikipedia.

Belgrano, Manuel. Nació en Buenos Aires el 3 de junio de 1770 y murió en la misma ciudad el 20 de junio de 1820. Fue intelectual, abogado, economista, político y militar. Participó en las guerras de la Independencia y es el creador de la Bandera Argentina. Fue un destacado representante de la población criolla porteña y uno de los impulsores de la emancipación de España. Para ello en un principio promovió las aspiraciones de Carlota Joaquina en la región, aunque sin éxito. Junto a otros patriotas impulsó la destitución del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, lo cual produjo La Revolución de Mayo. Belgrano integró la Primera Junta que dirigió el gobierno desde entonces. Se le encargó la dirección del Ejército del Norte y aunque fue derrotado por las fuerzas españolas sentó las bases de la declaración de independencia paraguaya de 1811. En 1812 creó la bandera, en las cercanías de la ciudad de Rosario, y dirigió más tarde el éxodo jujeño, tras lo cual se impuso a los españoles en las batallas de Tucumán y Salta. Formó parte del Congreso de Tucumán, donde propuso la idea de establecer una monarquía constitucional, dirigida por un noble Inca, pero no logró apoyo. Murió en plena anarquía porteña. Fuentes: Academia Nacional de la Historia y El Historiador, Felipe Pigna.

Beruti, Juan Manuel. (1777-1856) nació y murió en Buenos Aires. Fue autor de una obra de extraordinario valor documental: sus Memorias Curiosas. Muy joven, en 1790, se hizo cargo de continuar un listado en el que alguien había ido consignando los nombres de los principales miembros del Cabildo de Buenos Aires, junto con escasas anotaciones marginales. Hacia 1806, durante las invasiones inglesas, Beruti comenzó a enriquecer el texto con cada vez más extensas anotaciones, convirtiendo así la primitiva lista en una especie de diario de acontecimientos, curiosidades y personajes del Buenos Aires de la época. Como él mismo lo consigna en sus Memorias, en 1812 fue designado sobre-estante, pagador y tesorero del Real Cuerpo de Artillería, y poco después, fue alcalde de barrio. Durante toda su existencia continuó ampliando el texto y sólo en 1855 cesan las anotaciones, poco antes de su muerte. Fuentes: Calfucurá. La conquista de las pampas y Wikipedia.

Bigio, Juan Bautista. El paraje conocido como bahía blanca era tierra totalmente desierta y deshabitada hasta que en 1828 el coronel Estomba levantó un fuerte, avanzada en la línea de fronteras. Con dicho trazado se ganaron extensiones de tierra que, unidas a la explotación e inmigración, constituyeron focos de futuras poblaciones como Tandil, Azul, Tapalqué, etc. Dicha región pertenecía a la diócesis de Buenos Aires, y su primer cura, capellán del fuerte, fue el genovés Juan Bautista Bigio. En 1829 se inauguró el oratorio de Nuestra Señora de la Merced. Es que con la expedición fundadora no había venido ningún sacerdote, sin que se sepa hoy por qué, ya que esa era norma en todas las fundaciones. Probablemente fuera porque el adjunto médico sangrador, Doctor Ramón del Fresno, era un ex religioso de la Orden de los Bethlemitas, en la cual profesó con el nombre de Fray Ramón del Pilar. El ex fraile debió haber ayudado al Comandante de la Fortaleza a rezar el Rosario (costumbre y verdadera obligación militar por las tardes…); se sabe que rezó el ad petendam pluviam y con éxito puso fin a la sequía en febrero de 1833, así como bautizó con el Agua del Socorro. El primer Capellán, Juan Bautista Bigio, llegó el 20 de julio de 1835; entre los 629 bautizados y oleados que realizó entre 1835 y 1840, consta que 93 ya habían recibido dicha Agua del Socorro. El Padre Bigio desplegó una fructífera acción pastoral, regularizando todo y convirtiéndose en el primer maestro. Se retiró de su capellanía en 1837. Fuentes: Los últimos malones sobre el país de Huecuvú; Wikipedia.

Cachul. Capitanejo pampa, aliado de Juan Catriel y sus sucesores, que osciló entre colaboración con el gobierno porteño y confederado, y malones con los que asoló las pampas. Establecido con su tribu en las márgenes del arroyo Tapalqué, desde donde efectuaba correrías a lo largo de la frontera, se sometió después a la disciplina impuesta por el negocio pacífico de Rosas, al que se sumó en su campaña contra Chocorí y los arrieros de ganado robado. Caído Rosas se lanzó contra las poblaciones de frontera aduciendo incumplimiento en la entrega de raciones por parte del gobierno. Durante la expedición a Sierra Chica de 1855 al mando de Bartolomé Mitre, una división de 400 hombres conducida por Laureano Díaz fue enviada contra Cachul, en tanto Mitre atacaba a Catriel. Pero las fuerzas pampas burlaron al ejército, y uniéndose, provocaron 250 bajas a Mitre, quien perdió toda la caballada y debió huir (por primera vez; la segunda fue en Pavón antes de que le otorgaran sospechosamente el triunfo). En 1856 el General Manuel Escalada firmó un convenio con Catriel y Cachul, canjeando la paz por la obligación de entrega de raciones (yerba, azúcar, tabaco, harina, maíz, ganado, vino y aguardiente). Al año siguiente se renovó el acuerdo, sellándolo el mencionado General con los dos jefes indios con un banquete al cabo del cual les entregó 1500 yeguas como obsequio. Fuente: Catriel y los indios pampas de Buenos Aires.

Calfucurá, hijas. Cañayllantu-Curá (amiga de los collares de piedra); Rupallancatu-Curá (irse con el collar de piedra); Iñey Caghé (seguir al ave) y Manuela Rufina Curá. Fuente: Calfucurá. La conquista de las pampas.
Calfucurá, hijos. Millaqueu-Curá (piedra semejante al sol), el primogénito; Bernardo Curá o Catricurá (piedra rota); Manuel Namuncurá (pie de piedra); Reumay-Curá (duro como piedra); Curumanque-Curá (piedra del cóndor verde); Curupán-Curá (espalda de piedra verde); Melí-Curá (cuatro piedras); Miauln-Curá (vendedor de piedras); Millá-Curá (piedra de oro); Antú-Curá (sol de piedra); Pulqui-Curá (flecha de piedra); Huichá-Curá (piedra parada); Liev-Curá (piedra de cuarzo); José María Curá (piedra) y Pichi Namun-Curá (pequeño pie de piedra). Fuente: Calfucurá. La conquista de las pampas.

Calfucurá, Juan. O Callvucurá, del mapudungun Kallfükura, kallfü (azul) y kura (piedra). Murió en 1873 en Salinas Grandes, después de haber sido el más famoso de los lonkos mapuche-nguluches del siglo XIX. Ingresó en las pampas hacia 1830 acatando el llamado de Rosas, como parte de las fuerzas mapuches reunidas por Martín Toriano para combatir en su lucha contra los arrieros, ladrones o cuatreros de ganado patrio. Calfucurá fue parte del negocio pacífico, a partir del cual Rosas pudo dominar y derrotar a las hordas voroganas comandadas por los pincheiras. Pero el jefe huilliche integró la llamada Confederación indígena y lejos de serenarse después de masacrar a los voroganos salineros, tomo rol protagónico en los reclamos al invasor blanco. Se transformó así en el General de Salinas Grandes, sumando aliados y derrotando a todo el que se le opuso. Asistió con guerreros a Rosas en Caseros y, cuando faltó la figura paternalista del Brigadier General, Calfucurá asumió un rol dual que le permitió continuar pactando con quien fuese para llevar siempre la mejor parte, despojar a los salineros de sus botines y defender a los perjudicados sin devolver lo robado. Fue derrotado en la batalla de San Carlos (1872) y sucedido a su muerte por su hijo Manuel Namuncurá. Fuentes: Wikipedia y Calfucurá. La conquista de las pampas.

Campos, Luis María. Militar y político argentino (1842-1907). Participó en la Guerra del Paraguay. Entre 1870 y 1873 actuó contra las fuerzas rebeldes del general López Jordán. Durante la presidencia de Roca y de Figueroa Alcorta se desempeñó al frente del Ministerio de Guerra y Marina. Fuente: Wikipedia.

Cañumil. Cañumil era el yerno de Calfucurá, leal a su jefe hasta el día de su muerte. Protagonizó diversos hechos durante los primeros años de existencia de Bahía Blanca. Fuente: Calfucurá. La conquista de las pampas.

Cardiel, José. Nació en Laguardia, Álava, España, en 1704 y murió en Faenza, Italia, en 1782. Fue sacerdote jesuita, de trascendentes aportes como naturalista, geógrafo y especialmente cartógrafo. Se deben al Padre Cardiel relaciones de flora, fauna y etnografía del Río de la Plata, y mapas precisos de varias zonas de Paraguay. Ya jesuita, fue destinado a Amérca; empezó en Buenos Aires como misionero, en 1729. Luego mostró gran inquietud como fundador de poblados indígenas, con el régimen de las Reducciones jesuíticas. El origen de la palabra reducciones lo expresa muy bien el propio Cardiel en el título de una de sus obras: Métodos para reducir a vida racional y cristiana a los indios infieles que viven vagabundos sin pueblos ni sementeras. Reducirlos era concentrar a los nómadas en poblados, a los que se llamaba reducciones, para controlarlos y catequizarlos. Recorrió la Patagonia, en barco y por tierra, y exploró también el Paraguay. Hacia 1762 partió a Río Grande do Sul (Brasil) como capellán de las tropas españolas encargadas de invadir la zona. En 1767, debido a la expulsión de los jesuitas, tuvo que exiliarse en Bolonia. Fuentes: El Historiador, Felipe Pigna y Academia Nacional de la Historia.

Casamiquela, Rodolfo Magín (Rudy). Arqueólogo y antropólogo argentino; fue Premio Konex de Platino 2006. Nació en Ingeniero Jacobacci el 11 de diciembre de 1932; falleció recientemente, a fines de 2008. Doctor en Ciencias con mención en biología (Universidad de Chile -¡!-), paleontólogo, antropólogo… Se especializó en etnología patagónica y en lenguas indígenas regionales. Fue Investigador Principal del Conicet, jubilándose en 2000; fue Investigador en el Centro Nacional Patagónico del Conicet, Puerto Madryn, hasta su muerte. Se acreditó el Primer Premio Nacional de Antropología y el tercero de Biología de la Subsecretaría de Cultura de la Nación (1965). Fue profesor de distintas universidades e instituciones académicas de Argentina y Chile; Profesor Emérito de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral; propuesto como doctor Honoris Causa en la Universidad Nacional del Comahue. Fue Presidente de la Fundación Florentino Ameghino. A lo largo de su carrera profesional fue asesor cultural de las provincias de Chubut, Río Negro y Santa Cruz, así como de las Municipalidades de Viedma y Patagones. Fue editor responsable de cuatrocientas publicaciones científicas o de divulgación y autor de 24 libros. En la uts supra citada edición del Diario de Georges Claraz, se incluye un largo e ilustrativo prólogo debido a su pluma. Fuente: Wikipedia.

Casares, Vicente. Vicente Casares Murrieta nació en Somorrostro, Vizcaya, España en 1791, y falleció en Buenos Aires en 1870. Tenía un solo hermano, Francisco Antonio Casares Murrieta, y ambos emigraron al Río de la Plata. Llegó aquí en 1800, fundando en Buenos Aires una Empresa de Exportación y Navegación que se denominó Vicente Casares e Hijos, comenzando a invertir en tierras. En 1857 compraron a Pedro Pablo Ponce una extensión de 19197 hectáreas, conforme asegura la investigadora Andrea Reguera. Cabe consignar además que desde 1810 las relaciones con España se habían interrumpido, y Vicente Casares y Murrieta fue el primer representante de España en Argentina, siendo nombrado el 1° de marzo de 1852, conforme lo acordado previamente con el Canciller Luis José de la Peña y el encargado de negocios Jacinto Albistur, como Cónsul General de España en los Estados del Plata. Sus servicios fueron reconocidos con la membresía de Caballeros de la Orden de Carlos III. Fuente: Wikipedia.

Castelli, Juan José. Nació en Buenos Aires el 19 de julio de 1764, y falleció en la misma ciudad el 12 de octubre de 1812. Patriota de los primeros momentos de nuestra historia, que fuera conocido como El orador de Mayo; miembro de la Primera Junta de gobierno, se caracterizó junto a Mariano Moreno por su enérgico apoyo a las ideas revolucionarias. Marchó hacia Córdoba para supervisar el fusilamiento de Santiago de Liniers tras la derrota de su contrarrevolución, y de allí marchó al Alto Perú con el Ejército del Norte. A pesar de sus triunfos iniciales, fue derrotado por José Manuel de Goyeneche en Huaqui. A su regreso a Buenos Aires el Primer Triunvirato lo enjuició, pero murió en 1812 debido a un cáncer de lengua. El juicio nunca fue finalizado. Fuentes: El Historiador, Felipe Pigna; Academia Nacional de la Historia.

Catricurá. (Alma de Piedra o Piedra Rota) Fue llamado también Bernardo Curá. Comandó una de las columnas de guerreros mapuches en la decisiva batalla de San Carlos (1872). Fuentes: Varias.

Catriel. Dinastía de caciques pampas, o tehuelches septentrionales araucanizados, o puelches tehuelchizados, según sea la opinión del autor que se consulte. Actuaron mayormente como familia de indios amigos del cantón de Tapalqué. Los integrantes, conforme sucesión en el poder, fueron Juan Catriel –el viejo-; Juan Catriel –el joven-; Cipriano, Juan José, Marcelino y Marcelina Catriel, descendientes del anterior. Durante la campaña del desierto de Rosas, Juan Catriel el viejo participó de la columna al mando del mismo brigadier general. Murió en 1848 y lo sucedió su homónimo, el joven, quien temporariamente abandonó su condición de amigo o aliado coincidentemente con el alejamiento de Rosas del poder. Lo sucedió Cipriano, el más aguerrido y sanguinario de todos ellos, pero a la vez el más civilizado en cuanto a la adopción de costumbres del blanco, tanto en costumbres y transporte (se hacía conducir en una pequeña carroza), como en indumentaria (ropa de cama, camisas y pañuelos de seda eran habituales en el ajuar de Cipriano). Lo sucedió Juan José, a un tiempo ejecutor de su hermano, cuando los catrieleros se dividieron tomando diferentes partidos al conspirar Mitre contra el electo Avellaneda. Cuando fue derrotado Calfucurá -1872, Batalla de San Carlos- las fuerzas catrieleras contribuyeron con neta importancia en la definición de la lucha. Como se temía que los indios amigos desertaran, Catriel armó a un grupo de guerreros en retaguardia, para que ejecutaran a todos los que decidían abandonar la batalla. Fuentes: Calfucurá. La conquista de las pampas y Catriel y los indios pampas de Buenos Aires.

Caupolicán. Caupolicán (del mapudungun: kallfü-likan, pedernal azul) fue un notorio caudillo mapuche de la Guerra del Arauco (Siglo XVI), casado con Fresia y padre de Lemucaguin. Dijo de él Fernando de Alegría (Lautaro, joven libertador de Arauco): … Caupolicán era un varón de autoridad grave y sereno, duro y decidido, firme para mantener sus opiniones y llevar a cabo sus empresas. Había nacido tuerto, y ese defecto, que daba a su cara un aspecto feroz y un poco tétrico, no era desmedro para su habilidad física…. Fuente: Wikipedia.

Cavallo, Ricardo. Marino acusado de delitos de lesa humanidad durante la última dictadura militar, vecino de Punta Alta mientras se desempeñara en la Base Naval de Puerto Belgrano (alcanzó el grado de Capitán de Corbeta). Fue extraditado de España y llegó a Buenos Aires el 31 de marzo de 2008. Tras escuchar las imputaciones en su contra, el represor efectuó una negativa general y rehusó contestar las preguntas que querían hacerle el juez federal Sergio Torres y el fiscal Eduardo Taiano, tras lo cual el magistrado dispuso que fuera remitido al penal de Marcos Paz. Entre otras cosas, pesan sobre Cavallo –alias Sérpico- acusaciones por su presunta participación en el secuestro y desaparición de las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet y del escritor y periodista Rodolfo Walsh. Asimismo, es investigado por los crímenes cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) durante la última dictadura militar. El ex marino fue detenido en el balneario mexicano de Cancún en agosto de 2000, tras ser reconocido por varios sobrevivientes de la represión en nuestro país. En junio de 2003 fue extraditado por México a España, donde fue sometido a juicio por genocidio, terrorismo y torturas. Actualmente se espera la apertura a juicio oral del procedimiento. Fuentes: Clarín y Página 12.

Cayupán. Tehuelche septentrional, tío abuelo de José María Cual, principal informante de Rodolfo Casamiquela; a su vez, suegro de Catriel (Juan). Su nombre kayú pangí es araucano y significa seis pumas. Fuente: El linaje de los Yanketruz.

Cheuqueta o Cheuketa o Juan José María Llankitrú. Padre de José María Llanquetrú y bisabuelo de Juan Yanquetruz, es para Casamiquela Yanquetruz (4). Fue cacique del Puelmapu o área pampeana, en sus orígenes dependiente del antecesor de Calfucurá. Habría nacido a fines del siglo XVIII, hermano de Chokorí, al que sucedió en el gobierno de los manzaneros su hijo Shaiweque. Según algunos testimonios habría pactado precio con Rosas para sujetar a los chilenos que quisiesen trasponer el río Negro. Considerada su gente como los tradicionales guardianes de Patagones, aunque posiblemente en algún momento el propio Cheuketa haya maloneado con los Pincheira. Fuente: El linaje de los Yanketruz.

Chiclana, Feliciano Antonio. Abogado, militar y jurisconsulto, nació en Buenos Aires en 1761 y falleció en la misma ciudad en 1826. Estudió en el Colegio de San Carlos y se graduó de abogado en la Universidad de Chile en 1783. En 1791 actuó como secretario del alcalde de primer voto del Cabildo de Buenos Aires; durante las invasiones inglesas participó como capitán de Patricios. Participó del planeamiento revolucionario, siendo asesor legal del Cabildo; integró el grupo moderado, aún cuando votó por el cese del Virrey el 22 de mayo de 1810. Durane su actuación en el Cabildo se destacó al negociar con las comisiones indígenas que visitaban Buenos Aires. Se desempeñó como auditor del Ejército Auxiliar del Perú, como gobernador intendente de Salta en dos oportunidades y como gobernador de Potosí. Integró el Primer Triunvirato, hasta el derrocamiento del colegiado en 1812. Entre 1814 y 1816 tuvo a su cargo la provisión de víveres del Ejército Auxiliar del Perú; en 1817 se opuso al director supremo Pueyrredón, lo que motivó que fuera desterrado, exiliándose en Baltimore, Estados Unidos. Al regresar al Río de la Plata en 1818, fue desterrado a Mendoza, pero no llegó a destino ya que estaba enfermo. En 1819, repuesto en su cargo de coronel, cumplió su última misión: negociar la paz con los indios ranqueles con los que firmó un tratado. En 1822 se retiró del ejército. Fuente: Wikipedia y Calfucurá, la conquista de las pampas.

Chilavert, Martiniano. Nació en Buenos Aires el 16 de octubre de 1798 y murió en la misma ciudad el 4 de febrero de 1852. Como militar, tuvo destacada participación en la guerra del Brasil y en las luchas civiles entre federales y unitarios. Era hijo de un oficial de milicias español, por lo que parte de su infancia y juventud transcurrieron en España; regresó al Río de la Plata en 1812, a bordo de la Fragata Canning, la misma que repatriarió a José de San Martín y a Carlos María de Alvear. Ingresó al Regimiento de Granaderos de Infantería, obteniendo el grado de subteniente de artillería. Siguió la carrera de Alvear en 1820, uniéndose a la invasión de Buenos Aires por Estanislao López y luchando en Cañada de la Cruz y en Pavón. Se exilió en Montevideo, de donde sólo regresó en 1821 para renunciar al ejército y completar sus estudios de ingeniería. Fue docente en un colegio secundario y en 1823 participó de la primera y frustrada fundación de Bahía Blanca como ingeniero. Se reincorporó a las armas en 1826 para luchar en la guerra contra el Imperio del Brasil, alcanzando el grado de Sargento Mayor de artillería. Dirigió una batería sobre el río Paraná y peleó en el regimiento de infantería de Tomás de Iiarte en la campaña al sur del Brasil y en la batalla de Ituzaingó. En noviembre de 1827 impidió una invasión brasileña en la desembocadura del río Salado y participó en la campaña de Fructuoso Rivera a las Misiones Orientales. Allí estaba cuando estalló la revolución de diciembre de 1828, en la que Juan Lavalle derrocó y fusiló a Manuel Dorrego. Al año siguiente se trasladó a Buenos Aires y fue uno de los jefes de artillería en la derrota de Puente de Márquez. Caído Lavalle, lo siguió al destierro en el Uruguay y en sus campañas en Entre Ríos. Ya para entonces era un decidido unitario, aliado de Ricardo López Jordán (padre), Justo José de Urquiza, y consideraba a Lavalle su jefe natural. Desde 1836 fue el jefe de artillería de los distintos ejércitos de Fructuoso Rivera en su lucha contra Manuel Oribe, peleando en la derrota de Carpintería, acompañándolo en su exilio en el Brasil y, junto a Lavalle, en la victoria de Palmar. Prestó también servicios diplomáticos frente a representantes franceses y brasileños. Aunque estaba alarmado por la dependencia en que se ponían los aliados respecto a Francia, siguió a Lavalle en su invasión a Entre Ríos en julio de 1839, como jefe de estado mayor y de artillería. Pero Lavalle tuvo muchas discusiones con Chilavert y terminó acusándolo de indisciplina. Entonces éste pasó a unirse al ejército de Rivera, con el que invadió Entre Ríos en 1841. Después de la derrota de Arroyo Grande se exilió nuevamente en el Brasil. A comienzos de 1847 regresó a Buenos Aires y se dedicó a reorganizar el cuerpo de artillería. Por supuesto, los unitarios lo llamarían traidor. En cartas a Juan Bautista Alberdi y otros prohombres de la oposición, se defendió con energía, pero no pudo convencerlos de seguirlo. En el conflicto que enfrentó a Rosas con Urquiza y el Imperio de Brasil, dirigió todas las fuerzas de artillería de la Confederación en la batalla de Caseros, haciendo fuego contra el grueso de las tropas invasoras brasileñas hasta agotar la munición. La última resistencia fue la de la artillería de Chilavert y la infantería de Díaz (también unitario). Como se le terminaron las balas, mandó recoger los proyectiles del enemigo que estaban desparramados alrededor suyo y disparó con éstos. Y cuando no hubo nada más que disparar, finalmente la infantería brasileña pudo avanzar, y así terminó la batalla. Habiendo tenido ocasión de escapar, permaneció sin embargo fumando tranquilamente al pie del cañón hasta que lo llevaron frente a Urquiza. El entrerriano ordenó su fusilamiento por la espalda –castigo usualmente aplicado a los traidores- pero cuando lo llevaron al sitio de fusilamiento, Chilavert, tras derribar a quienes lo arrastraban, exigió ser fusilado de frente y a cara descubierta. Se defendió a golpes, pero fue ultimado a bayonetazos y golpes de culata. Todas las heridas fueron de frente y su cadáver permaneció insepulto varios días. Fuentes: Academia Nacional de la Historia, Calfucurá. La conquista de las pampas, Argentina. Historia del país y de su gente.

Chingoleo o Chicoleo. Cacique de los indios mansos de Patagones, heredero de Yanketruz (3), de quien era hermano, y a quien sucedió en 1859. De ello da testimonio Cox (1863), como así también Musters (1911), quien escribió los nombres Lenketrou y Chingalee. Fuente: El linaje de los Yanketruz.

Chocorí o Chokorí. Fue un lonco de la Patagonia argentina que dominó a los manzaneros ubicados en gran parte del territorio de la actual provincia de Río Negro, entre los ríos Colorado, Negro y Limay, y las proximidades de Bahía Blanca y la Sierra de la Ventana en la provincia de Buenos Aires durante las primeras décadas del siglo XIX, fijando su campamento en la Isla Grande de Choele Choel. Se supone que nació entre la última década del siglo XVIII y la primera del siglo XIX. Fue aliado de los aucas voroganos y acosó a las poblaciones fronterizas; por su territorio transitaban frecuentemente las rastrilladas de ganado robado que se dirigían a Chile, por lo que Juan Manuel de Rosas lo consideró un bandolero y dirigió su campaña del desierto principalmente contra él, a quien hizo desalojar de la isla de Choele Choel por el General Ángel Pacheco, con seiscientos soldados. Huyó hacia el oeste en compañía de los cacique Velocurá y Lupil. Murió en 1834 asesinado por las tropas del coronel Francisco Sosa, destacadas para perseguirlo. Su hijo, Valentín Sayhueque, nacido en 1818, fue el último cacique manzanero que se rindió en 1880 a los ejércitos regulares. Darwin hace referencia en sus textos relativos a su paso por el norte de la provincia de Río Negro, del viejo cacique que huye de los ejércitos rosistas con un noble caballo blanco y uno de sus hijos en grupas. El cacique era Chokorí, el hijo al que logró rescatar era Sayhueque; las tropas de Rosas no pudieron someterlos sino hasta bastante después. Fuentes: Wikipedia y Calfucurá. La conquista de las pampas. //. Padre de Shaihueque o Shaiweke. Habría nacido en Azul y casado con Treutrill. Junto con su hermano Cheuqueta se enfrentó a Venancio Coñuepán, vorogano luego radicado en proximidades de Bahía Blanca y que llegó para combatir a los Pincheira. Fuente: El linaje de los Yanquetruz.

Chuguir, Juan. Conocido también como Ghagiquén o Ghuguayquén, era un cacique araucano chileno que apareció en nuestra pampa en 1851. En enero de ese año recibió en Azul un obsequio de cuatrocientas yeguas. En 1852 vino con toda su gente: trescientos indios de lanza y novecientas familias para vivir del robo, aunque es posible que su presencia en el país fuera discontinua. A partir de 1870 cesan las noticias a su respecto. Fuente: Calfucurá. La conquista de las pampas y Wikipedia.

Claraz, Georges. Georges Claraz fue un naturalista suizo radicado con intereses agropecuarios en la colonia del Napostá próxima al primer enclave militar bahiense. Entre 1865 y 186 realizó una entrada en la Patagonia, por su propia cuenta, y con destino –fallido- a la incipiente Colonia Galesa del Chubut, en la que pensaba ofrecer sus servicios como agrimensor. Ella dio origen al texto conocido como Diario de viaje al Río Chubut. Nació en Friburgo, Suiza, en 1832. Su formación, esencialmente naturalística, fue completada en Alemana. A su interés por las Ciencias Naturales (especialmente la Botánica, pero también la Zoología, la Geografía y la Geología), sumó los aspectos antropológicos, especialmente etnográficos (culturales). Tras una estada de tres años en el Brasil, llegó a Argentina en 1859, siguiendo los deseos de su maestro, el naturaliza Christian Heusser. En compañía de este último, Claraz hizo importantes estudios sobre la geología serrana de la provincia de Buenos Aires y reunió colecciones geológicas, botánicas y etnográficas. En 1882 regresó a Suiza, en donde permaneció hasta su muerte, en 1930. Tenía entonces 98 años… Su diario fue publicado más de cincuenta años después de su muerte. Fuente: Prólogo de Casamiquela a Viaje al Río Chubut…

Cochrane, Thomas Alexander. Thomas Alexander Cochrane nació el 14 de diciembre de 1775 en el castillo feudal que su padre, noveno conde de Dundonald, poseía al pie del Monte Merrick en Escocia. Siendo aún adolescente, Thomas se incorporó a la Armada, en la cual tuvo oportunidad de protagonizar diversas hazañas navales que le dieron gran prestigio y le permitieron obtener condecoraciones diversas, entre ellas, la de Caballero de la “Orden del Baño”, la más alta distinción a la que puede aspirar un súbdito británico. De su progenitor, Lord Archibald Cochrane, aprendió a incursionar en la experimentación con fórmulas químicas, conocimiento teórico y destreza técnica que aplicó en misiones militares, tanto en Europa como en América. No obstante formar parte de la nobleza y, por ello, poder aspirar a un escaño en la Cámara de los Lores, cuando ganó popularidad gracias a su brillante carrera militar, fue elegido diputado de los Comunes en representación del partido liberal. Allí cuestionó, en diversas oportunidades, al gobierno conservador, actitud que le valió ganarse muchos enemigos poderosos. En 1809 el Almirantazgo le encomendó al capitán de fragata Cochrane, con el evidente propósito de quitárselo de encima, realizar una misión peligrosísima en Europa continental, a la sazón bajo el yugo de los ejércitos napoleónicos: destruir la escuadra francesa acantonada en la bahía de Aix Road (La Rochelle) sobre el Océano Atlántico. El Lord no se amilanó ante semejante orden y partió rumbo al objetivo indicado. Aprovechando los cascos de viejas embarcaciones, armó tres brulotes cargados con 500 barriles de pólvora, brea, estopa y ácidos inflamables. Ayudado por una espesa niebla nocturna, Cochrane condujo una chalupa con la que remolcó el convoy mortal hasta el centro de la flota enemiga. Él mismo fue quien encendió las teas para inflamar los polvorines flotantes que desataron un pandemonio de explosiones que acabó en pocos segundos con la orgullosa escuadra gala. Así fue como el poderío marítimo de Francia resultó vulnerado y Napoleón, consternado, por primera vez enfrentaba una derrota en su propio territorio. El recibimiento que brindó el pueblo británico al héroe nacional fue apoteósico, mientras que las autoridades inglesas, que hubieran preferido contar con un prócer muerto, no salían de su asombro.
Alejado momentáneamente de los avatares de la vida guerrera, Cochrane se obsesionó con aplicar a la navegación militar la máquina de vapor inventada por Fulton. Para concretar la idea formó una sociedad comercial, la cual al poco tiempo quebró de modo escandaloso; su titular fue procesado judicialmente y acusado de realizar maniobras especulativas para estafar a los accionistas. Por ello, si bien heredó la fortuna terrateniente paterna que incluía el vastísimo condado escocés y el respectivo título nobiliario, a causa de su “delirante” proyecto industrial y del fastuoso tren de vida que gustaba llevar, a lo que luego se agregó la condena penal a un año de cárcel, cayó en bancarrota y, a renglón seguido, se convirtió en un ser indigno para la pacata sociedad británica de entonces. El Lord se encontraba en esta grave situación financiera y personal cuando tomó contacto con José Antonio Álvarez Condarco, corresponsal en Londres del gobierno de Chile.
Contratado por el presidente chileno Bernardo O´Higgins, una vez arribado a suelo sudamericano en compañía de un selecto núcleo de oficiales navales de su confianza, Thomas Cochrane se hizo cargo de organizar la flota naval que habría de escoltar al ejército sanmartiniano al Perú, destino final de la campaña libertadora. Mientras el general San Martín y su Estado Mayor ultimaban en Santiago y Valparaíso los detalles de la expedición, el marino escocés, incapaz de mantenerse inactivo mucho tiempo y ansioso por poner a prueba la dotación reclutada recientemente, decidió salir en crucero para inspeccionar y hostigar las zonas de Sudamérica occidental que se mantenían bajo control español.
Primero, el contingente de barcos de guerra incursionó por diversos pueblos costeros peruanos y ecuatorianos inquietando a las autoridades coloniales, sembrando el terror entre sus habitantes, y, también, cometiendo diversos actos vandálicos contra personas y haciendas. Después, recibió instrucciones oficiales de iniciar el bloqueo de El Callao y, de ser posible, de destruir la escuadra estacionada en el puerto. Con dicho fin, Cochrane, aplicando sus conocimientos pirotécnicos, había ordenado fabricar en Santiago una batería de cohetes con explosivos para lanzarlos sobre las naves adversarias, tal como lo había efectuado con anterioridad en combates librados en los mares del hemisferio norte con notable éxito.
Sin embargo, en esta ocasión, la operación se malogró de modo rotundo, aunque no fue por culpa del almirante. La causa del fracaso se debió a que, al tratarse de pólvora y de otros materiales peligrosos de manipular, se había encomendado la fabricación de la cohetería mortífera a prisioneros españoles confinados en reclusorios chilenos, quienes habían saboteado la tarea agregando tierra a los compuestos explosivos e inutilizando las mechas y los detonadores. El resultado fue una exhibición de fuegos artificiales de efecto inocuo, luego de la cual la flotilla chilena debió regresar a la base de operaciones sin completar la misión. Aprovechando el traspié, el virrey Pezuela se burló de su contrincante y lo llamó “Almirante fanfarrón”, dado que Lord Cochrane le había anticipado por carta que pensaba incendiar El Callao. A continuación, cambió de rumbo enfilando las naves insurgentes hacia el Pacífico sur donde España conservaba estratégicos baluartes militares. En efecto, después de los triunfos del Ejército de los Andes en Chacabuco (1817) y Maipú (1818), el poder realista había sucumbido en buena parte del territorio chileno. Sin embargo, Corral, Valdivia y Chiloé a más de 700 kms. de Santiago, seguían constituyendo enclaves importantes donde los españoles mantenían una fuerza considerable bajo el amparo de sólidas fortificaciones que dominaban la ribera fluvial y marítima del sur del país. Cochrane decidió atacar Valdivia sin consultar a las autoridades, actitud que le valió una severa amonestación del ministro de Guerra del gobierno de O´Higgins. A pesar de la manifiesta inferioridad de medios con que había contado para ejecutar dicha empresa militar, apelando a ingeniosas estratagemas que confundieron al adversario y, exhibiendo gran coraje y maestría, el Lord venció al enemigo y se apoderó de esta preciada ciudadela el 4 de febrero de 1820. El pueblo chileno, cuando conoció la noticia de la derrota realista, festejó alborozado, mientras que el gobierno, ante la algarabía popular desatada, optó por morigerar el enojo que le había causado la indisciplina de su subordinado. Fuente: Transcripción de Grajeas Historiográficas, texto debido a Gustavo Ernesto Demarchi, contando con el asesoramiento literario de Graciela Ernesta Krapacher.

Coliqueo, Ignacio. O Colikeo, nacido en Temuco, Chile en 1786 y muerto en Los Toldos, Buenos Aires en 1871. Fue un lonko mapuche vorogano, luego coronel del Ejército, que condujo una comunidad desde Arauco hasta instalarla en 1861 en la zona que actualmente se denomina Los Toldos. Su nombre significa en mapudungum: el que es rubio o rojo. Coliqueo luchó en la guerra de Arauco en Chile y también contra los gobiernos argentinos, en las primeras décadas posteriores a la independencia. Pero en determinado momento comprendió que a largo plazo la Nación Mapuche perdería la guerra contra el hombre blanco y buscó un acuerdo con los gobernantes, aprovechando divisiones internas que siempre generaron las guerras civiles. Obtenido ese propósito fue conocido como un indio amigo más por los gobernantes nacionales. Fuentes: Wikipedia y Calfucurá. La conquista de las pampas.

Colo Colo. Colo Colo fue un mapuche, anciano y sabio, que hizo elegir toqui de su pueblo a Caupolicán, mediante una prueba de fuerza y habilidad (al aceptar los jefes Tucapel y Lincoya dicha prueba, dieron tiempo a Caupolicán de llegar al encuentro). Colo Colo es personaje paralelo en La Araucana, del héroe Néstor de La Ilíada. Según académicos mapuches, es probable que el nombre Colo Colo esté incompleto, ya que los nombres de esta etnia estaban compuestos por un sustantivo y un adjetivo y en este caso (Colo Colo= felino pequeño) falta el atributo o característica definitoria. Fuente: Wikipedia.

Cual, José María. O Kalaqapa, máximo informante tehuelche septentrional de Casamiquela. Fuente: El linaje de los Yanquetruz.

Cunninghame Graham, Robert Bontine. Nació en Londres en 1852 y murió en Buenos Aires en 1936. De origen escocés, fue escritor y político. Nació en el seno de una poderosa familia aristocrática; fundó el Partido Laborista junto con Keir Hardie, John Burns y William Morris y fue miembro del Parlamento inglés por la demarcación de Lanarkshire. En los últimos años de su carrera política, dirigió el Partido Nacionalista de Escocia, convirtiéndose en uno de los mayores defensores de la home rule, o estatuto de autonomía. Al margen de su actividad política, viajó por América del Sur, por Méjico y suroeste de los Estados Unidos. De tales vivencias extrajo abundante material para componer, años después, dos de sus obras más famosas: las novelas A Vanished Arcadia (1901) y The Conquest of the River Plate (1934), ambas ambientadas en la geografía sudamericana. Luego viajó por el norte de África, enamorándose de Marruecos, país que fue absoluto protagonista de su libro de viajes Mogreb-el-Acksa (1898). Escribió también numerosas narraciones breves y varias obras biográficas. Fuente: Wikipedia.

D´Orbigny, Alcide Dessalines. (1820-1857) Fue un naturalista francés que recorrió distintas regiones de Sudamérica. Remontando el Paraná, viajó por varias provincias de nuestro país. Arribó a Carmen de Patagones (Nuestra Señora del Carmen de Patagones) en 1829 (es decir, cuatro años antes que Charles Darwin). Allí visitó las tolderías de los indios tehuelches, araucanos y patagones, de quienes dejó interesantes observaciones etnográficas y linguísticas. Fuente: Wikipedia.

Darwin, Charles Robert. Naturalista inglés, nacido el 12 de febrero de 1809 y muerto el 19 de abril de 1882, que postuló que todas las especies de seres vivos evolucionaron con el tiempo a partir de un antepasado común mediante un proceso denominado selección natural. La evolución fue aceptada como un hecho por la comunidad científica y por buena parte del público, en vida de Darwin. Sin embargo, su teoría de la evolución mediante selección natural –hoy base de la síntesis evolutiva moderna- no fue considerada como explicación primaria sino hasta 1930. Aún con posteriores modificaciones, los descubrimientos científicos de Darwin continúan siendo el acta fundacional de la biología como ciencia. Darwin ingresó en la Universidad de Edimburgo, aunque paulatinamente fue dejando de lado sus estudios de medicina primero, y de teología después, para dedicarse a la investigación de los invertebrados marinos. La Universidad de Cambridge dio alas a su pasión por las ciencias naturales. El segundo viaje del HMS Beagle consolidó su fama como eminente geólogo, cuyas observaciones y teorías apoyaban las ideas uniformista de Charles Lyell, mientras que la publicación del diario de su viaje lo hizo célebre nada menos que como escritor popular. Darwin concibió su teoría de la selección natural en 1838, pero sin perjuicio de discutir sus ideas con naturalistas de su tiempo, necesitaba tiempo para realizar una investigación exhaustiva y sus trabajos geológicos tenían prioridad. Se encontraba redactando su teoría en 1858 cuando Alfred Russel Wallace le envió un ensayo que describía la misma idea, urgiéndole entonces Darwin a realizar una publicación conjunta de ambas teorías. La obra fundamental de Darwin, El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas preferidas en la lucha por la vida, fue publicada en 1859. Trató la evolución humana y la selección natural en El origen del hombre y de la selección en relación al sexo, como así también en La expresión de las emociones en los animales y en el hombre. Dedicó también varias obras a sus investigaciones en botánica y, finalmente también a los vermes terrestres y sus efectos en la formación del suelo. Dos semanas antes de morir publicó un último y breve trabajo sobre un bivalvo diminuto encontrado en las patas de un escarabajo de agua de los Midlands ingleses. Increíblemente, el ejemplar analizado le había sido enviado a Darwin por Walter Drawbridge Crick, abuelo paterno de Francis Crick, codescubridor junto a James Dewey Watson de la estructura molecular del ADN en 1953. Como reconocimiento a la excepcionalidad de su obra, fue uno de los cinco personales del siglo XIX no perteneciente a la realeza del Reino Unido, honrado con funerales de Estado, siendo sepultado en la Abadía de Westminster, próximo a John Herschel e Isaac Newton. Se explican muy bien los procesos de investigación, reflexión, concepción, comprobación y escritura de las teorías darwinianas en La traición de Darwin, de Gerardo Bartolomé. Fuentes: La citada y varias más.

De Ángelis, Pedro. Nació en Nápoles (Italia), el 29 de junio de 1784; falleció en Buenos Aires, el 10 de febrero de 1859. Este personaje, olvidado injustamente durante largos años, constituye una de las principales figuras de la ciencia histórica argentina. En su infancia y adolescencia fue testigo de hechos trascendentales, como la huída de los Borbones napolitanos con la consecuente desaparición del Reino de Nápoles, frente al avance arrollador de Napoleón; también de su posterior resurgimiento bajo el hermano mayor del Emperador primero, y de su cuñado, el mariscal Joaquín Murat, más tarde. Enrolado en el ejército napoleónico de Nápoles, De Ángelis llegó a ser Capitán de artillería. Pero lo suyo no era la guerra, sino la historia, la filosofía, su asombroso manejo de varios idiomas; por eso, ocupó una cátedra en el Colegio Militar, y fue maestro particular de los dos hijos del rey. Por sus condiciones intelectuales y sus buenas relaciones con el poder llegó a ser miembro de la Academia de Nápoles y luego Secretario de la legación de San Petersburgo. En esa ciudad, contrajo matrimonio con una joven institutriz suiza, Melanie Dayet, y asistió a la caída del imperio napoleónico, quedando sin trabajo. Sin mecenas ni aliados políticos viajó a París. Con cuarenta años, en 1825, De Ángelis era un referente del centro intelectual de la época, y bocado tentador para Rivadavia quien pretendía crear en el Río de la Plata un foco de cultura y progreso. Así pronto estuvo en viaje a nuestro territorio, con un contrato para crear y dirigir dos periódicos. En 1827 comenzó dirigiendo la Imprenta del Estado y obtuvo su ciudadanía. Inició entonces la publicación de la Crónica política y literaria de Buenos Aires, órgano de marcado tinte oficialista y buena calidad editorial y El Conciliador que sólo puso un número en la calle. La caída de Rivadavia significó el cierre de dichos medios; sus críticas previas a Dorrego significaron la clausura de proyectos para el napolitano. Entonces se dedicó a dictar clases para sobrevivir y fundó un Ateneo que tuvo numerosos alumnos. En 1830 De Ángelis reconocía sus intenciones de salir del Río de la Plata, una vez que tuviese concluída su monumental colección de escritos históricos inéditos, acompañada por notas y disertaciones. Para ese entonces había hecho otro ensayo periodístico: El Lucero, un diario que apareció en 1829, siendo el primero con partes meteorológicos, movimiento de naves, cambios de moneda y entradas diarias de ganado. Allí hacía crónicas literarias y relativas a la campaña al desierto de Rosas. En 1830, amén de reunir un vastísimo archivo documental, histórico, etnográfico y de lenguas aborígenes, De Ángelis inauguró el género biográfico rioplatense, al publicar el Ensayo histórico sobre la vida del Exmo Dr D Juan Manuel de Rosas, que reeditó en 1842; las Noticias biográficas del Exmo Sr Gobernador y Capitán General de la Provincia de Santa Fe, Brigadier D Estanislao López; la Biografía del Sr General Arenales y la del eminente científico Aimé Bonpland. De Ángelis sabía como hacerse de enemigos. Unos años después diría de Sarmiento: Es otro personaje singular que debe a la persecución de Rosas la importancia de la que se jacta y que le ha valido ocupar un lugar eminente en la administración. Lo han hecho director de instrucción pública, y ni sabe lo que no debe ignorar un maestro de primeras letras. Una vez aliado con Rosas, fue contratado para difundir los proyectos intelectuales de la restauración, como el Archivo Americano y Espíritu de la Prensa del Mundo, editado en tres idiomas y que tuvo vasta circulación europea. Finalmente, en 1836 comenzó a editar su máxima obra: la Colección de Obras y Documentos relativos a la Historia Antigua y Moderna de las Provincias del Río de la Plata, que se distribuyó por suscripción y en fascículos coleccionables, alcanzando los seis tomos completos. Una vez caído Rosas, De Ángelis marchó a Río de Janeiro. Allí fue recibido con honores, siendo acogido como miembro del Instituto Histórico y Geográfico de la ciudad; algo que repetirían la Royal Geographic Society de Londres, la Societé Geographique de París, el Reale Instituto d´Incoraggimiento delle Scienze Naturali de Nápoles, la Massachussetts Historical Society, la Societé Royale des Antiquaires du Nord de Copenhague y la American Philosophical Society de Filadelfia. Pero el sueño de De Ángelis era volver a Buenos Aires y lo concretó en 1855, alcanzando a proyectar algunas obras más: Memoria sobre el estado de la Hacienda Pública; Proyecto de organización para la instrucción pública de la Provincia de Buenos Aires; Recopilación de las Leyes y Decretos promulgados en Buenos Aires desde el 25 de mayo de 1810 hasta el fin de diciembre de 1835; Reglamento para el ejercicio y maniobras de los regimientos de infantería; Libro de lectura elemental e instructiva para jóvenes estudiantes y Bibliografía General del Río de la Plata, texto este último manuscrito, que se conserva en el Archivo General de la Nación. Antes, y por encargo de Rosas, había publicado también una Memoria sobre los derechos de soberanía de la Confederación Argentina a la parte austral del continente americano, uno de los primeros estudios geográficos del país. En su vejez, aunque olvidado por la mayoría, De Ángelis ocupó un lugar en el Instituto Histórico y Geográfico del Río de la Plata, a instancias de su creador, Bartolomé Mitre. Fuentes: Wikipedia y varias.

De Azara, Félix. Félix de Azara fue un militar, ingeniero, explorador, cartógrafo, antropólogo, humanista y naturalista español, nacido el 18 de mayo de 1742 en Barbuñales, Provincia de Huesca y fallecido allí mismo en 1821. Egresó de la Academia militar de Barcelona en 1764. Fue herido en la guerra contra Argel y sobrevivió de milagro. Rechazó en 1815 la Orden de Isabel la Católica en protesta contra los ideales absolutistas que dominaban Esaña. Al momento del tratado de San Ildefonso (1777) que fijaba las fronteras españolas y portuguesas de las posesiones en América del Sur, Azara fue elegido para formar parte de los comisarios encargados de delimitar con precisión las fronteras españolas. Partió hacia Sudamérica en 1781 con una misión de algunos meses y permaneció allí durante veinte años. Inicialmente se dirigió a Asunción, pero ante la tardanza del comisario portugués, emprendió un viaje por su cuenta, con la intención de realizar un mapa de la región. En su trayecto se dedicó al estudio de mamíferos y aves que encontraba, convencido de que eran las descriptas en la bibliografía disponible, pero luego encontró diferencias que le hicieron criticar las descripciones previas. En realidad, se cree que de las 448 especies descriptas por Azara, la mitad eran nuevas. Azara se planteó la posibilidad de la evolución de las especias, preguntándose por las similitudes existentes, ante la falta de rigor científico, antes que el propio Charles Darwin, quien en apariencia conocía sus estudios. Colaboró con Artigas en el establecimiento de pueblos en las fronteras entre la Banda Oriental y el Imperio del Brasil, cuya fundación más importante fue el pueblo de Batoví. Fuentes: Academia Nacional de la Historia y Wikipedia.

De Luca, Esteban. (1786-1824) De quien se dice que fue el primer poeta de la patria. Estuvo dedicado a las armas desde las invasiones inglesas y también tuvo alguna actuación diplomática de importancia, como secretario de Valentín Gómez en su misión al Brasil. A su regreso, halló la muerte al naufragar el bergantín en que viajaba. Fue poeta de inspiración neoclásica, lleno de apasionada elocuencia y hondo fervor patriótico. Entre sus odas merecen mencionarse A la victoria de Maipo; A la libertad de Lima; A la muerte de Belgrano; Al pueblo de Buenos Aires, además de la Canción Patriótica, antecesora de nuestro actual himno. Fuente: Wikipedia.

Del Valle, Aristóbulo. Nació en Dolores el 15 de marzo de 1845 y murió en Buenos Aires, el 29 de enero de 1896. Su padre, el Coronel Narcido del Valle, fue edecán de Juan Manuel de Rosas, por lo que tuvo formación federal adhiriendo naturalmente al autonomismo de la Provincia de Buenos Aires. Al estallar la Guerra de la Triple Alianza, abandonó sus estudios de derecho e ingresó en el ejército. Concluídos sus estudios fue redactor de El Nacional y profesor hasta su muerte de Derecho Constitucional en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Sus clases eran famosas en la ciudad, congregando a estudiantes, intelectuales y políticos que acudían a escuchar sus reflexiones. Su ingreso en la política fue de la mano de Adolfo Alsina, aunque siempre ligado a Leandro N Alem, que fue su amigo entrañable. Fue diputado nacional en 1870 y senador nacional en 1876, llegando a presidir la Cámara Alta en 1880. Fue cofundador de la Unión Cívica en 1889 y participó de la Revolución del Parque. El 29 de mayo de 1890, Aristóbulo del Valle denunció en el Congreso de la Nación que el oficialismo estaba realizando emisiones clandestinas de moneda, señalando esa circunstancia como principal detonante de la crisis nacional. Esta denuncia desprestigió seriamentre al gobierno. Al dividirse la Unión Cívica en 1891, siguió a Alem para fundar la Unión Cívica Radical. Durante la presidencia de Luis Sáenz Peña (1892-1895) fue convocado a desempeñar el Ministerio de Guerra, con funciones extraordinarias cercanas a las de un Primer Ministro, con el fin de sustentar a un gobierno débil. Al apoyar la Revolución de 1893, don Aristóbulo planeaba decretar la intervención de la Provincia de Buenos Aires, para garantizar elecciones libres favoreciendo así el triunfo de la Unión Cívica Radical. Pero el plan fracasó por la resistencia del Congreso a decretar la intervención provincial. Cercano a don Aristóbulo fue también en ese tiempo Lisando de la Torre, quien luego de la muerte de aquel se consideraría a sí mismo como su continuador, al fundar el Partido Demócrata Progresista. Fuentes: El Historiador, Felipe Pigna y La Argentina. Historia del país…
Díaz Vélez, Eustoquio. Nacido en Buenos Aires en 1782 y muerto en la misma ciudad en 1856. Militar que luchó en las guerras de independencia y civiles argentinas. Su nombre era Eustoquio Antonio, según consta en su partida de bautismo, aunque se lo cita incorrectamente en forma habitual como Eustaquio. Fuente: Wikipedia.

Dufourq, Santiago Félix. Marino argentino nacido en Concordia (Entre Ríos) y muerto en Buenos Aires (1860-1909), puede ser considerado como principal impulsor de la base naval militar, cuya ubicación en cercanías de la ciudad de Punta Alta (o fondeadero denominado pozos del Belgrano) no dudó en recomendar tempranamente. Falleció tempranamente en 1909, cuando sólo contaba con 49 años de edad. Era ya capitán de navío y se encontraba en la plenitud de su carrera profesional. Fuente: Wikipedia.

Esnaola, Juan Pablo. (Buenos Aires, 17-09-1808; Buenos Aires, 08-07-1878) Junto a Juan Bautista Alberdi y Amancio Alcorta surgió como figura representativa del grupo de los precursores. Estos hombres, cuya formación integral les permitió desarrollar tareas en distintos ámbitos del quehacer político, social y artístico, habían nacido en suelo argentino y fomentaron el nacimiento de una nueva cultura. Pero mientras que Alberdi sobresalió por su labor en el campo de la filosofía política y Alcorta en el de la economía, Esnaola se destacó por su actividad en el terreno de la música. En su caso, el funcionario público –Director del Batallón de Serenos (1842) y de la Casa de La Moneda, Juez de Paz de la parroquia de la Catedral al norte (1852), Presidente del Club del Progreso (1858) y del Banco de la Provincia (186)- no llegó a eclipsar al compositor, intérprete, pedagogo y organizador de sociedades especializadas. A Esnaola le tocó vivir en tiempos en los que los músicos no pasaban de ser meros aficionados. Su ámbito era el de la iglesia, para apoyar a la liturgia, o el de la tertulia, para fomentar el sano esparcimiento. Los géneros en boga fueron los de la música de salón y la canción. La primera estaba concebida por la danza, según el más estricto dictamen de la moda: de pareja suelta (minué, cuadrillas, gavota, etc) hasta 1840; de pareja tomada independientemente (polca, vals, mazurca, etc) durante la segunda mitad del siglo XIX. Entre ellas, las de Esnaola fueron las más exitosas de la época. La canción, por su parte, oscilaba entre los aires locales, las melodías españolas o las de estilo italianizante. Esnaola hizo su incursión en el rubro canzonetta, con páginas tales como La primavera (ca. 1841), con texto en italiano: Gia ride Primavera/ col suo fiorito aspetto… También era frecuente que en los salones se ejecutaran trozos instrumentales compuestos o transcriptos para clave, piano, arpa, violín, flauta o guitarra, y música de cámara. Parece que en la Argentina naciente no había nada más seductor que oír cuando una porteña le decía a otra: ¨este cielito me lleva el alma¨. O bailar una contradanza española, por permitirle a los hombres ¨oprimir en sus brazos, alternativamente, a todas esas bonitas mujeres y hasta hacerles declaraciones sin que se ofendan en lo más mínimo; a lo más, dirán ingenuamente: ¡tiene dueño…!¨ (Gesualdo, Vicente: Historia de la música en la Argentina, Buenos Aires, Beta, 1961). Pero al margen del candor de los salones, el país se debatía en luchas políticas tendientes a la organización de la República. Hecho que se reflejaba en expresiones musicales como la Canción Federal (1843) que compuso Esnaola con texto de Bernardo de Irigoyen: Guerra, guerra/ al rebelde de Oriente… Amigo de Juan Manuel de Rosas y de la hija de éste, Manuelita, Juan Pedro Esnaola transitó durante sus casi setenta años de vida sin que los embates políticos le hicieran mella. Seguramente lo marcó la impronta de su tío y padrino, el presbítero José Antonio Picasarri, férreo defensor de la monarquía española, que llegó al exceso de ponerse a la orden de su Majestad para terminar con los levantamientos independentistas de las colonias del nuevo mundo. Esto afectó a Esnaola, dado que al estar bajo la tutela de su tío, sufrió igual suerte que éste: primero la confinación a la Guardia de San Miguel del Monte (1812) y luego la expulsión de la Argentina (1818). Exiliados en Europa y frente a la dura realidad de una España que, luego de la invasión napoleónica, se hallaba envuelta en el desorden político, Picasarri debió resignarse y enfrentar la derrota definitiva de sus ideales. Sin más que hacer en este sentido, quien había dirigido la actividad musical de la Catedral de Buenos Aires y ejercido la enseñanza de esta disciplina entre los seminaristas, se abocó a la formación de su sobrino. Juan Pedro Esnaola había iniciado sus estudios musicales de pequeño junto a José Antonio Picasarri. Durante el exilio se perfeccionó en el Conservatorio de París y, en forma particular, en las ciudades de Madrid, Viena y Nápoles. Por esa época el joven prodigio ya había compuesto una Colección de piezas de diversas proporciones para piano (Madrid, 1822). Gracias a la amnistía impartida a los opositores de la revolución por el gobierno de Martín Rodríguez, la familia Esnaola-Picasarri pudo regresar a la Argentina el 29 de junio de 1822. En el transcurso de ese mismo año el presbítero tomó la iniciativa de fundar junto a su sobrino la Escuela de Música y Canto, reconocida por el ministro de gobierno Rivadavia, quien les cedió las salas altas del edificio consular y becas para los alumnos. A partir de ese momento Esnaola no dejó de estar ligado a la enseñanza, ya sea a través de clases particulares (entre sus alumnos figuraba Manuelita Rosas) o de instituciones públicas (Jefe del Departamento de Escuelas nombrado por Sarmiento, en 1858; Presidente de la Escuela de Música de la Provincia, fundada en 1875). Sus dotes de instrumentista unidas a su formación europea le permitieron descollar con facilidad, interviniendo en memorables conciertos junto a celebridades como el violinista Massoni y el pianista Thalberg (concierto a cuatro manos, 1855). Sin embargo, Esnaola era un intérprete de salón, que se negaba rotundamente a subir a los escenarios de los teatros porteños. Como creador, su prolífera labor estuvo destinada a la música litúrgica, los conjuntos orquestales, las canciones y las piezas de salón. Su principal mérito radicó en que, sin escapar del influjo rossiniano imperante, imprimió en sus partituras características locales que constituyen un verdadero antecedente del nacionalismo musical argentino. Uno de los ejemplos más claros lo encontramos en su Minué Federal o Montonero (1845), en el que recreó la especie criolla derivada de la danza europea: un tiempo lento y uno vivo que se alternaba en forma sucesiva para sustentar a la coreografía. Pero la producción de Esnaola, propia de un gran técnico, cobró mayor envergadura que la de sus pares de la época. El virtuosismo requerido por parte del ejecutante, las dimensiones de sus dos secciones y las variantes que introdujo en cada una de las repeticiones (A B A´B´A¨B¨A¨´), la alejaban de sus orígenes de danza y la convertían en una verdadera página de concierto. En las canciones su vocación por reflejar los acontecimientos sociales y políticos del entorno, resultó más evidente a causa de los textos. Recordemos su Himno de Marzo (ca. 1843) dedicado a Juan Manuel de Rosas: Guarde Dios la vida/ Del Restaurador/ La Patria le debe/ Brillo y esplendor… O la Canción (1849) para Manuelita en su cumpleaños: En el prado de Palermo/ hay esbelta y olorosa/ entre nardos una rosa/ que es de carmín su color; / de su cáliz purpurino/ que al que se acerca consuela/ se ve salir a Manuela/ simbolizando el candor/ Coro: Cantad argentinos/ el día dichoso/ natal venturoso/ de un ángel de luz… Aún después de Caseros, su vigencia se mantuvo incólume hasta el punto de merecer la responsabilidad de normalizar la versión oficial del Himno Nacional de Parera. Esta tarea le fue encomendada en 1859 por Francisco Faramiñán, con el fin de uniformar las ejecuciones realizadas por las distintas bandas militares y poner límite a las Grandes Variaciones que, de acuerdo al gusto generalizado, realizaban los virtuosos nativos y extranjeros. Con la muerte de Esnaola se cerró un capítulo de la historia musical del país. Según la Gaceta Musical, la del primero de nuestros compositores, el más renombrado de los músicos argentinos. Fuentes: Las citadas y musicaclasicaargentina.com.


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