Biografías 2

El biógrafo de la ´a´ a la ´z´

2.

de Falcone, Giovanni a Ñankucheu o Ñancucheo
(´avestruz aguilucho´)

Falcone, Giovanni. Giovanni Falcone (Palermo, Italia, 18 de mayo de 1939) fue un juez italiano asesinado por los miembros de la mafia Giovanni Brusca y Nino Gioé, el 23 de mayo de 1992, cuando estallaron mil kilogramos de explosivos colocados bajo la autopista que une el aeropuerto de Palermo, que hoy lleva su nombre, con la capital. Murieron él, su esposa Francesca Morvillo y los escoltas Rocco Di Cillo, Vito Schifani y Antonio Montinaro. El juez español Baltasar Garzón ha dicho de él: Desde siempre he tenido a Falcone como un gran profesional y como modelo. Y su muerte le recuerda a la de su compañera Carmen Tagle. A Falcone le gustaba repetir las palabras de J F Kennedy: Un hombre debe hacer aquello que su deber le dicta, cualesquiera sean las consecuencias personales, cualesquiera sean los obstáculos, el peligro o la presión. Ésta es la base de toda la moralidad humana. Después del concurso para ingresar a la magistratura, en 1964, fue juez de paz en Lentini para transferirse rápidamente como procurador sustituto a Trapani, donde permaneció por cerca de doce años. En Palermo, al día siguiente del trágico atentado al juez Césare Terranova (25 de setiembre de 1979), comenzó a trabajar en el Despacho de Instrucción. Trabajó a la par de Rocco Chinnici hasta el asesinato por la mafia de este último, el 29 de julio de 1983. En las elecciones de los miembros del Consejo Superior de la Magistratura de 1990, Falcone fue candidato por las listas Movimiento por la Justicia y Propuesta 88, coaligadas en dicha circunstancia. Fuente: Wikipedia.
Falkner, Thomas ó Falconer, Tomás. Sacerdote jesuita, naturalista, etnólogo y geógrafo, nacido el 6 de octubre de 1702 y muerto el 30 de enero de 1784. Fue uno de los primeros en sus especialidades que actuó en territorio de nuestro país, donde permaneció durante unos cuarenta años. Sirvió como misionero, pero realizó numerosas exploraciones y acopió gran cantidad de información sobre los indígenas, la fauna, la flora y los accidentes naturales del territorio. Había nacido en Manchester (Gran Bretaña), en un hogar calvinista. Estudió medicina en la Universidad de San Andrés de Edimburgo, donde fue alumno del prestigioso anatomista Richard Mead y, según algunas fuentes, del mismísimo Isaac Newton. Al concluir sus estudios, la Royal Society de Londres lo comisionó para que pasara al Río de la Plata y estudiara las propiedades medicinales de las plantas americanas. Gracias a la amistad con un capellán, se empleó como médico de a bordo de un barco dedicado al tráfico de esclavos y así, tras pasar por Guinea, llegó a Buenos Aires, alrededor de 1730. Entonces la ciudad, dependiente del Virreinato del Perú, albergaba unas diez mil almas. Poco después, en ocasión de caer gravemente enfermo, Falkner trabó relación con un sacerdote jesuita que lo socorrió y que, con el tiempo, logró hacerle abjurar del calvinismo. Dos años después ingresó en la Compañía de Jesús y tomó sus primeros votos en Córdoba, entonces sede del noviciado de la Provincia Jesuítica del Paraguay. Estudió Lógica, Filosofía y Teología. En 1738 hizo renuncia de sus bienes, y al año siguiente se ordenó sacerdote. Más tarde y durante tres años se preparó como misionero. Durante su estadía en Córdoba ejerció la medicina, ganando reconocimiento e instalando la primera botica (farmacia) de esa ciudad. Debido a su prédica, la Universidad de Córdoba introdujo cambios en los programas de los cursos de filosofía y ciencias. Después recorrió distintas regiones como médico y misionero. Entre 1740 y 1744 se desempeñó en Santiago del Estero y Tucumán. Después, entre 1744 y 1747, se lo destinó junto al Padre Cardiel, para fundar reducciones indígenas en la provincia de Buenos Aires. La fundación de Nuestra Señora del Pilar, en la actual Sierra de los Padres, contaba con el apoyo del cacique local, pero debió ser abandonada cuando los pampas se levantaron contra Buenos Aires. En 1751 pasó a San Miguel de Carcarañá, en Santa Fe, donde Falkner encontró restos fósiles de un gliptodonte, que estudió y describió. Este fue el primer hallazgo paleontológico registrado en Argentina. En 1754 volvió a Córdoba, enseñando matemática en la Universidad hasta 1767, debiéndose a él la fundación de la cátedra respectiva. Fuera del claustro tuvo vasta actuación como médico y botánico. En esa ciudad mediterránea lo sorprendió la expulsión de los jesuitas. En junio de 1767 fue apresado y enviado al destierro, junto con otros cuarenta miembros de su orden, en aplicación de un decreto del Conde de Aranda, ministro de Carlos III de España. Fue enviado a Cádiz, de donde pasó a Italia, y finalmente a Inglaterra. En su tierra se incorporó a la Provincia inglesa de la Compañía, prestando servicios de capellán en varias casas de la nobleza. Allí, en 1774, a los 72 años, dio a conocer su obra Descripción de la Patagonia y de las partes contiguas de la América del Sur, de carácter etnográfico, que escribió en gran medida basado en su memoria. Incluyó en el volumen un mapa, que actualizaba el conocimiento geográfico de la época, conteniendo indicaciones claras y precisas sobre las ventajas de ocupar las tierras patagónicas. La publicación despertó ansias de dominio de algunos gobiernos de Europa, o tal vez las pretensiones fueron imaginadas por los españoles vistas las notables certezas del cura inglés. Lo concreto es que a partir de la publicación del mapa, se dispuso la fundación de una ciudadela militar y portuaria en el ingreso a la Patagonia, proyecto que se cumplió con el establecimiento del fuerte de Nuestra Señora del Carmen de Patagones en 1779. Furlong presentó en 1778 otra obra: Acerca de los Patagones, que fue traducida por el padre Guillermo Furlong y publicada en Argentina recién en 1956. A la muerte del padre Falkner, quedaron inconclusas e inéditas sus obras Observaciones botánicas y de mineralogía de productos americanos y Tratado de enfermedades europeas curadas con drogas americanas. Fuentes: Academia Nacional de la Historia, Calfucurá. La conquista de las pampas y varias.
Fernández de la Cruz, Francisco. Nació en Buenos Aires en 1779 y murió en la misma ciudad en 1835. Se graduó de marino en la Academia de Náutica fundada por Manuel Belgrano, y cuyo primer director fuera Pedro Cerviño. Hizo varios viajes explorando los ríos navegables de la cuenca del Río de la Plata, aunque suspendió estas tareas para enrolarse en las milicias contra las invasiones inglesas. Participó en las conspiraciones previas a la Revolución de Mayo, y el 25 de mayo arrestó a Cisneros, ya que era jefe de la guardia en la Fortaleza de Buenos Aires. A principios de 1812 se incorporó al sitio de Montevideo, a las órdenes de José Rondeau, y participó en la batalla de Cerrito. En octubre de 1813 fue nombrado gobernador de Salta, cargo que ocupó por corto tiempo. En enero de 1814 se incorporó al Ejército del Norte como Jefe de Estado Mayor, es decir, segundo del general José de San Martín. Le tocó entregar el Ejército a su nuevo comandante, Rondeau, cuando éste asumió el mando. Al iniciarse la tercera campaña al Alto Perú, venció a los realistas en la zona del actual límite entre Argentina y Bolivia, en Puesto del Marqués. Después de la primera derrota importante, en Venta y Media, reemplazó a Martín Rodríguez como jefe de estado mayor. En ese cargo, peleó en Sipe Sipe y fue herido de bastante gravedad. Esa derrota significó la pérdida del Alto Perú para los rioplatenses. En mayo de 1816 fue ascendido al grado de general y quedó como Jefe del Estado Mayor del nuevo comandante, Manuel Belgrano. Participó del traslado del Ejército a Córdoba y de su uso para la guerra civil, desnaturalizando las razones para las que había sido creado. En setiembre de 1819, cuando se hallaban en Pilar, Belgrano renunció y Fernández de la Cruz debió tomar el mando. Se dirigió hacia el sudeste, intentando unirse a las fuerzas del Director Rondeau, para atacar unidos a los caudillos Estanislao López y Francisco Ramírez. Pero al llegar a la posta de Arequito, el 8 de enero de 1820, los coroneles Juan Bautista Bustos, Alejandro Heredia y José María Paz se sublevaron, desconociendo la autoridad de Cruz y de su gobierno. Se negaron a seguir la guerra civil y decidieron regresar al frente norte. Negoció con Bustos, que asumió el mando del movimiento, entregarle la mitad del armamento. Pero sorpresivamente inició la marcha hacia el sur con todo lo que tenía en su poder. Negociaron, pero De la Cruz se negó a toda concesión y terminó arrestado. El motín sirvió para provocar la caída del Directorio en Cepeda, pero no logró que el Ejército del Norte volviera al frente de guerra con los realistas. Bustos se quedó en Córdoba y se hizo elegir gobernador; las demás facciones de las fuerzas fueron usadas en guerras entre provincias. Cuando recuperó su libertad, De la Cruz se mudó a Mendoza. Allí luchó contra un grupo del Ejército de los Andes que se había rebelado y dominaba la provincia de San Juan. Más tarde fue gobernador de la provincia por delegación de Tomás Godoy Cruz. Cuando regresó a Buenos Aires en 1821 fue nombrado ministro de guerra de Martín Rodríguez y comandó la campaña contra Ramírez en Santa Fe, poco antes de la muerte del caudillo entrerriano. Siguió ejerciendo el ministerio durante el gobierno de Las Heras y luego pasó al Ministerio de Relaciones Exteriores del presidente Bernardino Rivadavia. Apoyó la revolución contra el gobernador Manuel Dorrego, y fue miembro del consejo consultivo de Juan Lavalle, con el que el gobernador usurpador reemplazó la legislatura. Huyó a Montevideo tras la derrota unitaria, pero regresó al poco tiempo, para permanecer en Buenos Aires hasta su muerte. Fuentes: La Argentina. Historia del país y de su gente; Calfucurá. La conquista de las pampas y otras varias.

Fernández Pareja, Joaquín. Marino español que llegó al Río de la Plata y luchó contra los ingleses de quienes fue prisionero en Montevideo. Se fugó para ponerse a las órdenes de Liniers. Pareja era capitán de infantería, alférez de fragata y agrimensor, pero conocía el sur de la provincia de Buenos Aires sólo por referencias. Por ello su participación en el intento de fundación de Pueblo Belgrano no fue del todo feliz, aún cuando un falso río fuera bautizado con su nombre. Fuente: Varias.

Figueroa Alcorta, José. (Córdoba, 20 de noviembre de 1860/ Idem, 27 de diciembre de 1931). Abogado y político, que ejerció la Presidencia de la República entre el 12 de marzo de 1906 y el 12 de octubre de 1910. Hijo de José Figueroa y de Teodosia Alcorta, fue tomado como rehén durante la revolución radical de 1905. Asumió la primera magistratura en 1906, ante el fallecimiento de Manuel Quintana, de quien era vicepresidente. Tuvo serios problemas para lograr apoyo en el Congreso, al que finalmente clausuró en 1908. Buscó un acercamiento con los radicales, indultando a los detenidos por el intento de golpe de 1905, y preparó el camino para los drásticos cambios electorales de Roque Sáenz Peña. Los grupos anarquistas se mostraron activos en numerosos atentados durante su mandato, llegando a matar al jefe de policía Ramón Falcón, asesinado por el anarquista Simón Radowitzky en 1909 como venganza por la criminal represión ejercida por la policía durante las protestas del 1º de mayo. Fuente: Wikipedia.

Furlong, (Padre) Guillermo. Nació en Villa Constitución (Santa Fe), el 26 de junio de 1889 y murió en Buenos Aires en 1974. La historia de América colonial y católica lo ha tenido como su más destacado exponente. Fue uno de los más importantes investigadores que tuvo Argentina durante el siglo XX, especialista en los estudios de la obra educadora española y uno de los más prolíficos historiadores de todos los tiempos. Su infancia la pasó en el seno de una colectividad británica, por lo que se crió con códigos morales muy estrictos. Tan cerrada era esa comunidad que, ya adolescente, Guillermo Furlong sólo sabía hablar en inglés. A los trece años ingresó al colegio jesuita, donde permaneció por un año. Después, estudió en la Universidad de Washington (USA), e ingresó en el noviciado de la Compañía de Jesús. En 1911, hallándose en Estados Unidos, fue uno de los fundadores del Spanish American Atheneum, desde cuya tribuna dio elocuente expresión a su pensamiento y sus conocimientos en materia humanística. Regresó al país para hacerse cargo de las cátedras de Historia e Inglés en el Colegio del Salvador. Tuvo contacto con el historiador Enrique Peña, quien le ofreció su biblioteca para realizar las primeras investigaciones, así como le aconsejó una metodología que mantendría durante el resto de su vida: la utilización de fuentes documentales directas por sobre las secundarias y las historizaciones decimonónicas. En 1939 fue designado miembro de la Academia Nacional de la Historia; asimismo dirigió la revista Estudios de la Academia de Letras del Plata, cuya comisión integró; también fue director de la Academia de Geografia y de la Academia Sanmartiniana. Entre sus obras pueden destacarse: Glorias santafesinas (1923), Los jesuitas y la cultura rioplatense (1930), El padre Quiroga (1930), La enciclopedia rioplatense de José Sánchez Salvador (1930), La catedral de Montevideo (1931), Cartografía jesuítica del Río de la Plata (1936), Entre los mocovíes de Santa Fe (1937), Entre los pampas de Buenos Aires (1938), Entre los abipones del Chaco (1938), Entre los vilelas de Salta (1940), Entre los lules de Tucumán (1940), Médicos argentinos durante la dominación española (1947), Naturalistas argentinos durante la dominación hispánica (1948), Historia y bibliografía de las primeras imprentas rioplatenses (1953), Nacimiento y desarrollo de la filosofía en el Río de la Plata (1957), Los jesuitas y la escisión del reino de las Indias (1961). Durante muchos años fue redactor de la revista Todo es Historia y colaborador de la Enciclopedia Universal Ilustrada Europea-Americana Espasa-Calpe. Fuentes: Todo es historia, Felipe Pigna; Academia Nacional de la Historia; Wikipedia.

García, Pedro Andrés. Pedro Andrés García de Sobrecasa nació en Reocín, España, en 1758 y murió en Buenos Aires en 1833. Fue militar y funcionario español de larga trayectoria en el Río de la Plata. Empadronado como hidalgo en los registros del barrio de San Esteban de 1765, 1773 y 1786, se lo reconoce genearca de la familia argentina hoy apellidada García-Mansilla. Pasó al Río de la Plata a la temprana edad de 18 años, integrando la expedición de otro cántabro, el Virrey Pedro de Cevallos, ocupando entonces el cargo de ayudante mayor del Real Cuerpo de Ingenieros, con el grado de alférez. Tras su arribo a Buenos Aires en 1777, prestó servicio de armas de manera ininterrumpida, pasando por las fuerzas regulares de los reales ejércitos, el comando de una unidad de milicias urbanas y el ejército independentista surgido tras las jornadas de mayo. Desde fines del siglo XVIII hizo varias exploraciones en la zona de las sierras de La Ventana y El Volcán –hoy Balcarce-, así como en el área del río Desaguadero, en el Alto Perú. Tuvo actuación en la batalla del 5 de julio de 1807, al mando del Tercio de Cántabros Montañeses, durante las segundas Invasiones Inglesas, venciendo en el Convento de Santo Domingo, luego de más de diez horas de duro combate, a las selectas tropas del general Robert Craufurd. Éste se vio obligado a capitular con todos sus oficiales y soldados, entregando sus armas, estandartes y banderas; entre los oficiales rendidos, se hallaba el coronel Denis Pack, quien había violado el juramento de no empuñar nuevamente las armas contra España, hecho tras la primera invasión inglesa. Por su actuación, fue recompensado con el ascenso a Coronel de los Reales Ejércitos, el 13 de junio de 1809, por la Junta Gubernativa de España e Indias. En los años siguientes fue un aliado incondicional del coronel Cornelio Saavedra. Apoyó al virrey Santiago de Liniers durante la revuelta de octubre de 1808, y en la asonada de Álzaga, de enero de 1809. El nuevo virrey, Baltasar Hidalgo de Cisneros, lo consideró uno de sus principales consejeros. Tuvo participación en el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810 y se sumó a la Revolución de Mayo. Identificado como leal al general Carlos María de Alvear, fue arrestado durante nueve meses por orden de su sucesor, Ignacio Álvarez Thomas. No fue proscripto, y recuperó la libertad y el mando general de la frontera porteña contra los indígenas. A fines de 1810 organizó una expedición al sur de la provincia de Buenos Aires, conocida generalmente como La Expedición a las Salinas, en la que se proponía recolectar sal para la ciudad de Buenos Aires. Pero también se le encargaba informar a los indígenas del cambio de gobierno, para ganárselos como aliados. Obtuvo buenos resultados, porque no hubo malones de importancia contra la jurisdicción de Buenos Aires en toda esa década. Fue un destacado geógrafo, y el primero que llevó a cabo estudios geográficos después de la Revolución de Mayo. Fue también el precursor de la fundación de varias ciudades de la Provincia de Buenos Aires, como Tandil, Gardey y Quilmes. Primer prócer de la provincia de Chubut, por su empeño en consolidar San José como primer asentamiento de dicha provincia. Fue autor de numerosos trabajos geográficos, estadísticos y topográficos, tales como Diario de un viaje a las Salinas Grandes en los Campos del Sud de Buenos Aires; Memoria sobre navegación del Tercero y otros ríos que fluyen al Paraná; Primer carta biosférica de la Provincia de Buenos Aires; Diario de la expedición de 1822 a los Campos del Sud de Buenos Aires desde Morón hasta la Sierra de la Ventana; Nuevo Plan de Fronteras de la Provincia de Buenos Aires, proyectado en 1816, etc, realizados como dijera don Pedro de Angelis, con un estilo fluido y brillante, que exhala un alma joven, una imaginación ardiente, un fondo de esperanzas, que es muy raro dominen a una razón madura en una edad provecta. Dice Álvaro Yunque (op cit supra) que Pedro Andrés García se destaca como uno de los cuatro hombres de nuestra historia que alcanzaron una visión global del problema indígena proponiendo acertadas soluciones integradoras (los otros tres son para Yunque, Juan de La Cruz, Feliciano Chiclana y Francisco Ramos Mejía). Fuentes: Calfucurá. La conquista de las pampas; Argentina. Historia del país y de su gente; Wikipedia.
Gelly, Juan Andrés. Nació en Asunción en 1808 y murió en la misma ciudad en 1859. Fue abogado, diplomático y político de intensa actuación en el Río de la Plata. Al doctorarse en derecho pasó a vivir en Buenos Aires, donde contrajo matrimonio con Micaela Obes, hermana de Lucas Obes. Llegó a ser jefe de Policía de Buenos Aires, aunque sus discrepancias con Rosas lo llevaron a dimitir y a vincularse con el general unitario Juan Lavalle, de quien fue secretario personal. En 1829, y representando a Lavalle, se entrevistó con José de San Martín. Se radicó después en Montevideo, donde ejerció como abogado, y se vinculó estrechamente al primer gobierno constitucional del Uruguay, encabezado por Fructuoso Rivera. Integró el ¨grupo de los cinco hermanos¨, formado por Nicolás de Herrera, José Ellauri, Julián Álvarez (los tres, como Gelly, casados con hermanas de Lucas Obes) y el propio Lucas Obes. Colaboró estrechamente con ellos Santiago Vázquez. Fuentes: Wikipedia; De nuestra tierrra: Juan Manuel de Rosas.

Granada, Nicolás Eusebio. Nació en Montevideo en 1795 y murió víctima de la fiebre amarilla en San Isidro, en 1871. Fue un destacado combatiente en las guerras contra los indígenas del sur de la provincia de Buenos Aires y partidario del gobernador Rosas durante las guerras civiles argentinas. Hijo de un oficial español del Virreinato del Río de la Plata, estudió en una academia militar española y regresó a Montevideo en 1807, participando en la lucha contra las invasiones inglesas. En 1810 formaba parte de la guarnición de Montevideo y luchó del lado de los realistas contra los ejércitos de la Revolución de Mayo. Participó en la defensa de la ciudad contra el sitio a que la sometieron los gobiernos independentistas y cayó prisionero cuando la ciudad fue tomada por éstos en mayo de 1815. Se incorporó al ejército patriota, pero permaneció algún tiempo en la ciudad, para pasar sólo después de algún tiempo a Buenos Aires. Participó en las campañas del Directorio contra los federales de Santa Fe. En 1820 peleó en Cepeda y en Cañada de la Cruz. En 1823 participó en la campaña de Martín Rodríguez al sur, y de la fundación del Fuerte Independencia, origen de la actual ciudad de Tandil. Prestó servicios en la frontera bajo las órdenes de Federico Rauch, con el que llevó adelante varias campañas contra los indios, y después con el coronel Ángel Pacheco. Después de diciembre de 1828 se pasó a las fuerzas de Juan Lavalle, luchando de su lado en Navarro y –a las órdenes de Isidoro Suárez- en Las Palmitas. También dirigió una división en la batalla de Puente de Márquez. Caído Lavalle, permaneció en las fuerzas provinciales, entonces al mando de Juan Manuel de Rosas. Durante muchos años prestó servicios en la frontera con el indio, participando de la campaña al desierto de 1833. Al año siguiente fue ascendido al grado de coronel. En 1839, al estallar la revolución de Los Libres del Sur, éstos contaban con que Granada se les uniera con su regimiento, pero éste se presentó con sus tropas al coronel Prudencio Rosas. Cuando el jefe le insinuó que no confiaba en él, se quitó las charreteras y tomó un fusil para pelear como soldado raso, hasta que el hermano del gobernador lo convenció de que tomara el mando de su regimiento. Peleó en la batalla de Chascomús y fue su división la que decidió la victoria. Volvió a la frontera, cuando las primeras lanzas de Calfucurá aprovechaban la guerra civil para atacar, y las venció en la batalla de Tapalqué. En 1840, también Lavalle esperó que Granada lo apoyara durante su invasión, pero éste se unió a las fuerzas de Pacheco, combatiendo a sus órdenes en Quebracho Herrado, San Cala y Rodeo del Medio. Ya había participado en algunas campañas en el interior del Uruguay, bajo las órdenes del gobernador entrerriano Urquiza, pero en 1852 se negó a adherir al pronunciamiento y se trasladó con sus tropas a Buenos Aires, peleando junto a Rosas en Caseros. Apoyó la revolución del 11 de setiembre, aunque a pesar de sus antecedentes no se unió al general Hilario Lagos en su reacción contra los unitarios y permaneció en la ciudad alejado del ejército. A fines de 1853 regresó a la frontera sur y participó de algunas de las campañas contra los indios. En 1858 venció a Calfucurá en Pigüé, una de las pocas victorias alcanzadas en territorio indígena y tan lejos de la frontera. El gobernador Valentín Alsina propuso su ascenso a general, pero los antiguos colaboradores de Lavalle lo vetaron por sus antecedentes rosistas. Por eso se retiró del ejército poco antes de la batalla de Cepeda y se instaló en San Isidro. En 1865 fue nombrado inspector militar de todo el norte de la provincia, fundando colonias agrícolas en Nueve de Julio y Veinticinco de Mayo. Se retiró definitivamente en 1867. Fuente: Wikipedia.

Gregorio de Las Heras, Juan Gualberto. Nació en Buenos Aires en 1780 y murió en Santiago de Chile en 1866. El apellido original de su familia era Gregorio de Las Heras, pero su mal uso por error o ignorancia tornó único a Las Heras. Fue comerciante en su juventud, y luchó contra las invasiones inglesas en el regimiento de Húsares de Pueyrredón. Al estallar la Revolución de Mayo se encontraba en Córdoba; allí se incorporó a un regimiento revolucionario local de 400 hombres y fue enviado a Chile en 1813, primero bajo el mando de Santiago Carrera y luego de Marcos Balcarce, del cual llegó a ser segundo jefe. Después reemplazó en el mando a Balcarce y participó del sitio de Chillán, venciendo en febrero de 1814 en Cucha Cucha y en marzo del mismo año en Membrillar, aunque entonces bajo las órdenes de Juan Mackenna. Después de sobresalir en otras batallas fue ascendido a teniente coronel. Intentó regresar a Buenos Aires, pero el nuevo gobernador de Cuyo, José de San Martín lo convenció para que permaneciera en Chile. Reingresó después de la batalla de Rancagua, en octubre de 1814, a tiempo para proteger la retirada de las fuerzas que pudieron salvarse; entre los sobrevivietes iban los generales O´Higgins y Carrera. Cuando San Martín comenzó a organizar su ejército de los Andes, encargó a Las Heras la formación de un cuerpo de infantería. Antes del cruce de los Andes, Las Heras fue ascendido a general, comandando la columna más importante, que cruzó por el paso de Uspallata, en tanto el Libertador lo hacía por el sur de San Juan. Después, la participación de Las Heras en la batalla de Chacabuco fue esencial para asegurar la victoria. Dirigió la campaña al sur de Chile, venciendo al general José Ordóñez en Curapaligüe y Gavilán, al norte de Concepción. Luego quedó bajo el mando de O´Higgins, que organizó el asalto de la fortaleza de Talcahuano en diciembre. Pero desoyó las ideas de Las Heras y siguió las de un general napoleónico, por lo que a pesar del heroísmo de Las Heras –que perdió más de la mitad de sus hombres- el asalto fracasó. Al llegar refuerzos del Perú para los realistas, San Martín ordenó el repliegue y se puso al mando del ejército. Una imprudencia costó la derrota en Cancha Rayada, donde la decisión de Las Heras salvó la mitad del ejército. Con esos hombres y algunos más, sólo dos semanas después, San Martín obtuvo la victoria definitiva en Maipú, donde Las Heras completó el triunfo derrotando al general Ordóñez. Las Heras permaneció en Santiago, casándose con una joven de la aristocrática familia Larraín, y ayudó a San Martín a formar la expedición al Perú, como jefe del estado mayor. Cuando la expedición desembarcó en la bahía de Paracas, en setiembre de 1820, Las Heras fue el encargado de tomar la cercana villa de Pisco, primera base del ejército en Perú. Desde el campamento Huaura hizo varias cortas expediciones hacia los alrededores de Lima. Tras la caída de la capital virreinal en manos de los patriotas, dirigió el sitio del puerto y fortaleza de El Callao, que le costó cuarenta días capturar. Ocupó la comandancia en jefe del ejército peruano y fue ascendido al grado de mariscal, pero se enfrentó con San Martín por la inactividad del ejército, la inclinación aristocrática del gobierno peruano y las intrigas del ministro Bernardo de Monteagudo. Cuando regresó a Chile fue muy mal recibido por O´Higgins, de modo que regresó a Buenos Aires. El ministro Rivadavia lo envió en misión diplomática al Alto Perú, a negociar con los últimos realistas, pero fracasó por la intransigencia de éstos. Estaba en viaje de regreso, cuando fue elegido gobernador de la provincia de Buenos Aires, cargo que asumió en mayo de 1824. Se debió a su iniciativa la firma de un tratado con Inglaterra, que incluía el reconocimiento de la independencia del Plata. No en vano su larga y entrañable amistad con el Libertador; este tratado epilogaba las gestiones desplegadas por San Martín en Londres. Cuando Rivadavia fue elegido presidente y nacionalizó toda la provincia de Buenos Aires, Las Heras renunció a su cargo que ya no significaba poder alguno. Regresó a Chile, donde ejerció como jefe de estado mayor e inspector general del ejército hasta 1830. Si bien no era un exiliado, se rodeó de todo tipo de refugiados argentinos, entre ellos cada vez más numerosos enemigos de Facundo Quiroga y Juan Manuel de Rosas. En 1865, siendo comandante general de armas chileno, pasó a retiro definitivo. Sus cenizas fueron repatriadas y se encuentran en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, junto al mausoleo del general San Martín. Fuentes: Wikipedia; El historiador, Felipe Pigna; Academia Nacional de la Historia.

Guardini, Romano. Este autor nació en Verona, Italia, en 1885 y murió en Munich, Alemania, en 1968. Fue escritor, académico y teólogo. Estudiante de química y de economía en Tubinga y en Berlín, cursó los estudios eclesiásticos y fue ordenado sacerdote. Fue profesor de dogmática en Bonn (1922), de filosofía católica en Berlín (1923) y maestro en el arte de la interpretación. Ejerció una considerable influencia en la juventud católica alemana después de la Primera Guerra Mundial. En 1945 fue invitado para enseñar en la Universidad de Tubinga, y a partir de 1948, en la de Munich, donde exponía su propio pensamiento acerca de la cosmovisión católica del mundo. Para sustituirle, tras su jubilación, se convocó a Karl Rahner. En 1952 obtuvo el premio de la paz de los libreros alemanes. De inspiración agustiniana, su teología, que explora amplios espacios de la cultura, es más una evocación de la vida de fe que una sistematización dogmática. Entre sus muchas obras cabe recordar El espíritu de la liturgia (1917); Cartas de la autoformación (1922); El universo religioso de Dostoievski (1923); La muerte de Sócrates (1934); Pascal (1934); La esencia del cristianismo (1939); Libertad, gracia y destino (1948); La aceptación de sí mismo (1960) y El Señor (1954).

Güemes, Martín Miguel de. Salteño, nació el 7 de febrero de 1785, falleciendo el 17 de junio de 1821 en Cañada de la Horqueta, en la misma provincia. Cumplió una destacada actuación en las luchas por la independencia, librando con escasísimos recursos una casi constante guerra defensiva conocida como Guerra Gaucha, que mantuvo al resto del territorio argentino libre de invasiones realistas. Fue asimismo Gobernador de Salta durante seis años. Nos interesa el último año del desempeño de Güemes, que había sido designado por San Martín como General en Jefe del Ejército de Observación. Ambos líderes se encontraban informados de sus recíprocos movimientos, y cuando San Martín desembarcó en la costa peruana, Güemes dispuso avanzar hacia el Alto Perú. Pero poco quedaba entonces del Ejército del Norte, careciente de armas. Para obtenerlas, Güemes marchó sobre Tucumán pero fue derrotado; entretanto el Cabildo de Salta aprovechó su ausencia para acusarlo de tirano y deponerlo a fin de cesar en el pago de las contribuciones extraordinarias que el caudillo reclamaba para continuar con la guerra. Pero Güemes reconquistó pacíficamente la ciudad de Salta y, demostrando grandeza, perdonó a sus detractores. Sin embargo, fuerzas realistas que antes se habían puesto en camino respondiendo al llamado de los opositores, volvieron a atacar Salta y Güemes resultó herido. Sin la adecuada atención, y considerando que el caudillo era hemofílico, esa herida lo llevó a la muerte en diez días. Apenas unas semanas después de la muerte de Güemes, sus hombres obligaron al ejército español a evacuar Salta; la guerra gaucha seguía funcionando. Fue la última invasión realista al norte argentino, con lo que Güemes, aunque no llegó a verlo, finalmente venció a sus enemigos. Recién a principios del siglo XX, la imagen de Güemes comenzó a virar desde su reputación de caudillo que soliviantó a las masas campesinas contra las clases altas salteñas, a la de verdadero patriota. Ello fue obra principalmente de su biógrafo Bernardo Frías. Luego contribuyó a su inmortalización Leopoldo Lugones, con La guerra gaucha. Fuentes: Las citadas; Wikipedia; El Historiador, Felipe Pigna.
Guido, Tomás. Nació en Buenos Aires el 1º de noviembre de 1788 y murió en la misma ciudad el 14 de setiembre de 1866. Fue general del ejército sanmartiniano, diplomático y político. Actuó en las invasiones inglesas y adhirió a la Revolución de Mayo de 1810. Brindó su talento negociador durante los difíciles momentos de la independencia. Su célebre Memoria, fruto de sus conversaciones con el General San Martín, fueron determinantes para que el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón le diera su apoyo a la realización de la campaña libertadora de Chile y Perú. Fuentes: Academia Nacional de la Historia; Wikipedia; De nuestra tierra: Juan Manuel de Rosas.
Hammerly Dupuy, Daniel. Arqueólogo, escritor y viajero suizo-rioplatense, mereció elogios de Emilio Ravignani por sus estudios del ostracismo de Artigas en Paraguay. En 1928 obtuvo de uno de los hijos del Mariscal Solano López –Juan León-, los celosamente custodiados ¨versos de Ansina¨ (debidos a Don Joaquín Lenzina), que fueron editados posteriormente en Argentina integrando una antología poética sobre Artigas. Fuentes: Varias.

Harrington, Tomás. Fue maestro rural y etnógrafo autodidacta. A él se debe el registro más exhaustivo que se conoce de la lengua tehuelche septentrional. Las libretas de Harrington contienen los relatos que le proporcionó, entre otros, José María Kual (Kalakapa), indígena nacido en 1870, miembro de una prestigiosa familia gününa këna de linaje Kual, cacicazgo con territorialidad en la región de la actual Gan Gan (Telsen, Chubut). Kual también fue informante de Bórmida y Casamiquela, de quien también se dice que fue su maestro. Fuentes: Varias.
Heredia, José María de. Escritor antillano, nacido en Santiago de Cuba el 31.12.1803 y muerto en Toluca, México, el 7 de mayo de 1839. Después de la muerte de su padre en octubre de 1820 (fue asesinado en México), en 1821 José María regresó a Cuba. Dos años después de doctorarse en derecho se estableció como abogado en Matanzas. Por este tiempo había cooperado en distintos periódicos, entre ellos El Revisor y dirigió el semanario La Biblioteca de las Damas. En 1823 cuando estaba a punto de publicar una edición de sus poesías, se vio envuelto en la Conspiración Soles y Rayos de Bolívar y tuvo que marchar precipitadamente hacia los Estados Unidos. Su vida en los Estados Unidos quedó ampliamente documentada en su correspondencia, entre otros, con Domingo del Monte, publicada por la Revista de Cuba. La primera edición de sus versos apareció en 1825, en Nueva York. En 1825 emprendió su segundo viaje a México y en la travesía escribió su Himno del desterrado. Su actividad en México fue rica y variada. Entre otras funciones jurídicas y administrativas en México, ejerció como catedrático de Literatura e Historia, legislador, juez de Cuernavaca, así como oidor y fiscal de la Audiencia de México. En 1832 publicó en Toluca una segunda edición de sus versos, considerablemente revisada y ampliada. Fue redactor de varias revistas, El Iris, La Miscelánea, y principal redactor de El Conservador. En 1836 después de hacer una retracción pública de sus ideales independentistas, obtuvo permiso para regresar a Cuba. Cuatro meses duró su estancia en la isla. Con gran dolor y mortal desánimo regresó a México, donde el presidente Guadalupe Victoria le ofreció asilo. Con treinta y cinco años murió de tuberculosis, que contrajo en los Estados Unidos. Heredia es considerado como uno de los mejores poetas cubanos, y a quien se le ha dado el título de Poeta Nacional así como el del Cantor del Niágara por su poema Oda al Niágara. Heredia es un insigne representante de la escuela pre-romántica. Algunas de sus obras son extraordinarias composiciones descriptivas donde plasma su percepción fina y rápida de la naturaleza. En ellas nos presenta como una de sus grandes características el sentido espiritual del paisaje físico. Fuentes: Wikipedia; Poesía de nuestro tiempo.
Hernandarias. Se dice que Hernandarias –Hernando Arias de Saavedra- fue el último representante del espíritu de la conquista en el Río de la Plata. Nació en Asunción del Paraguay –entonces cabeza de la gobernación del Río de la Plata- el 10 de setiembre de 1561. Hijo de un militar español y nieto por parte de madre del adelantado don Diego de Sanabria, como así de doña Mencia Calderón de Sanabria, rica dama española que trajo su fortuna al Paraguay. Además fue medio hermano de Fernando de Trejo y Sanabria, quien a fines del siglo XVI era obispo del Tucumán y uno de los fundadores de la Universidad de Córdoba. Educado en el convento franciscano de Asunción, fue alumno de Ruy Díaz de Guzmán, célebre historiador, autor de La Argentina o Historia de la Provincia del Río de la Plata (1610). A los veinte años se casó con la hija del adelantado Juan de Garay, doña Jerónima de Contreras y estableció su residencia en Santa Fe. Como Gobernador de Buenos Aires en cuatro oportunidades, se destacó por la defensa de la ciudad de las incursiones de piratas, como así por su abierta lucha contra el contrabando. Logró que Buenos Aires se sustentara de su propio comercio con el Brasil, reconstruyó el fuerte e inició la edificación del Cabildo. Expulsó además a judíos portugueses que simulando ser católicos practicantes, ejercían el contrabando en desmedro de la economía regional y logró sofocar los hechos de violencia que se desataron en Buenos Aires entre confederados y beneméritos. Bajo su administración se edificaron iglesias y se repararon templos, se abrieron caminos y se pusieron en práctica leyes justas que beneficiaron a todos menos, claro está, a los aborígenes. Falleció en Santa Fe en 1634, a los 72 años de edad. Fuentes: Academia Nacional de la Historia; La Argentina. Historia del país y de su gente.
Hernández, José. Nació en la Provincia de Buenos Aires el 10 de noviembre de 1834 y murió en la ciudad de Buenos Aires el 21 de octubre de 1886. Poeta, político, periodista, autor del poema nacional argentino: Martín Fierro. Su nacimiento se produjo en la Chacra Pueyrredón, actualmente Villa Ballester Oeste, Partido de San Martín. Sus padres habían sido Rafael Hernández e Isabel de Pueyrredón, prima hermana de quien fuese Director Supremo. Fue un autodidacta. Entre 1852 y 1872 defendió la causa según la cual las provincias no debían permanecer ligadas a las autoridades centrales porteñas. En 1853 vistió uniforme militar y combatió en San Gregorio, contra las fuerzas del coronel Hilario Lagos. En 1857 se instaló en Paraná. Allí conoció a Carolona González del Solar, con quien se caso. La pareja tuvo siete hijos. Combatió luego bajo las órdenes de Urquiza, interviniendo en las batallas de Pavón y Cepeda. Participó enj una de las últimas rebeliones federales, la de Ricardo López Jordán, un movimiento verdaderamente importante, cuyo intento finalizó en 1871 con la derrota de los gauchos y el exilio de Hernández en Brasil. A su regreso al país, en 1871, continuó su lucha por medio del periodismo. Fuie Diputado y Senador por la provincia de Buenos Aires, defendiendo en ese último cargo la federalización de Buenos Aires, con un memorable discurso y enfrentándose a Leandro N Alem. Pero fue a través de la poesía como consiguió un gran eco para sus propuestas, y la más valiosa contribución a la causa de los gauchos. El gaucho Martín Fierro (1872) y su continuación La vuelta de Martín Fierro (1879), en conjunto, forman un poema épico popular. Es generalmente considerada la obra cumbre de la literatura argentina. Fuentes: Varias.
Hourdin, Georges. Este periodista católico, fundador de las Publications Malesherbes, entrelaza sus recuerdos con la historia de sus personajes. Años de entreguerras decisivos y comprometedores. Biógrafo de Simone Weil (1909-1943), quien nació judía, compartió momentos difíciles para Francia junto con JP Sartre y Simone de Beauvoir, y se convirtió al catolicismo en vísperas de su muerte. Como suele suceder se sabe mucho más del pensamiento que de la vida de Georges Hourdin, aunque puede establecerse que hacia 1925 se inició en el Petit Démocrate, como periodista, y que a comienzos de la década de los sesentas dirigía un importante conjunto de publicaciones católicas, cuyo pivote era la Vie Catolique Ilustrée, y que incluía Télérama, Les informations Catoliques internacionales, Croissance des jeunes nations, Images du mois, Le Cri y Signes du Temps. Fuente: Wikipedia.
Ibarguren, Carlos. Nació en Salta en 1877 y murió en Buenos Aires en 1956. Fue escritor, historiador y jurisconsulto, vivamente interesado por el estudio y la práctica de las disciplinas humanísticas. Fue abogado y docente de Derecho, pero se especializó en la investigación histórica del pasado argentino. Abandonó su cátedra de Derecho Romano en la Universidad de Buenos Aires para ocupar la cartera ministerial de Justicia e Instrucción Pública durante el gobierno de Roque Sáenz Peña (1913-1914). Entre los numerosos servicios públicos que prestó, se destacó su labor como miembro de la Academia Nacional de Historia y, sobre todo, su Presidencia de la Academia Argentina de Letras. En su faceta de escritor, Carlos Ibarguren cultivó con brillantez el género ensayístico para ocuparse, dentro de sus márgenes, de la recuperación y el estudio del pasado reciente de su pueblo. Así, dio a la imprenta varias obras de imprescindible abordaje para el conocimiento de la historia. Entre ellas conviene destacar De nuestra tierra, Juan Manuel de Rosas, libro que fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura de 1930, Las sociedades literarias y la revolución argentina (1938) y La historia que he vivido (1955). Fuentes: Varias.
Irigoyen, Bernardo de. (Buenos Aires, 18-12-1822; ídem, 27-12-1906) Fue abogado, diplomático y político. Dos veces Ministro de Relaciones Exteriores, en 1874 y 1882 y una vez Ministro del Interior en 1877. En 1898 fue elegido Gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Fue dos veces candidato a Presidente de la Nación, en 1885 y en 1891, y dos veces senador nacional en 1895. Fuente: Wikipedia.

Jauretche, Arturo Martín. (Lincoln, 13-11-1901; Buenos Aires, 25-05-1974) Fue un pensador, escritor y político. Popularizó en la literatura política las palabras cipayo, vendepatria y oligarca. Después de transcurrir su niñez y adolescencia en Lincoln se trasladó a Buenos Aires. Allí apoyó el nuevo modelo de integración social promovido por la Unión Cívica Radical, afiliándose al partido en el bando de Hipólito Yrigoyen, con los llamados radicales personalistas. Parece haber resultado importante en ello la influencia del poeta y compositor Homero Manzi, que veía en ello una nueva y beneficiosa política de inserción de las clases trabajadoras, con las que el origen rural de Jauretche le hacía simpatizar. En 1928, cuando Yrigoyen asumió su segundo mandato tras el interludio del gobierno de Marcelo T de Alvear, fue nombrado funcionario, aunque sólo brevemente. Dos años más tarde, el ejército promovería el primer golpe de estado en época constitucional de Argentina, dando inicio a la llamada década infame. Jauretche combatió con las armas a los insurrectos, y luego desarrolló una intensa actividad política contra éstos. En 1933, en Corrientes, tomó parte en el alzamiento de los coroneles Roberto Gosch y Gregorio Pomar, quienes no habían participado de la revolución del 6 de setiembre de 1930. Tras ser derrotado el citado alzamiento, Jauretche fue encarcelado; en prisión escribiría su versión de los episodios en forma de poema gauchesco, al que tituló ¨El Paso de los Libres¨. Publicó este trabajo en 1934, con prólogo de Jorge Luis Borges, de quien sin embargo lo separarían cada vez más marcadamente cuestiones de política social y cultural. El conflicto de Jauretche con la línea dirigente del radicalismo, encabezada por Alvear, no tardó en profundizarse; cuando este último decidió en 1934 levantar la decisión de no presentarse a elecciones para mostrar el desacuerdo del partido con el régimen imperante, un importante grupo de la izquierda radical decidió formar una agrupación disidente. Junto con Homero Manzi, Luis Dellepiane, Gabriel del Mazo, Raúl Scalabrini Ortiz, Manuel Ortiz Pereyra y otros, fundó FORJA (acrónimo de Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina), que desarrollaría los lineamientos del nacionalismo democrático, opuesto a la vez al nacionalismo conservador de los sectores reaccionarios y a la política liberalizadora del gobierno de Agustín P Justo. Marginados de la esfera política partidaria, los actos de FORJA se realizaron sobre todo a través de manifestaciones callejeras y publicaciones de edición propia (los conocidos como Cuadernos de FORJA). En ellos criticaban las medidas del gobierno, a partir del pacto Roca-Runciman, y argumentaban que el Banco Central había sido fundado para que los hombres de las finanzas inglesas controlaran el sistema monetario y financiero argentino. O que se había conformado la Corporación del Transporte para que los ferrocarriles británicos no tuvieran competencia y que no convenía la ruptura de relaciones con la Unión Soviética pues esta podía significar un importante comprador de los productos agropecuarios argentinos. Con respecto a la política interior, aducían que el gobierno de Justo intervenía las provincias donde ganaban partidos opositores al gobierno, y que el salario y la desocupación habían empeorado. Uno de sus principios incondicionales era el mantenimiento de la neutralidad argentina ante la inminente Segunda Guerra Mundial, siendo el único partido que lo apoyaba. Hacia 1940 Jauretche rompió con Dellepiane y Del Mazo, que se reincorporaron a la línea oficial de la UCR. FORJA se radicalizó así, dando lugar a elementos más nacionalistas. Raúl Scalabrini Ortiz, siempre próximo al ideario del movimiento, se afilió a él, formando junto con Jauretche la dupla dirigente. Se apartaría también él en 1943, dejando a Jauretche en solitario al frente. Don Arturo se opuso vehementemente al gobierno de Ramón Castillo, aunque se mostró escéptico ante las intenciones de los militares que lo derrocaran. Su firme posición de neutralidad frente al conflicto bélico internacional, hizo que saludara al gobierno de Pedro Pablo Ramírez con simpatía, y cuando el GOU –Grupo de Oficiales Unidos- derrocó a Ramírez a su vez por romper con el eje Roma-Berlín-Tokio, se mostró próximo al ascendente coronel Perón. Aunque siempre crítico, adhirió al peronismo desde el mismo 17 de octubre de 1945. Apoyado por Domingo Mercante, gobernador de la provincia de Buenos Aires, y próximo al programa económico de Miguel Miranda –promotor del proyecto de industrialización acelerada, empleando los excelentes réditos del modelo agroexportador durante la guerra, y así transformar el perfil productivo del país- fue nombrado presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires en 1945, cargo que ocupó hasta 1951. Jauretche desarrolló una política crediticia generosa con los proyectos de industrialización. Cuando un enfrentamiento de Mercante con Perón terminó en desgracia para el primero, Jauretche abandonó el cargo y se retiró a la vida privada. No volvió a aparecer públicamente hasta que en 1955 la Revolución Libertadora derrocó a Perón. Estuvo exento de las persecuciones políticas por haber estado apartado del gobierno en los últimos años, por lo que se vió habilitado para fundar el periódico El Líder y el semanario El ´45. Desde ellos defendió lo que consideraba los diez años de gobierno popular, y criticó severamente la acción política, económica y social del régimen de facto. En 1956 publicó el ensayo El Plan Prebisch: retorno al coloniaje, refutando el informe que Raúl Prebisch, secretario de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), había escrito a pedido del régimen de Pedro Eugenio Aramburu. Tal firmeza opositora le valió la persecución politica y su exilio en Montevideo. Desde el exterior publicó en 1957 Los Profetas del odio, un polémico estudio sobre las relaciones de clase en Argentina, a partir del ascenso del peronismo. En ella criticaba varias aproximaciones a la historia política argentina que gozaban de considerable ascendiente, en especial la de Ezequiel Martínez Estrada. Estrada, autor de análisis biosociológicos en su premiada Radiografía de la pampa de la década del ´30 –que, en la línea del Facundo sarmientino sugería que la geografía argentina imponía a sus habitantes una vida inconexa con el flujo histórico-, había publicado con el título de ¿Qué es esto?, un análisis demoledor del peronismo, en el que calificaba a Perón de encantador de serpientes, y sostenía que el modelo político del peronismo había instigado las bajas pasiones populares, la venalidad y la pornocracia… Jauretche interpretó estas alusiones como expresiones de la clase media intelectual, irritada por el ingreso de actores novedosos en un ambiente politico que había sido exclusivo de la burguesía desde la generación del ´80. Aunque los intereses materiales de esta clase estuvieran ligados al desarrollo de una densa capa de consumidores, sus hábitos le imponían una espontánea reticencia –casi racista; la asimilación de la tilinguería con el racismo es explícita en su obra- hacia los hábitos de las clases populares, una ¨miopía¨ que Jauretche criticaría reiteradamente en sucesivas obras. También contra la representación que la clase media se hacía de la organización peronista como motivada por el resentimiento contra los más pudientes, se quejaba en una amistosa carta al científico y escritor Ernesto Sábato, en la que afirmaba: Lo que movilizó las masas hacia Perón no fue el resentimiento; fue la esperanza… La propuesta de Jauretche era de integración en la medida en que los intereses comunes de burguesía y proletariado están en el desarrollo de una sólida economía nacional. Esta posición, difícil de conciliar con el populismo peronista, le granjeó a la vez la enemistad de los liberales y la de la dirigencia del justicialismo; el propio Perón lo detestaba con cordialidad… En Los profetas del odio esbozó por primera vez su representación de lo que entendía como la principal oposición al desarrollo nacional: la inteligencia liberal y cosmopolita, que fascinada con la cultura europea intentaría aplicar críticamente a la situación argentina, sin ser consciente de las diferencias históricas y de las distintas posiciones en la articulación internacional de la economía que los continentes ocupan. El naciente revisionismo histórico encontró lugar en la obra de Jauretche con su interpretación de la realidad contemporánea. Aunque algunos autores de esta corriente venían propugnando una reinterpretación de la historia argentina -criticando la visión canónica consagrada por Bartolomé Mitre y Sarmiento, en términos de oposición entre civilización y barbarie, ya desde la década del treinta-, no sería hasta que la Revolución Libertadora identificara a Perón con Rosas, que aquélla cobraría verdadera fuerza. Así como los partidarios de Aramburu habían identificado el golpe contra Perón como ¨un nuevo Caseros¨, los historiadores revisionistas recogerían el guante, pero viendo en Caseros el comienzo de un fracaso histórico que el gobierno de Rosas habría mantenido a raya, sintetizando en la medida de lo posible los intereses de las distintas clases. ¨… La línea Mayo-Caseros ha sido el mejor instrumento para provocar las analogías que establecen entre el pasado y el presente la comprensión histórica (…) ¡Flor de revisionistas estos Libertadores! Así bastó que nos demostrasen que esto era el nuevo Caseros, para que mis paisanos se dieran cuenta de una vez por todas, de lo que fue el otro (Caseros). Y una dosis un poco masiva de cipayismo para que mis paisanos se anoticiaran definitivamente de lo que significaron las tropas brasileñas desfilando a la vanguardia –más visibles pero menos ruidosas que las espoletas del ejército libertador…¨ (de ¨Aprendamos a leer los diarios¨). La obra de Arturo Jauretche –y la intelectualidad forjista en general- es hoy uno de los ejes claves para la transformación del revisionismo histórico, que de aliarse con el nacionalismo de cuño aristocrático y criollista en décadas precedentes –cuando la identidad nacional se construía en la oposición simultánea al capital británico y a la inmigración europea, repudiada por la base liberal de la política que la había abierto las puertas del país- pasó a repensarse como expresión de lo popular en sentido amplio, integrando las protestas del movimiento obrero a la tradición montonera. En el gobierno de Perón, consideraciones pragmáticas habían detenido el replanteo preconizado por José María Rosa y otros precursores; caído Perón, la politización de la interpretación histórica se haría patente, siguiendo el curso marcado por la profunda radicalización política y cultural de la época. En 1959 Jauretche publicó Política Nacional y Revisionismo Histórico, elaborando su propia posición en el seno de una corriente revisionista profundamente dividida, tanto con respecto a su relación con las bases que lo habían hecho posible en décadas precedentes, como con respecto a las cuestiones propiamente históricas. En dicha obra hizo un balance relativamente generoso de la figura de Rosas, a la que consideraba la síntesis posible de la situación de la época, y relativamente crítico de los caudillos federales del interior. Con ello, marcaba su diferencia con las posturas de Jorge Abelardo Ramos, Rodolfo Puiggrós o Rodolfo Ortega Peña, que expresaban a la vez una crítica del rusismo –entendido como versión atenuada del centralismo del puerto- y un fuerte temor a la raigambre atávica del nacionalismo tradicionalista, en el que veían no pocos rasgos del fascismo. En la división entre revisionistas y críticos del revisionismo, que en buena medida fue transversal a la de izquierda y derecha, Jauretche adoptó decididamente la primera vertiente. Mientras tanto, y alentando medios que permitieran interrumpir la continuidad de la Revolución Libertadora, siguió la línea de Perón, en el marco del acuerdo general del peronismo con la Unión Cívica Radical Intransigente, al abogar por el voto a Arturo Frondizi. Durante la presidencia de este último fue sin embargo sumamente crítico con el programa desarrollista y con su impulso a la inversión extranjera, especialmente en materia petrolífera, en conjunto con la ruptura del acuerdo hecho con Perón por el cual bajo su gobierno se garantizaría el levantamiento de la proscripción que se mantenía desde el 16 de setiembre de 1955. En 1961 se postuló a senador nacional, en una reñida elección en la que varios candidatos se dividieron los votos del peronismo, consagrándose finalmente el socialista Alfredo Palacios. Con el agotamiento de posibilidades políticas, Jauretche retomó la pluma. En la década del ´60 publicó con frecuencia e intensidad, tanto en revistas y periódicos como en volúmenes de ensayo que resultarán grandes éxitos de público. En 1962 apareció Forja y la década infame. Dos años más tarde, Filo, contrafilo y punta, y en 1966 El medio pelo en la sociedad argentina, una punzante interpelación a la clase media que tuvo inmediata repercusión. Su afinidad con la CGT de los Argentinos lo llevaron a sumarse a la Comisión de Afirmación Nacional. En 1968 publicó Manual de zonceras argentinas, un interesante inventario de las ideas negativas sobre el propio país que arrastramos los argentinos. Éstas son introducidas en la conciencia ciudadana desde la educación primaria y sostenidas posteriormente por medio de la prensa. Frases como la sarmientina El mal que aqueja a la Argentina es la extensión, más la falsa dicotomía civilización o barbarie (la madre que parió a todas las zonceras) y similares, según Jauretche llevan a la limitación de las posibilidades de Argentina de realizarse autonómicamente. En 1972 publicó De memoria. Pantalones cortos. Era el primer tomo de una trilogía que debía rescatar los recuerdos de su vida y las enseñanzas políticas y nacionales que ésta le fue dejando. Ese primer tomo, en el que reunión sus recuerdos de infancia en Lincoln, provincia de Buenos Aires, fue el único que publicó. La muerte le impidió continuar y concluir la zaga. Sobre su capacidad de crear o adaptar términos para definir actitudes políticas, él mismo escribió sobre las palabras cipayo, oligarca y vendepatria: … Creo haber sido el inventor de la palabra ´vendepatria´ o por lo menos de su divulgación inicial, desde el semanario ´Señales´. El uso de la expresión ´oligarquía´ en la aceptación hoy popular, así como las expresiones ´vendepatria´ y ´cipayo´, las popularicé desde el periódico ´Señales´y en otros de vida efímera en los años posteriores a la revolución de 1930…¨. Fuentes: Wikipedia y otras.

Juárez Celman, Miguel Ángel. (Córdoba, 29 de setiembre de 1844/ Arrecifes, 14 de abril de 1909). Fue abogado y político. Su carrera estuvo marcada por la influencia de su concuñado Julio Argentino Roca, quien lo impulsó a la carrera legislativa. Fue un destacado defensor de la separación de la Iglesia y el Estado, y un liberal de corte aristocrático, que fomentó la educación pública y la inmigración, para corregir lo que consideraba ¨el turbio entendimiento¨ del pueblo argentino. Fue Presidente de la Nación desde el 12 de octubre de 1886. Desde la función pública impulsó generosamente la obra pública, pero fue incapaz de mantener la estabilidad económica y debió hacer frente a la formación de un poderoso frente opositor bajo el liderazgo de Leandro N Alem, que daría origen a la Unión Cívica. Luego de la denominada Revolución del Parque, y pese a su éxito en las armas contra los sublevados, debió dimitir y se retiró definitivamente de la vida política. Alguien dijo entonces que la revolución había sido vencida, pero que el gobierno estaba muerto… Fuente: Wikipedia.

Kusch, Günter Rodolfo. Nació en Buenos Aires en 1922 y murió en la misma ciudad en 1979. Obtuvo el título de Profesor de Filosofía de la Universidad de Buenos Aires, realizando profundas investigaciones de campo sobre el pensamiento indígena y popular americano como base de reflexión filosófica. Además escribió varias obras teatrales y una amplia colección de artículos y conferencias sobre estética americana. El tango fue uno de sus temas predilectos. En 1989 fue homenajeado por la Cámara de Diputados de la Nación, órgano que lo consideró … uno de los pensadores más importante no sólo de la Argentina sino de América, considerado por algunos un “maldito” más, de esos que pueblan nuestra historia y cultura, y por ello silenciado y negado por los cenáculos de la cultura oficial… Sus obras, que merecieron la atención de la crítica argentina y mundial fueron La seducción de la barbarie: análisis herético de un continente mestizo (1953); América profunda (1962); Indios, porteños y dioses (1966); De la mala vida porteña (1966); El pensamiento indígena y popular en América (1971); La negación en el pensamiento popular (1975); Geocultura del hombre americano (1976); Esbozo de una antropología filosófica americana (1978). Afortunadamente, la Fundación Ross, de Rosario, acaba de editar las obras completas de Rodolfo Kusch en cuatro tomos. Fuentes: Varias.

Lahitte, Eduardo. Jurisconsulto argentino, fiscal de cámara, fue representante de la legislatura de la Provincia de Buenos Aires. Continuó después su participación política como Autonomista hasta los acontecimientos del 11 de setiembre. Padre de Cipriana, que casada con Luis Sáenz Peña, fue la madre de Roque. Fuente: Wikipedia.

Laspiur, Sixto. La ciudad de Bahía Blanca se vió afectada periódicamente, durante sus primeros años de vida, por brotes epidémicos, especialmente de tifus, a punto tal que en el presupuesto nacional se destinaba anualmente una suma considerable para combatir las epidemias de Bahía Blanca. Mientras tanto, en la aldea, funcionaban las Comisiones de Higiene, cuya finalidad era educar a la población y controlar las condiciones de higiene como medio de prevenir brotes. Fueron organizadas por el Dr Sixto Laspiur, médico del fuerte, de destacada actuación, ya que su aporte no se limitó al ejercicio de la profesión, sino que sus inquietudes por el progreso ciudadano lo llevaron a participar activamente en todas las manifestaciones de la vida local. Este médico fue el primero que actuó en la zona, y no contaba con profesionales civiles, ya que en el hospital militar se asistía toda la población. Cuando en 1875 se resolvió que allí se atendería sólo a los pobres, surgió la necesidad de contar con un médico que atendiera a la población civil. Así fue como se contrató al Dr Ricardo Sudnik, después reemplazado o complementado por los Dres Wermerling, Lucero, Sandoval, Mandinich y Borra. Fuentes: Varias.

Lautaro. Lautaro (del mapudungun: Lef-traru o Lev-Traru: traro –carancho- veloz), fue líder militar mapuche de la misma guerra, antecesor de Caupolicán, durante la primera fase de la conquista española. Dícese que vivió una vida normal hasta que en 1546, y teniendo unos once años de edad, fue capturado por las huestes de Pedro de Valdivia en las inmediaciones de Concepción. Tras la captura, permaneció como paje personal de Valdivia y como era difícil para los españoles pronunciar su nombre original, se lo llamó Felipe Lautaro, o simplemente Lautaro. Fuentes: Varias.

Lief Curá. Posiblemente Juan José Levicurá, hijo de Antonio Namuncurá y por ello sobrino de Calfucurá. Con ellos vino de Chile en 1834. Por entender el castellano fue traductor y secretario de los caciques salineros, acompañando a varias comisiones de éstos entre los gobiernos de la Confederación y de Buenos Aires. Era gran amigo y quizás pariente del cacique Mariñaco. Se lo consideraba hombre de paz. Después de la muerte de Calfucurá, fue cacique. Su retrato aparece en la Iconografía Aborigen, de M Vignati. Fuentes: Varias.
Linares, Miguel. Mano derecha de Chingoleo, de quien en apariencia era sobrino, y cuyo nombre en araucano era Wichágürrü, factor decisivo en la defensa de Patagones contra los malones de Calfucurá y otros indígenas septentrionales, baqueano de la Conquista del Desierto. En 1861 ingresó al Ejército Nacional, del que se retiró en 1906 con el grado de Mayor. Dio origen a una de las ramas de los Linares (presumiblemente los mismos que luego se asentaron en Punta Alta), como así al apellido Entraigas. Fuente: El linaje de los Yanquetruz.

Llanquetrú, José María. O Llanketrú, o Iankütré, o José María Bulnes Yanquetruz. Es Yanquetruz (3) para la sinopsis elaborada por Casamiquela en la fuente que declaramos. En apariencia el mismo que dio un malón en Patagones y que después pactó con el gobierno y ostentó grado de teniente coronel de la Nación, con sueldo y uniforme de tal. Padre de José María Yanquetruz, abuelo de Juan Yanquetruz. Fue más conocido como ¨Llanketrú el viejo¨. Fue descripto por Sanchez Ceschi como alto, musculoso, de serio y grave continente, de agilidad felina, tenía músculos de acero… (1938). Amigo y pariente por vía materna de Catriel y Cachul. Firmaba sus documentos con el nombre de José María Bulnes Lanquitrue y es el mismo que aparece en 1856 expresando su enojo por la violación de su territorio en mensaje dirigido al señor Renous, vecino de Osorno (Chile). Se refería entonces a la región de Nahuel Huapi, con lo que evidencia que sus dominios se extendían desde la costa atlántica hasta la cordillera. Se casó con Máshall o María Pil, la que luego de morir Yanketruz volvió a casarse y fue madre de Truwúlmani, máxima informante de Harrington. Su apelativo Bulnes, puede derivar conforme ha establecido Casamiquela, del tehuelche Wünes, nombre de uno de sus antepasados. Su rivalidad con Calfucurá lo hizo trasladarse al sur del Limay, desde donde pasó a Patagones y Bahía Blanca. Su denuncia de que Urquiza y Calfucurá eran aliados habría llegado a manos de Mitre (1857), cuya opinión fue decisiva para el otorgamiento a Yanketruz de grado militar y mando de tropas. Fuente: El linaje de los Yanquetruz.
López y Planes, Vicente. En realidad Alejandro Vicente López y Planes (Buenos Aires, 3 de mayo de 1785 – 10 de octubre de 1856) fue un escritor y político argentino que ejerció la presidencia entre el 7 de julio y el 17 de agosto de 1827. También fue el autor de la letra del Himno Nacional Argentino, adoptado el 11 de mayo de 1813. Fuente: El Historiador, Felipe Pigna.

Luiggi, Luis. Luis Luiggi nació el 3 de agosto de 1856 en Génova, Italia. Hijo de Settimio Luiggi, que tenía negocio de papelería, tuvo tranquila infancia en una familia tradicional para aquella época, junto con sus siete hermanos. Se recibió de Ingeniero en el Real Colegio de Ingeniería Civil de Turín en 1878. Arribó a Argentina el 29 de febrero de 1896, luego de ser contratado por el Gobierno de José Evaristo Uriburu (1895-1898) para ubicar adecuadamente y luego diseñar y construir un puerto militar de aguas profundas. El lugar elegido fue una deshabitada extensión arenosa del estuario de Bahía Blanca y el Puerto Militar es la hoy base naval anexa a Punta Alta. Después de asesorar para la instalación del Faro Recalada (Monte Hermoso, 1906), y concluidas las tareas que había contratado, regresó a Italia. Luiggi fue siempre admirado por la obra realizada y consecuentemente reverenciado por la comunidad italiana en Argentina. Tanto, que don Antonio Devoto pidió autorización para darle su nombre al pueblo que pensaba fundar en el lote XXI de la Sección Primera de la Pampa Central (actual Provincia de La Pampa), y que el ingeniero visitó en 1928. Antes, en 1910, había realizado una primera visita a las obras concluidas en la base naval militar y especialmente a la joven población puntaltense. Falleció en Roma el 1 de febrero de 1931. Fuentes: Varias.

Mallea, Eduardo. Nació en Bahía Blanca el 14 de agosto de 1903 y falleció en Buenos Aires en 1982. Era hijo de Narciso Segundo y de Manuela Artiria. Su padre –nacido en San Juan y descendiente de Sarmiento- era médico y había realizado sus estudios en Buenos Aires. Una vez recibido ejerció su profesión en los pueblos bonaerenses de Benito Juárez y Azul, trasladándose finalmente a Bahía Blanca –entonces la ciudad más importante del sur argentino-. Fue de su padre de quien Eduardo recibió influencia para dedicarse decididamente a la escritura. Como apunta Oscar Hermes Villordo: El padre vivía manejando enciclopedias, diccionarios y (diversos) libros. Los había leído todos. Los releía. Era amigo de Manuel Láinez, tío abuelo del novelista Manuel Mujica Láinez… En 1907 la familia realizó un viaje a Europa. Cuando regresaron, en 1910, Eduardo fue inscripto en un colegio inglés de Bahía Blanca, y allí estudió hasta que el 1916 la familia se trasladó a la ciudad de Buenos Aires. En la metrópoli, Eduardo comenzó a escribir relatos y en 1920 publicó su primer cuento: La Amazona. Tres años después, el diario La Nación le publicó Sonata de soledad. En 1926 aparecieron los Cuentos para una inglesa desesperada y un año después abandonó sus estudios de abogacía ingresando a la redacción de La Nación. Dirigió el suplemento literario del diario de los Mitre durante muchos años. Revista de Occidente publicó en 1932 la novela La Angustia. En 1936 se editó La ciudad junto al río inmóvil y en 1937 Sur publicó la obra más importante de Mallea, como ensayo interpretativo de la realidad social y espiritual del país: Historia de una pasión argentina. En 1940 se publicó la novela La bahía del silencio y un año después vio la luz Todo verdor perecerá. Finalmente, en 1941 se publicaron ensayos con el título de El sayal y la púrpura. Los personajes de Mallea son generalmente solitarios, introspectivos, taciturnos, con escasa capacidad para comunicarse fluidamente con los demás. El propio Mallea dijo de Chaves: ¨… Iba y volvía solo a su casa por los caminos, y protegía aquella soledad como sacra cosa suya, sin que cupiera posibilidad de ser rota, salvo por diez o veinte pasivos pasos hechos al lado de tal o cual fortuito encuentro, escuchándolo. Se negaba deliberadamente a hablar… ¨. La crítica diría obviamente que el escritor se parecía demasiado a sus personajes. El hecho de haber nacido en Bahía Blanca no fue apenas algo azaroso para Mallea. Al contrario, marcó su vida, su pasión y su sentimiento. En varias de sus novelas y en sus ensayos abundan las referencias a la patria chica. Ya en el comienzo de Historia de una pasión argentina, dice: Vi la primera luz de mi tierra en una bahía argentina del Atlántico… Mientras que en Todo verdor perecerá, describe con mayor precisión apelando a una metáfora felina: He aquí la ciudad del sur, Bahía Blanca, azotada por la arenisca junto al océano. Como la garra cauta del gato con el cachorro confiado, juega el verano con la ciudad atlántica. De pronto los plátanos de hojas inmóviles contienen, alegres, el gorjeo de la siesta (o…) Soñolientos pasantes de abogado cambian con los procuradores recibidos miradas en envidia embotada… En otro tramo de su narración, Mallea describe el origen y crecimiento de la ciudad cuando compara a Ágata Cruz –personaje principal del relato- con Bahía Blanca: Mientras ella se abría, la ciudad, Behía Blanca, se cerraba, también como una flor, pero de piedra. La formación de las ciudades americanas se parece a un capitulo de biología vegetal. En torno al fortín, valla opuesta al indio predatorio, comenzó a crecer, hacia los ochocientos veintiocho, la población militar, y cuatro años más tarde Rosas y Darwin se paraban ante aquellos salitrales que después de los secos calores extendían en la bahía su ardiente sábana blanca… Y en Chaves, aquel relato breve de un exacto rigor –como definiría Jean Duvignaud- describió Mallea: Al dividirse de su padre, después de escenas ásperas en que el progenitor aniquilaba al adolescente, fue a buscarse la vida por esa ciudad del Atlántico. He ahí la tienda Blanco y Negro, el periódico El Atlántico, la lujosa calle O´Higgins, la iglesia metropolitana. Por las afueras: el campo. Los ferrocarriles y los trigales, el universo. Se apretó a la ciudad, resistente, recalcitrante a salir. –Chaves quedate, aconsejaba la voz interior. Y se quedó… Como si el destino de Chaves estuviera desde entonces ligado a la ciudad desde la que surge una voz interior que le invita a quedarse. Definitivamente. No en vano se ha dicho que Mallea es un hito de la novela argentina en cuanto a que sus relatos salen de lo campestre para instalarse en la ciudad; en este caso, en su ciudad natal: la vieja e influyente Bahía Blanca. Fuente: Capítulo.
Mansilla, Lucio Victorio. Nació en Buenos Aires el 23 de diciembre de 1831 y murió en París el 8 de octubre de 1913. Fue coronel del Ejército, periodista, escritor, político – gobernador y legislador- y diplomático. Su libro Una excursión a los indios ranqueles, fruto de una recorrida que emprendió en 1867 por los toldos de esas tribus, siguiendo órdenes expresas del Presidente Sarmiento, se ha transformado en un verdadero clásico. Una lectura desprevenida del texto parece recomendarnos a Mansilla como un defensor del respeto por la diversidad; sin embargo, cuando tuvo la oportunidad de legislar desde las cámaras de la nación, votó invariablemente apoyando el genocidio roquista. Fuentes: Varias.
Marihual o Mariguan. Tal vez fuera Leandro Mariñaco. Era un cacique chileno que periódicamente acudía a la Argentina para llevar hacienda para su tribu y para comerciar. Ya en 1841 figura en una lista de caciques chilenos que se encontraban tierra adentro. De Mariñaco sabemos que era cacique en Valdivia y que en 1865 solicitó pasaporte para pasar a Buenos Aires junto con Juan José Levicurá y Bernardo Namuncurá. Fuentes: Varias.

Martínez Estrada, Ezequiel. Nació en San José de la Esquina, Santa Fe, el 14 de setiembre de 1895 y falleció en Bahía Blanca en 1964. Fue poeta, ensayista, crítico literario y biógrafo. Recibió dos veces el Premio Nacional de Literatura: en 1933 por su obra poética y en 1937 por su ensayo Radiografía de la Pampa. Fue presidente de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) de 1933 a 1934 y de 1942 a 1946. Siendo Ezequiel muy joven, su familia se trasladó a la localidad de Goyena, en el sudeste bonaerense, donde su padre abrió un almacén de ramos generales. Luego de separarse de sus padres en 1907, viajó a Buenos Aires donde vivió con su tía Elisa y estudió en el Colegio Avellaneda. Por razones económicas abandonó sus estudios y comenzó a trabajar en el Correo Central capitalino. Publicó seis libros de poesía entre 1918 y 1929. En 1921 contrajo matrimonio con Agustina Morriconi, una artista plástica nacida en Italia. Ejerció la docencia en el Colegio Nacional de la Universidad Nacional de La Plata donde, entre otros alumnos contó al luego célebre René Favaloro, con quien mantuvo amistad hasta su muerte. Con el dinero obtenido con el segundo Premio Nacional antes citado, compró un campo en Goyena. Desde 1946 colaboró en la revista Sur, dirigida por Victoria Ocampo. En esa época publicó obras de teatro, cuentos y novelas cortas. En 1949 se radicó en Bahía Blanca, en la casa que es hoy sede de la fundación que lleva su nombre. Durante los años del peronismo, Martínez Estrada sufrió de neurodermatitis, una enfermedad extremadamente discapacitante, de carácter psicosomático, que lo mantuvo postrado por años en ámbitos hospitalarios y olvidado por casi todos, a excepción de Victoria Ocampo. Después de la caída de Perón y sometido a las técnicas terapéuticas del llamado sueño prolongado, su salud mejoró, comenzando con una serie de textos que él llamó Catilinarias (según el antecedente de Cicerón), escritos dirigidos a la élite argentina, tanto gobierno como intelectuales, prediciendo que el país atravesaría una centuria de Pre-peronismo, Peronismo y Post-peronismo. El gobierno peronista lo había privado de su puesto de trabajo en La Plata, el que recuperó en 1956; al año siguiente fue nombrado Profesor Extraordinario en la Universidad Nacional del Sur, en Bahía blanca, y ese mismo año asumió la presidencia de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. En 1959 Martínez Estrada comenzó una serie de viajes a Chile, y a la Conferencia de Paz de Viena. En esta última es donde conoció al poeta cubano Nicolás Guillén. También viajó a México, donde enseñó durante un año en el Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Escribió Diferencias y semejanzas entre los países de América Latina, un largo ensayo que fijaba paralelos con Asia y África, y con el concepto emergente del Tercer Mundo. Condenó entonces al imperialismo y al colonialismo, aunque expresó admiración por la Revolución Cubana. Justamente, Cuba sería su destino inmediato siguiente. Desde setiembre de 1960 hasta noviembre de 1962 fue director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Casa de las Américas en La Habana. Así formó parte de la densa atmósfera intelectual de los primeros años de la revolución. Estudió en profundidad a José Martí y editó dos libros de discursos de Fidel Castro. Veía en Cuba un destino manifiesto, donde los Taíno se unirían a los Amaurotos de Thomas More, y la Cuba revolucionaria con el ideal cubano de Martí. Esta adhesión a la revolución cubana no fue comprendida ni mucho menos disimulada por los intelectuales argentinos nucleados en torno de la revista Sur. Comenzó así un aislamiento nacional que lo acompañaría hasta su muerte. Tal silencio persistió hasta nuestros días, por razones difícilmente comprensibles. Martínez Estrada dejó Cuba después de la crisis de los misiles. El país había sido expulsado de la OEA y él tenía graves problemas de salud y financieros que lo inducían a intentar servir a la revolución desde afuera. Pasó por México y retornó a Argentina, más precisamente a Bahía Blanca, donde completó sus tres libros sobre José Martí (ninguno de ellos publicado en vida del autor; uno conocido recién en 2001). Escribió también un ensayo sobre Balzac, y continuó escribiendo poemas (notables sus Tres poemas al anochecer, último trabajo publicado por Sur). Él hablaba de volver a Cuba; no está claro si finalmente no lo hizo por su estado de salud, o como indicaría su correspondencia, por sentirse desilusionado por el curso que había tomado la revolución. Fuentes: Wikipedia, Capítulo.
Monteagudo Cáceres, Bernardo de. Abogado y periodista rioplatense, nació en Tucumán el 20 de agosto de 1789 y murió en Lima, el 28 de enero de 1825. Fue miembro de la Logia Lautaro y con fuertes lazos con el gobierno del Imperio Británico, fue funcionario y asesor intelectual de primer orden en las fuerzas revolucionarias de varios países sudamericanos. Figura polémica, es considerado por algunos autores como un patriota, aunque Lafond o Stevenson del mismo lado lo consideran un sanguinario. Dicen que Monteagudo dirigió políticas de terror y limpieza étnica contra los españoles en Sudamérica y se lo relaciona con diversos hechos de sangre, como el asesinato del independentista chileno Manuel Rodríguez o la propia muerte de José Miguel Carrera. A su vez murió asesinado en circunstancias que son motivo de debate historiográfico. Al menos una logia masónica con miembros en el suroeste de la Provincia de Buenos Aires llevó su nombre. Fuentes: Varias.
Moreno, Francisco Pascasio: Más conocido como El Perito Moreno, nació en Buenos Aires el 31 de mayo de 1852 y falleció en la misma ciudad el 22 de noviembre de 1919. Fue científico, naturalista y explorador. Comenzó instalando con sus hermanos, en 1866, un primer ¨museo¨ en el mirador de su casa; en él exhibía restos hallados en excursiones con su padre. En 1870 la familia Moreno se mudó a una quinta en la calle Caseros 2841, entre las calles Dean Funes y Esteban de Luca, Comuna 4 de Parque Patricios. La quinta abarcaba casi tres cuadras; hoy se ve allí una placa de mármol que recuerda al Perito Moreno y funciona el Instituto Félix Bernasconi. Estimulado por la lectura de libros de viajes, se interesó por la paleontología y la arqueología. En 1871 recogió fósiles en la laguna de Vitel. En 1872 fundó, en colaboración con un grupo de ingenieros, la Sociedad Científica Argentina. En 1872-73 exploró el territorio de Río Negro y, en 1875, llegó al lago Nahuel Huapi, que recorrió para luego internarse en Santa Cruz y alcanzar el lago que bautizó con el nombre de Argentino. En estos primeros viajes patagónicos, efectuando itinerarios por regiones hasta entonces no exploradas, recogió una serie de materiales que iniciarían los estudios americanistas. En 1875 el gobierno de la provincia de Buenos Aires y la Sociedad Científica Argentina le proporcionaron los medios para efectuar un nuevo viaje al sur argentino, con el fin de cruzar Los Andes a través del lago Nahuel Huapi e intentar llegar a Chile por el paso Pérez Rosales haciendo el camino inverso al de Guillermo Cox. El 22 de enero de 1876, con 23 años de edad, se convirtió en el primer hombre blanco en llegar al lago Nahuel Huapi desde el océano Atlántico. En ese recorrido Moreno atravesó la Patagonia, de océano a océano, y cumplió uno de sus mayores anhelos, consistente en ponerse en contacto con las naciones indígenas de la Patagonia y estudiar su enigmático pasado y sus orígenes. Los datos y materiales recogidos en aquella expedición abrieron nuevos horizontes a la antropología sudamericana e impulsaron a varios científicos europeos (como el francés Broca) a tomar a las etnias indígenas de América del Sur como objeto de estudio. A un mismo tiempo, Moreno quedó fuertemente impresionado por el drama de aquellas etnias esclavizadas y despojadas de sus tierras ancestrales. Trató entonces de humanizar las relaciones entre el Estado Argentino y las etnias indígenas exigiendo tierras y escuelas para ellas y protestando contra los métodos que habían sido empleados para civilizarlas. En octubre de 1876 volvió a la Patagonia junto con Carlos Berg en la goleta Santa Cruz al mando del Comandante Luis Piedrabuena. El 15 de febrero de 1877 llegó al lago Argentino, donde hoy se encuentra la ciudad de El Calafate, y descubrió el imponente glaciar que luego fue bautizado en su honor Perito Moreno. El 13 de noviembre de 1877 el gobierno de la Provincia de buenos Aires lo nombró Director del Museo Arqueológico y Antropológico de Buenos Aires, y aceptó la donación que le había efectuado el Perito Moreno de las piezas que conservaba en su museo de Carmen de Patagones, pero resolvió que las piezas debía conservarlas en su poder hasta que el Museo pudiese poner a su disposición un lugar apropiado para exhibirlas. En 1879 exploró la cordillera de Los Andes y donó toda su colección arqueológica, antropológica y paleontológica personal, consistente en más de quince mil ejemplares de piezas óseas y objetos industriales, a la provincia de Buenos Aires, que fundó con ellas el Museo Antropológico y Etnográfico de Buenos Aires. En 1879, al finalizar la Conquista del Desierto y siendo Presidente Nicolás Avellaneda y Ministro del Interior Sarmiento, se lo nombró jefe de la Comisión Exploradora de los Territorios del Sur Argentino, que estudiaría la factibilidad del establecimiento de colonias en la región comprendida por los ríos Negro y Deseado. Moreno pidió como única compensación incorporar a su museo las piezas que él mismo hallase. Entre 1882 y 1884 viajó por el centro del país y recorrió las provincias de Córdoba, San Luis, San Juan y Mendoza, en busca de yacimientos fósiles y de elementos pertenecientes a períodos anteriores a la conquista española. Con la fundación de la ciudad de La Plata, el gobierno provincial decidió trasladar en 1884 el Museo Antropológico y Arqueológico de Buenos Aires a la nueva capital provincial y entonces se le dio el nombre de Museo de Historia Natural de La Plata. Por proveer todo el material para el museo (incluso unos dos mil libros de su biblioteca particular) y por el reconocimiento general a su persona, fue nombrado Director vitalicio del Museo. Moreno mismo dirigió la construcción del edificio y la distribución de sus materiales, de acuerdo con un plan que él había concebido. Sumó a este proyecto a numerosos naturalistas extranjeros que organizaron las secciones de geología y mineralogía, zoología, botánica, antropología, arqueología, etnografía y cartografía. La institución se convirtió rápidamente en un centro de estudios superiores que llamó la atención a los grandes especialistas europeos. Se multiplicaron las colecciones existentes; muchos trabajos publicados desde entonces fueron descifrando viejos enigmas del continente, y debidos a la fundación de Moreno, comenzaron a publicarse los Anales y la Revista del Museo de La Plata. Este Museo llegó a ser en poco tiempo la institución científica más importante del país. El Perito continuó con sus viajes y en 1896 arribó al lago Buenos Aires. Entre 1892 y 1897 comenzó a intervenir en cuestiones limítrofes con Chile y, ante el recrudecimiento del conflicto, aceptó el cargo de Perito Argentino en la negociación, convenciendo a sus pares chilenos de que la mejor solución era la diplomática. En 1897 cruzó la cordillera a lomo de mula con su esposa María Ana Varela, cuatro de sus hijos y el doctor Clemente Onelli. Al poco tiempo su esposa murió en Santiago de fiebre tifoidea. Moreno se abocó a preparar el encuentro entre los presidentes Roca y Errázuriz, el que se concretó el 15 de febrero de 1899 en el Estrecho de Magallanes. A partir de allí recorrió palmo a palmo la zona fronteriza, tomó nota de accidentes geográficos, lagos y ríos, y acompañó en 1901 a Sir Thomas Holdich, comisionado del Tribunal Arbitral nombrado para resolver los litigios limítrofes, en un reconocimiento que abarcó desde el lago Lácar (San Martín de los Andes) hasta la bahía de Última Esperanza. Sus esfuerzos se vieron compensados cuando en 1902 el laudo arbitral concedió a Argentina 42.000 kilómetros cuadrados que reclamaban los chilenos. El Gobierno de la Nación, como compensación por sus servicios, concedió a Moreno, por ley 4192 del 22 de agosto de 1903, una extensión de campos fiscales en el territorio del Neuquén, al sur del Río Negro. En una histórica nota del 6 de noviembre de 1903, moreno solicitó un ¨… área de tres leguas cuadradas en la región situada en el límite de los territorios del Neuquén y Río Negro, en el extremo oeste del Fjord principal del lago Nahuel Huapi, con el fin de que sea conservada como Parque Público Natural y al efecto pido que hecha esa ubicación se sirva aceptar la donación que hago al país de esa área (…) Al hacer esta donación emito el deseo de que la fisonomía actual del perímetro que abarca no sea alterada y que no se hagan más obras que aquellas que faciliten las comodidades para la vida del visitante culto, cuya presencia será siempre beneficiosa a las regiones incorporadas definitivamente a nuestra soberanía y cuyo rápido y meditado aprovechamiento debe contribuir tanto a la buena orientación de los destinos de la nacionalidad argentina…¨. A partir de 1906, el Museo pasó a formar parte de la recientemente fundada Universidad Nacional de La Plata como Facultad de Ciencias Naturales. Ello motivó la renuncia de Moreno como Director Vitalicio, ya que no estuvo de acuerdo con la anexión. Él pensaba que el Museo debía dedicarse a la investigación del territorio y de su naturaleza, quedando al margen de los vaivenes de la política universitaria. El Perito Moreno fue electo diputado nacional en 1910, durante la Presidencia de Roque Sáenz Peña, pero en 1911 renunció al cargo aceptando el ofrecimiento de la vicepresidencia del Consejo Nacional de Educación. Mientras permaneció en las tolderías, fue considerado un brujo por los aborígenes, quienes manifestaban que sus anteojos lo hacían ver en el interior de las personas. Llegó a ser condenado a muerte y salvó su vida huyendo. Fuentes: Calfucurá. La conquista de las pampas; El Historiador, Felipe Pigna; La Argentina. Historia del país y de su gente.
Moreno, Mariano. Nació en Buenos Aires el 23 de setiembre de 1778 y murió en alta mar el 4 de marzo de 1811. Fue abogado, periodista y político de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Tuvo una participación importante en los hechos que condujeron a la Revolución de Mayo y actuación decisiva como secretario de la Primera Junta, resultante de la misma y luego como Director-Editor de La Gazeta. Fuentes: Varias.

Morriconi, Agustina. Agustina Morriconi de Martínez Estrada nació en Téramo, Firenze, Italia, el 29 de mayo de 1895. No se sabe cuándo llegaron sus padres a la Argentina, pero un certificado de vacuna expedido en Buenos Aires cuando ella tenía tres años, nos hace pensar que vivió aquí desde muy pequeña. Sus padres –Aristodemo Morriconi, profesor de música, y Zama Corvini- se radicaron en Rosario. Allí Agustina tomó clases de pintura con Mateo Casella. El 9 de junio de 1910 Agustina regresó a su país natal, en el buque de vapor Indiana, con la finalidad de perfeccionarse como alumna de la Acadena de Bellas Artes de Florencia. En 1916, a sus 21 años, regresó a nuestro país convertida en pintora. Conoció a Ezequiel Martínez Estrada en 1920. Se enamoraron y el 10 de enero de 1921 se casaron. Ya entonces, el escritor –modesto empleado de correos- apuntaba como poeta promisorio. Ella fue la musa secreta que inspiró al poeta enamorado, destinataria de cartas de honda pasión escritas durante el breve noviazgo y a través de los años, cada vez que tuvieron que separarse, por viajes o trabajo. Compartieron el mismo amor por la Naturaleza y sus criaturas. Cuando algún gorrión caía de su nido, ello lo curaba y lo protegía hasta que el ave se domesticaba y se quedaba a compartir la casa, pues no eran enjaulados. La pareja llegó a tener más de diez pájaron con nombres propios y cualidades particulares que los distinguían cuando Ezequiel y Agustina les daban de comer en sus manos o los dejaban posarse en sus cabezas u hombros. Fuentes: Varias.

Namuncurá, Manuel. Manuel Namuncurá nació en 1811 en territorio chileno, aunque se consideraba argentino por cuando decía haber nacido en la zona cordillerana del oeste neuquino, posiblemente en Pullmarí. Era el tercer hijo de Juan Calfucurá, fundador de la dinastía de los Piedras (Curá), y de la india Juana Pithrén o Pitrilef. Recibió el nombre de Mamún Curá (Garrón de Piedra), como su tío Antonio Namuncurá. Su infancia transcurrió en la región del Río Llaima, al pie del cerro Uyel Tué o Uyel Tre Mahuida, en los faldeos de la Cordillera de los Andes. En 1831 se estableció en tierra argentina, formando parte de la tribu llalmaché, a las órdenes de su padre, instalándose luego con los suyos en Salinas Grandes. Antes de Caseros cumplió funciones de embajador ante el Gobernador Juan Manuel de Rosas, participando en varios ataques y malones entre 1836 y 1852. En 1854 juró la Constitución Argentina en Paraná, siendo bautizado con el nombre de Manuel y contando con el padrinazgo del General Justo José de Urquiza. A este último visitó en el Palacio San José en agosto de 1858, integrando una embajada. Sucedió a su padre Juan Calfucurá, al frente de la Confederación Indígena. Fuentes: El linaje de los Yanketruz; Calfucurá. La conquista de las pampas.

Ñankucheu o Ñancucheo (“avestruz-aguilucho”). Ubicado en el sur del actual Neuquén, emparentado con Shaiweque, cercano también a los Linares. Fuente: El linaje de los Yanketruz.


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