Biografías 3

El biógrafo de la ´a´ a la ´z´

3.

de O´Higgins Riquelme, Bernardo de a Yrigoyen, Hipólito

O´Higgins Riquelme, Bernardo de. Nació en Chillán, Región del Bio-Bío, Chile, el 20 de agosto de 1778 y murió en Lima, Perú, el 24 de octubre de 1842. Fue político y militar chileno, considerado Padre de la Patria en Chile y una de las figuras militares fundamentales de la independencia de su país y de Latinoamérica. Fue el primer Jefe de Estado de Chile independiente, bajo el título de Director Supremo, entre 1817 y 1823, cuando renunció voluntariamente al cargo para evitar una guerra civil, exiliándose en el Parú hasta su muerte. Fue Capital General del Ejército de Chile, Brigadier de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Gran Mariscal del Perú, General de la Gran Colombia, y organizador de la Expedición Libertadora del Perú. Fuentes: Varias.

Olazábal, Manuel. Nacido en 1800 en Buenos Aires; muerto en la misma ciudad en 1872. Militar que participó de las guerras de independencia y civiles, llegando al grado de general. Acompañó a Juan Lavalle en su regreso a Buenos Aires y en la revolución de diciembre de 1828. Dicho jefe político lo ascendió al grado de coronel por su participación en la batalla de Navarro. Luchó también en la batalla de Puente de Márquez y fue uno de los oficiales que fracasó en su misión de convencer a San Martín, para que éste se quedase y participara del gobierno porteño. Tras la retirada de Lavalle, permaneció como oficial de la guarnición de Buenos Aires. Fuentes: Academia Nacional de la Historia; De nuestra tierra: Juan Manuel de Rosas.

Orquera, José Olegario. El Teniente Coronel José Olegario Orquera, era el Comandante de la Fortaleza Protectora Argentina en oportunidad del malón de 1859, entonces con el grado de Coronel. Este militar de carrera había nacido en Catamarca en 1811 y murió el 26.02.1871. Fue combatiente en la Guerra del Paraguay y comandó asimismo el fuerte de Nuestra Señora del Carmen de Patagones. Fuentes: Los últimos malones sobre el país de Huecubú.

Painé-Gürü. Sucesor de Yanquetruz (5) en el gobierno de los ranqueles. Fundador de la Dinastía de los Zorros, famosa por la calidad de sus guerreros. Fuente: El linaje de los Yanketruz.

Parchappe, Narciso. El 8 de marzo de 1828 Estomba y el ingeniero militar Narciso Parchappe, designado director técnico de la fundación de la Fortaleza Protectora Argentina, se encontraron en el fuerte Independencia y dos días después Parchappe viajó como avanzada a la bahía Blanca con una escolta de 25 coraceros, comandados por el teniente coronel Andrés Morel, junto con treinta indígenas amigos. En realidad, Parchappe había sido recomendado por D´Orbigny, quien se encontraba ocupado con sus investigaciones en Carmen de Patagones. El ingeniero francés decidió el emplazamiento del fuerte en un área deprimida que facilitaba la vigilancia y seleccionó también la ubicación del puerto que bautizó como Esperanza. En julio de 1828 Parchappe regresó a Buenos Aires, mientras que Estomba se plegó a la revolución de Juan Lavalle contra Dorrego, partiendo en enero de 1829 hacia Tandil. Entonces quedó como comandante el teniente coronel Andrés Morel. Fuentes: Varias.

Parera, Blas. (1777-1820) Músico nacido en Barcelona, España, y muerto en su país de origen. Llegó a Buenos Aires en 1797, trabajando como profesor de piano y ejecutor de órgano en la iglesia catedral. Luchó durante las invasiones inglesas. En 1813 fue elegido para componer la música que había de acompañar la letra del Himno Nacional escrita por Vicente López y Planes. En julio de ese mismo año partió rumbo a Río de Janeiro para proseguir sus estudios bajo la dirección de Marcos Antonio. Regresó a España en 1817. Fuentes: Varias.

Payró, Roberto Jorge. Escritor y periodista argentino. Nació en Mercedes, Buenos Aires, el 19 de abril de 1867 y falleció en Lomas de Zamora, el 5 de abril de 1928. En la ciudad de Bahía Blanca fundó el periódico La Tribuna, donde publicó sus primeros artículos periodísticos. Al mudarse a la ciudad de Buenos Aires, trabajó como redactor del diario La Nación. Durante este tiempo tuvo oportunidad de viajar frecuentemente tanto al exterior como al interior del país. En 1895 se publicó una recopilación de sus artículos en el volumen Los Italianos en la Argentina. Sus diarios de viajes e impresiones dieron lugar a las novelas La Australia Argentina (Excursión periodística a las costas patagónicas, Tierra del Fuego e Isla de los Estados) y En las Tierra del Inti. Fue corresponsal en Europa durante la Primera Guerra Mundial. En sus novelas, se puede apreciar un lenguaje propio de la época, costumbrista e irónico. Utilizó personajes típicos y relató situaciones comunes, mostrando a los inmigrantes italianos o al pícaro criollo. En las Divertidas aventuras del nieto de Juan Moreira, cuenta la historia de un provinciano y su carrera política. También escribió novelas históricas, como El falso Inca y una serie de cuentos publicados bajo el nombre de Pago Chico. Como obra póstuma se cita Nuevos cuentos de Pago Chico, publicada al año siguiente de su fallecimiento. Fuentes: Wikipedia; varias.

Pellegrini, Carlos Enrique José. (Buenos Aires, 11 de octubre de 1846/ Buenos Aires, 17 de julio de 1906). Abogado y político, fue Senador Nacional, Diputado Nacional, Vicepresidente de Argentina en 1886-90 y Presidente en reemplazo del renunciante Juárez Celman en 1890-92. Personaje contradictorio como pocos, así lo describe Mauricio Lebedinsky en La década del 80 – Una encrucijada histórica (Editorial Siglo XX, Buenos Aires, 1967): … Pellegrini (…) mitrista; alsinista en el Congreso; proclamando a Tejedor contra Avellaneda; ministro de Avellaneda; opositor de Roca hasta querer transar con los sublevados de Buenos Aires; rochista enemigo de Rocha; ministro de Roca; porteñista exaltado; vicepresidente de Juárez; aliado de los mitristas, ¡usando sin miramientos todos los colores del camaleón!, como lo retrata El Mosquito…. Fuentes: La mencionada y varias.

Perón, Eva. Admitido que la partida de nacimiento de María Eva Duarte fue falsificada en oportunidad de su casamiento con Perón, cabe recordar una de las tesis sobre su verdadero nacimiento. Esta sostiene que Eva nació en el campo La Unión en el área de Los Toldos, exactamente enfrente a la toldería de Coliqueo que originó el asentamiento, en la zona conocida por ese motivo como La Tribu. Este lugar se encuentra a unos 20 km del pueblo de Los Toldos y a 60 km al sur de la ciudad de Junín. El campo era propiedad de Juan Duarte y allí vivió la familia de Eva, al menos desde 1908 hasta 1926. Los historiadores Borroni y Vacca dieron origen a esta hipótesis y determinaron que la comadrona mapuche Juana Rawson de Guayquil, fue quien habría asistido a la madre en el parto, al igual que con todos sus otros hijos. Fuentes: Varias y propia elaboración.

Perón, Juan Domingo. Nació en Lobos, Argentina, el 7 de octubre de 1893 y murió en Olivos el 1° de julio de 1974. Fundador del movimiento peronista y consecuentemente del Partido Nacional Justicialista. Aunque se trata de una biografía de conocimiento generalizado, no podíamos dejar pasar la oportunidad sin consignar algún comentario vinculado con los orígenes de Perón. Pretensión a la escasamente se recurre. Es que insistir en ello tiene que ver con sumar definitivamente a los antiguos a una Patria Grande, moderna, justa y laboriosa, considerándonos todos hermanos. Como en su tiempo lo sugirió San Martín, que al parecer sabía que su madre genética –Rosa Guarú- era una india guaraní. Algo similar sucedió con Perón, nieto por parte de madre de Mapuche y Quichua: un perfecto mestizo.  Alguna teoría, seguramente inspirada por la desbordada importancia de la frontera entre Argentina y Chile, ha preconizado que Perón era un tehuelche. Como si todo lo nacido al oriente del Ande fuera tehuelche y mapuche lo occidental. Un verdadero disparate. Doña Juana Sosa, muerta durante la segunda presidencia de su hijo, era una mujer de campo. Cabalgaba ágilmente hasta su edad avanzada; organizaba yerra y enlazaba; asaba; cuentan que amasaba unas empanadas de carne sin parangón en la zona. Fuentes: Varias y propia elaboración.

Pichi Yanquetruz. Sobrino de Yanquetruz (5), el viejo, que gobernó a las tribus que habían ocupado Salinas Grandes antes de la llegada de Calfucurá, luego de la muerte de Pichuñ y hasta que Baigorrita –por decisión del propio Coronal Baigorria- tuvo edad de hacerlo y se constituyó en segunda toldería central de los ranqueles. Fuente: El linaje de los Yanketruz.

Pichuñ. O Pichuñ-Wala. Hijo de Yanquetruz (5) ranquel, que no sucedió a su padre en el gobierno de su parcialidad pese a ser lanza brava y hombre de consejo. Los ranqueles prefirieron entonces a uno de los suyos. Sus hermanos eran Carripilun, Pailla y Payñepil. Fueron hijos de Pichuñ: Baigorrita (ahijado del aindiado Coronel Baigorria), Guichalanquen, Cayupi, Llanquin, Fernández, Lucho, Carruen y ¡otro! Yanquetruz. Fuente: El linaje de los Yanketruz.

Pigafetta, Antonio. Antonio Pigafetta o de Pigafetta, nació en Vincenza (Italia) en 1441, y murió en su ciudad natal en 1531. Fue explorador, geógrafo y cronista italiano, acompañando a Fernando de Magallanes en su circunnavegación del globo. Su crónica de los hechos es la principal fuente de información sobre el viaje, y el primer documento disponible en Europa acerca del idioma filipino. Fue uno de los dieciocho hombres, de entre doscientos sesenta en la tripulación inicial, que sobrevivieron al viaje iniciado por Magallanes. Pertenecía a una rica familia de Vicenza; desde su juventud estudió astronomía, geografia y cartografía. Prestó servicios a bordo de las galeras de la orden de Rodas a comienzos del siglo XVI. Hacia 1519 acompañó al nuncio papal, Chieregati a España, donde fue presentado al emperador Carlos I. En Sevilla supo del proyecto de Magallanes y logró ser admitido a bordo como pasajero de pago. Pese a dificultades iniciales con Magallanes, logró ganar su confianza y le sirvió como lenguaraz y cartógrafo. Durante el viaje, Pigafetta recopiló numerosos datos acerca de la geografía, el clima, la flora, la fauna y los habitantes de los lugares recorridos; su minucioso relato fue un documento de gran valor, sobre todo por sus apuntes de náutica y lingüística. Tres años después de su partida, recogió sus experiencias en Relazione del primo viaggio intorno al mondo, compuesto en italiano, que fue publicada en Venecia en 1536. Fuentes: La mencionada y varias.

Pincén, Vicente. El fotógrafo italiano Antonio Pozzo tomó cinco fotografías de Pincén, cuando éste tenía setenta años y había sido apresado por las tropas roquistas. El estudio fotográfico estaba ubicado en la actual esquina de  Hipólito Yrigoyen y San José. Corría 1878 y el coronel Villegas le comunicaba por telegrama al nuevo ministro Roca (había fallecido Alsina), la final captura del feroz Pincén, azote del oeste y norte de la provincia.  Se había sentado al jefe ranquel sobre un maturrango, ayudado por su sobrino el capitanejo Mariano, y  las manos atadas a la espalda con un tiento, fue entrado a Trenque Lauquen, donde acampaba Villegas. Recordó después la nieta del lonko, Martina Pincén de Cheuquelén: Estábamos todos nosotros (en Trenque Lauquen) cuando vino el General (Villegas) y le habló, y el abuelo dijo: ¡No me maten! Pero después dijo: Si me van a matar, que se salve mi familia. El cacique se paró, alto como era, blanco, estaba vestido de gaucho; chiripá y bota de potro, camiseta, camisa blanca. Y lo sacaron así, con camisa y todo. Se lo llevaron. Estaban allí todos, la finada mamá, mi tía María. Se lo llevaron.. Pincén había liderado por largos años una tribu de no más de 1500 indígenas con tolderías en Toay, a unos 220 km al oeste de Guaminí. Según Estanislao Cevallos, Pincén había nacido en Carhué e hizo su fama mediante prácticas de robo y abigeato, traficando ganado argentino hacia Chile. En La lanza rota (1951), Dionisio Schóo Lastra cuenta que las ancianas de la tribu de Pincén recordaban que el cacique era hijo de una cautiva cordobesa de Río Cuarto y que de ella había heredado el ser ladino (o lenguaraz) y la audacia que siempre mostró. El mismo autor cuenta que esa cautiva de Río Cuarto se enamoró de un joven capitanejo que tenía por vocación amansar fieras, dedicándose a la crianza y adiestramiento de pumas, razón por la que lo llamaban Ayllapan. Ese fue el padre de Pincén, gran cazador y adiestrador de pumas. Fuentes: Las mencionadas y Calfucurá. La conquista de las pampas.

Pinto, Manuel Guillermo. Nació en Buenos Aires en junio de 1783 y siendo muy joven, viajó a España para cursar estudios de derecho. Regresó a Buenos Aires en 1806, y se enroló como oficial para pelear contra las invasiones inglesas como oficial del Batallón de Artillería de la Unión. En 1810 participó del Cabildo Abierto que decidió la deposición del Virrey. Formó parte del Ejército Auxiliar, y luchó en Suipacha y Huaqui. Fue enviado en misión diplomática a Europa, pasando un período en Londres y otro en Cádiz; desde allí retornó a Londres, donde arregló el viaje de los futuros generales San Martín y Alvear a Buenos Aires. Regresó a su ciudad poco después que ellos, y asumió el mando de un regimiento de artillería; con éste participó con San Martín en la revolución de 1812, que derribó al Primer Triunvirato y elevó al Segundo. Se incorporó a la Logia Lautaro. Al año siguiente se unió al sitio de Montevideo y luego a la campaña de Alvear y Manuel Dorrego contra Artigas en 1815. Fue ascendido a coronel. El director José Rondeau lo envió en 1819 a pactar una alianza contra los federales con el general portugués Lecor, que ocupaba la Banda Oriental. Luego se incorporó al Ejército del Norte, que bajaba de Córdoba hacia Buenos Aires, pero fue arrestado al producirse el Motín de Arequito. Participó en la represión de los alzamientos populares durante la anarquía del año 1820, aunque le tocó un corto período de arresto en la isla Martín García. Fue presidente de la legislatura provincial entre 1821 y 1824. Fue diputado en el Congreso Nacional de 1825 representando a Misiones, provincia que no conocía. Se opuso a la revolución de Juan Lavalle en 1828, y combatió del lado de Juan Manuel de Rosas. Volvió a la legislatura en las elecciones de 1829, y fue presidente de ella desde 1833; por esa época fue ascendido a general. Como presidente de la misma en 1835, votó la elección de Rosas y refrendó la entrega de la suma del poder público. Se retiró de la política al año siguiente, y permaneció en la ciudad de Buenos Aires, dedicado al comercio. Fuentes: Varias.

Quiroga, Juan Facundo. Nació en San Antonio –La Rioja- en 1788 y murió asesinado en Barranca Yaco en 1835. Partidario de un gobierno federal durante las guerras civiles posteriores a la declaración de independencia, fue apodado El Tigre de los Llanos tanto por amigos como por enemigos, en atención a su demostrada ferocidad tanto en riñas como en la guerra. Su padre, un sanjuanino, había sido varias veces comandante militar, explotaba una estancia ubicada en Los Llanos. En 1817 Facundo fue nombrado jefe de milicias de la comarca y participó en las luchas por la independencia organizando milicias, persiguiendo desertores y enviando ganados al Ejército del Norte y al Ejército de los Andes. Gobernó La Rioja; dominó Catamarca, Tucumán, Santiago del Estero y San Juan. Tuvo durante años marcado predicamento sobre Córdoba. Venció reiteradamente a su enemigo, el tucumano Lamadrid, a quien perdonó la vida enviándolo al destierro. Pero tropezó con el General Paz, militar que lo superaba en conocimiento de la estrategia y movimiento de grandes contingentes. Finalmente logró derrotarlo, pero entonces comenzó su competencia con López, ambos laderos de la más firme confianza de Rosas. Facundo fue un militar excepcionalmente valiente, decidido y capaz. Se fue haciendo progresivamente más cruel, empujado por la crueldad de sus enemigos, especialmente de Lamadrid, y por la frustración de la derrota. Aprovechó el terror que su imagen creaba en derredor, aunque esa impresión genralizada fuera más ficticia que real. Como político fue un federal convencido que defendió la autonomía de su provincia y de sus vecinos, pero nunca luchó por la organización constitucional del país. Al final de su vida cayó envuelto en confusas luchas por el  poder, rodeado de conspiraciones que él había contribuido a crear. La terrible leyenda de Facundo comenzó con el libro de Domingo Faustino Sarmiento, Civilización y Barbarie. Vida de Juan Facundo Quiroga, editado en 1845 en Santiago de Chile, más conocido como Facundo: Civilización y Barbarie. Fue, en realidad, un panfleto político plagado de inexactitudes, en que el autor atacaba al dictador Rosas a través de quien había sido su aliado. Su objetivo era demostrar la tesis de que las luchas civiles argentinas dirimían un conflicto entre la civilización y la barbarie (la madre de todas las zonceras, conforme sostuvo don Arturo Jauretche). Después, historiadores, cronistas y críticos literarios, tomaron demasiado seriamente quizás el testimonio de Sarmiento. Y sobre dicha base se creó una verdadera leyenda negra, que condena a los caudillos federales por todo, y exime de culpas a los intelectuales unitarios. Los escritos de Quiroga resultan muy interesantes. Poseía un estilo elegante y directo; y como demuestra en una de sus cartas a Lamadrid, evitaba las formalidades inútiles, algo muy raro en su época: ¡Adiós, general, hasta que nos podamos juntar para que uno de los dos desaparezca!, porque esta es la resolución inalterable de su enemigo Facundo Quiroga. Otra curiosidad de Facundo era el conocimiento que tenía de La Biblia, de la cual lograba citar de memoria páginas enteras. Fuentes: Calfucurá. La conquista de las pampas; Los caudillos.

Ramos Mejía, Francisco Hermógenes. ¿Quién era Francisco Hermógenes Ramos Mejía para que en las pulperías, gauchos e indios alzaran sus copas por la ley de Ramos? Nació en Buenos Aires el 20 de noviembre de 1773; sus padres fueron Gregorio Ramos Mejía y María Cristina Ross, hija de un protestante escocés. Al cumplir diez años ingresó al Real Colegio Seminario, donde estudió gramática  y latín, y después completó su educación en el Real Colegio San Carlos. En 1797 ocupó un cargo en el Alto Perú (Tomina, Chuquisaca); en 1801 fue nombrado juez subdelegado en Pacaxes (La Paz), una zona con densa población indígena sometida al régimen de la mita. En 1804 se casó con Antonia Segurola, joven heredera de la cuantiosa fortuna de Sebastián Segurola, gobernador intendente de la Paz, y represor de la rebelión indígena encabezada por Tupac Catari. Son sus experiencias en el Alto Perú las que moldean definitivamente su percepción de la problemática indígena americana. En 1806 el matrimonio vendió sus bienes en el Alto Perú, adquiriendo en 1808 una chacra situada en el actual partido de La Matanza, que constaba de dos mil hectáreas, y que se extendía entre el río Matanza y el Palomar de Caseros. Su actuación pública en Buenos Aires comenzó en octubre de 1810 cuando fue nombrado regidor del Cabildo, ocupando el cargo de Defensor de Menores, luego el de Alférez Real y desde mediados de 1815, el de Alcalde Provincial. Pero dejó de actuar en 1816. La historia que merece ser contada es la que sigue. Poco después de la Revolución de Mayo, en 1811, Ramos Mejía estaba en marcha hacia el sur. Dejó Chascomús a la retaguardia y cruzó el Salado acompañado de cinco ayudantes de confianza, hombres de campo que conocían la zona; uno de ellos era el famoso José Luis Molina, baqueano y lenguaraz que hará las veces de guía y de mediador con los indios. Llegaron a la laguna Kaquel Huincul; allí Ramos Mejía les compró a los aborígenes ocupantes el derecho sobre las tierras en diez mil pesos fuertes. Esto era Monsalvo; como es sabido, actual partido de Maipú. En el lugar llamado Mari Huincul (en lengua aborigen: diez lomas, o tierra alta), don Pancho decide levantar su población, iniciando un establecimiento para la cría de ganado mayor que denominó Miraflores. En esa estancia los indios aprendieron a sembrar utilizando el caballo para arar. Se sembró entonces por primera vez, cosechándose trigo, cebada y maíz. Se fundaron plantaciones de cedros, robles, castaños y sinnúmero de frutales. Se impartió la enseñanza de artesanías domésticas. Ramos Mejía enseñó a los indígenas los principios de la moral cristiana. Sin embargo, su prédica se alejaba bastante de la doctrina católica; durante los servicios religiosos, en sábados, don Pancho demostraba su vocación de orador, sorprendiendo a los visitantes por la falta de imágenes sagradas y su permanente lectura y anotación de la Biblia. Se rumoreaba que bendecía las uniones ilegítimas, pero los indios y criollos pobres adherían por igual a las reglas implantadas en Miraflores, que todos llamaron la ley de Ramos. En 1815 se instaló un fortín a cargo del capitán Ramón Lara en la laguna Kaquel Huincul, aún cuando la frontera siguiera en el Salado. Finalmente la frontera se corrió hasta el mencionado fortín y en 1817 se fundó Dolores. Recién en 1919, el estado reconoció el derecho de propiedad de la tierra a don Pancho; ello, pese a la negativa de Juan Manuel de Rosas, que sospechaba de Ramos porque los malones no afectaban Miraflores ni sus alrededores. En realidad Rosas se había opuesto a que la frontera se expandiera hasta Tandil, porque pretendía impedir que Ramos siguiera comprando tierras a los indios. Era indudable que Ramos no integraba el poderoso sector de los ganaderos saladeristas; incluso su firma apareció junto a las de los enemigos de Rosas en la guerra de panfletos que se produjo como consecuencia del cierre de los saladeros en 1818. Cuando en 1820 el gobierno buscó un acuerdo con los indígenas, ellos decidieron que Francisco Ramos Mejía actuara como su procurador. Lugar de las conversaciones fue la estancia de Miraflores; allí se firmó el 7 de marzo de 1820 el Tratado de Miraflores, cuyo Art 4 fijaba la línea de frontera en las tierras ocupadas por los estancieros, quienes sin embargo deberían franquear el paso por sus tierras a los indígenas. Por el Art 5, los indios debían devolver la hacienda robada, pero los blancos respetarían los bienes de los naturales. Sin embargo, ocho meses después un malón azoló Lobos y a los seis días, un segundo malón destruyó Salto, el 3 de diciembre de 1820. La consecuencia de estos ataques fue el avance en represalia de Martín Rodríguez sobre Miraflores. El gobernador ordenó que fueran detenidos todos los aborígenes que trabajaban en la Estancia de Ramos Mejía, acusándolos de ser espías de los indios maloneros; asimismo, intimó a don Pancho para que se presentara a la ciudad de Buenos Aires.  Acusó al estanciero de preferir la amistad de los indígenas a la de sus conciudadanos, así como de trabajar en contra de la religión oficial. Al ejecutar la orden, hubo un intento de resistencia, pero intervino Ramos Mejía, convenciendo a los indígenas que marcharan pacíficamente, ya que al día siguiente iría al fuerte a conversar con el gobernador y subsanar el equívoco. Pero al otro día, el Gobernador comunicó que los indios no serían liberados y que Ramos Mejía debía abandonar su estancia y marchar a la capital. En el trayecto, el estanciero se encontró con ochenta cadáveres de indígenas que los fortineros explicaron como consecuencia de un intento de resistencia. Gran cantidad de indios y criollos, ante la fuerza de los hechos, huyeron de la zona. Entre ellos estaba José Luis Molina, capataz de Ramos Mejía, quien reunió 1500 lanzas y mes y medio después de salir de Miraflores encabezó un malón que llevó ciento cincuenta mil cabezas de ganado y redujo a cenizas el pueblo de Dolores. Dos meses después cayó sobre Pergamino. Pero en todo momento, la estancia de don Pancho fue respetada. Con referencia a las denuncias que se registraron como consecuencia de las prácticas religiosas de Ramos Mejía, el Ministro de Gobierno Rivadavia dictó una resolución estableciendo: Intímase a don Francisco Ramos Mejía, se abstenga de promover prácticas contrarias a la religión del país y de producir escándalos contrarios al buen orden público, al de su casa y familia y a su reputación personal. A todo esto, cabe aclarar que Ramos Mejía se encontraba retenido en Buenos Aires, confinándoselo en su chacra de Los Tapiales. En ese lugar lo acompañó un grupo de indios fieles que alzaron tolderías similares a las del desierto; la finca también sirvió de refugio a los aborígenes condenados a trabajos forzados. A su muerte, los indios protegidos de don Pancho secuestraron el cadáver y lo transportaron tierra adentro, sin que se sepa al día de hoy dónde descansan sus restos. ((Las doctrinas religiosas de Ramos Mejía se inscriben dentro de la corriente que se denomina milenarismo. Según esta corriente antes del fin de los tiempos reinara Cristo  en la tierra durante mil años, después de la resurrección de los justos y antes del Juicio Final. Para analizar este tema tenemos que introducirnos en la personalidad de un jesuita chileno, Manuel Lacunza ( 1731- 1801), exiliado en  Imola en el norte de Italia luego del decreto de expulsión de Carlos III (1767).  Allí se dedicó a escribir la única obra de su vida “ La Venida del Mesías en Gloria y Majestad”, finalizada en 1790, aunque recién editada en 1814. Se divulgó aún antes en copias fragmentarias que circularon por Europa y América. Este extenso libro de aproximadamente 1500 páginas, tenía como tema central el retorno y el reino futuro de Cristo en la tierra)).

Reuque Curá. Cacique con mando en la zona de Aluminé, actual Neuquén, hermano de Calfucurá y tío de Manuel Namuncurá. Vivía con sus hijos y los hijos de otro hermano ya muerto, Namuncurá. Fuente: Calfucurá, la conquista de las pampas.

Rivadavia, Bernardino. Su nombre completo era Bernardino de la Trinidad González Rivadavia y Rivadavia. Nació en Buenos Aires el 20 de mayo de 1780 y falleció en Cádiz (España), el 2 de setiembre de 1845. Con actividad política permanente, ejerció la presidencia entre el 8 de febrero de 1826 y el 7 de julio de 1827. Se educó en el Real Colegio de San Carlos, pero discontinuó sus estudios. Durante las Invasiones Inglesas actuó como teniente del Tercio de Voluntarios de Galicia. En 1808 Santiago de Liniers lo nombró Alférez Real, pero este nombramiento fue rechazado por el legislativo virreinal. En el Cabildo abierto del 22 de mayo de 1810, Rivadavia votó por la deposición del virrey. Era afrodescendiente; por eso sus rivales políticos lo bautizaron como Doctor Chocolate. Actuó en tiempos del Primer Triunvirato, como embajador en las cortes europeas –junto a Manuel Belgrano-, y finalmente fue inspirador de las políticas del Gobernador bonaerense Martín Rodríguez. Fue un reformista, centralista porteño, extranjerizante, teórico a ultranza, principal autor de la Constitución de 1826, de cuyo ejecutivo se transformó en primer presidente. Su concepción del país jamás excedió los límites de la provincia de Buenos Aires. Por eso no comprendió los esfuerzos del Ejército del Norte, ni las estrategias de ocupación del espacio americano desarrolladas por José de San Martín. No cejó en su persecución a este último, a quien solapadamente amenazó de muerte. Autor de la enfiteusis, primera institución política que se ocupó de la titularidad y explotación de las tierras disputadas (y escamoteadas) al indígena. Responsable del empréstito contraído con la Baring Brothers, se lo ha considerador precursor del imperialismo financiero que históricamente ha corroído las riquezas nacionales. Una de sus medidas más siniestras consistió en contratar al mercenario bávaro Rauch, quien tendría a su cargo la tarea de perseguir a los indígenas pampeanos hasta su más completa extinción. Fuentes: Varias.

Rivera y Toscana, José Fructuoso. Nació en Durazno el 17 de octubre de 1783  y murió en Melo el 13 de enero de 1854. Militar y político, fue el primer presidente constitucional de la Banda Oriental, y fundador del Partido Colorado. Su actuación previa fue dudosa y ampliamente criticada, ya que se armó como oficial portugués y del imperio del Brasil y posteriormente apoyó la creación de la República Cisplatina. Volvió luego con sus antiguos camaradas Lavalleja y Oribe y fue uno de los forjadores de la nueva República. Su actuación en la recuperación del territorio ocupado por los charrúas fue tan censurable como su antiguo apoyo al imperialismo brasilero. Mucho antes del genocidio roquista en Argentina, Rivera hizo lo propio en Montevideo. Fuentes: Wikipedia y otras.

Roca, Julio Argentino. Nació en San Miguel de Tucumán el 17 de julio de 1843 y falleció en Buenos Aires, el 19 de octubre de 1914. Militar, General de la mal denominada Campaña del Desierto. Presidente de la Nación en dos oportunidades. Manejó los hilos de la política argentina durante más de treinta años mediante el Partido Autonomista Nacional, tejiendo complejos sistemas de alianzas con distintas fuerzas. Esta actitud le valió el mote de El Zorro. Para ofrecer una rápida semblanza de Roca, y tomando en cuenta el contenido de la presente colección de ensayos, nada mejor que las palabras del personaje, cuando se refiere a los errores de su predecesor en el Ministerio de Guerra (Adolfo Alsina) y aporta su decidido voto por la ofensiva sin concesiones: Es necesario hacerles comprender a Alsina y al Presidente que es sacando el hormiguero como se acaba con las hormigas, no esperando cazarlas a éstas una por una cuando ellas salgan de la cueva. Si no se ocupa la Pampa previa destrucción de los nidos de indios es inútil toda precaución y plan para impedir las invasiones…  Nació en la Estancia El Vizcacheral, propiedad de su padre. Fue el quinto de ocho hijos (seis varones) del coronel Segundo Roca y Agustina Paz y conforme su fe de bautismo fue en realidad llamado Alejo Julio Argentino…  Entre 1849 y 1855 asistió a la escuela franciscana de San Miguel de Tucumán. Después fue enviado con sus hermanos Celedonio y Marcos a estudiar al Colegio Nacional de Concepción del Uruguay; en 1858 ingresó en la carrera militar, con los despachos de alférez de artillería. Participó en la guerra entre Buenos Aires y la Confederación Argentina, producida entre 1859 y 1861; también en la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay, entre 1865 y 1870. En esta última murieron su padre y dos de sus hermanos. Participó en la represión de la rebelión federal de Ricardo López Jordán, en Entre Ríos, en 1871. Al finalizar la Revolución de 1874 alcanzó el grado de general, tras vencer al rebelde José Miguel Arredondo –quien respondía a Bartolomé Mitre-, en la batalla de Santa Rosa. A la muerte de Adolfo Alsina, su principal rival en el camino hacia la sucesión presidencial de Nicolás Avellaneda en 1877, Roca lo sucedió en el ministerio de Guerra. Presentó un proyecto al Congreso de la Nación el 14 de agosto de 1878; su objetivo era la guerra ofensiva contra los indígenas que habitaban la Patagonia, con el objeto de ampliar el territorio bajo soberanía efectiva de la Nación. Eran momentos en los que las tribus habían menguado, derrotadas por el Remington y el telégrafo que ataba los puestos militares de frontera, el desierto había dejado de ser desconocido, y  el enemigo estaba representado en su mayoría por mestizos y renegados.  Al mando de un ejército moderno y bien pertrechado –para la época- Roca conquistó la Patagonia venciendo la resistencia de los remanentes indígenas, aunque causando gran cantidad de víctimas y desplazando a las poblaciones restantes a regiones periféricas. Su campaña fue causa directa de la muerte de más de mil indígenas. Unos diez mil nativos fueron tomados prisioneros y tres mil enviados a Buenos Aires, donde eran separados por sexo, a fin de evitar que procrearan hijos. Se dispersó a las mujeres por diferentes barrios de la ciudad como sirvientas (esclavas encubiertas), mientras una parte de los hombres fueron enviados a la isla Martín García, donde en su gran mayoría murieron a los pocos años de reclusión. Pero el propósito central fue cumplido. Millones de hectáreas se sumaron a la República. Estas enormes extensiones fueron adjudicadas a bajo precio, o simplemente regaladas a terratenientes y políticos influyentes. Se suele justificar esta operación militar argumentando que esos territorios podían ser conquistados por Chile, por cuanto el área al sur del río Colorado estuvo parcialmente en disputa entre los dos países vecinos hasta la firma del Tratado Argentina-Chile de 1881. Criterios francamente positivistas exhibe en definitiva el informe militar cuando dice:  los esfuerzos que habría que hacer para transformar estos campos en valiosos elementos de riqueza y de progreso, no están fuera de proporción con las aspiraciones de una raza joven y emprendedora; por otra parte, que la superioridad intelectual, la actividad y la ilustración, que ensanchan los horizontes del porvenir y hacen brotar nuevas fuentes de producción para la humanidad, son los mejores títulos para el dominio de las tierras nuevas. Precisamente al amparo de estos principios, se han quitado éstas a la raza estéril que las ocupaba. La confesión es la reina de las pruebas, dice la tradición jurídica. El 12 de octubre de 1880 Roca fue elegido presidente, cargo que desempeñó hasta el 12 de octubre de 1886, acompañado por Francisco Bernabé Madero como vicepresidente. De esta manera comenzaba el período que se denominó La Generación del 80. Fuentes: Calfucurá. La conquista de las pampas; otras.

Rodríguez, Fray Cayetano. Fray Cayetano Rodríguez: poeta, político y religioso argentino, nacido en San Pedro, Provincia de Buenos Aires, en 1761. Entró en la Orden Franciscana a los 16 años, como novicio; en 1778 profesó en el Convento de Buenos Aires. Luego fue ordenado sacerdote en Córdoba, y allí dictó cátedras de teología y filosofía. Regresó a Buenos Aires al Convento Franciscano, donde enseñó teología, filosofía, hermenéutica y física. Participó en los prolegómenos de los movimientos revolucionarios de mayo de 1810. El 24 de setiembre de ese año, a instancias de Mariano Moreno, fue elegido como primer director de la Biblioteca Pública, que recién se había fundado, cargo que ocupó hasta 1814. En febrero de 1811 fue elegido Ministro Provincial. El 4 de abril de 1812 fue elegido vocal de la primera Asamblea y en 1813 participó en la Asamblea Constituyente. En 1815 fue elegido diputado por Buenos Aires para el Congreso de Tucumán. Fue el encargado de la redacción de un diario de sesiones denominado El Redactor del congreso Nacional. Se cree que el texto del Acta de la Independencia es obra suya. Falleció el 21 de enero de 1823. Fuentes: Wikipedia; varias.

Rodríguez, Martín. Nació en Buenos Aires en 1771 y falleció en Montevideo en 1845. Estudió en su ciudad natal, dedicándose desde muy joven a las tareas rurales. Combatió en las Invasiones inglesas como segundo jefe del regimiento de húsares, comandado por Juan Martín de Pueyrredón. Tuvo una participación activa en la Revolución de Mayo, y una vez constituída la Primera Junta de Gobierno, fue destinado a la provincia de Entre Rios, en apoyo de Manuel Belgrano que actuaba en Paraguay, con el grado de coronel. Organizó milicias que permanecieron en Buenos Aires para defender a Cornelio Saavedra durante las jornadas del 5 y 6 de abril de 1811, y por tal motivo fue confinado a San Juan. Al año siguiente participó en la batalla de Salta y regresó poco después a Buenos Aires. Al comenzar la tercera campaña al Alto Perú, fue nombrado jefe de Estado Mayor y de la vanguardia del Ejército del Norte, al frente del cual fue derrotado en la batalla de El Tejar, cayendo prisionero. Al recobrar su libertad, pasó a ser presidente de la Audiencia y Provincia de Charcas. El 21 de octubre de 1815 fue responsable de una segunda derrota, mucho más seria, en Venta y Media. No participó en la definitiva derrota en Sipe Sipe, pero después de ésta volvió a ser derrotado en un pequeño combate en Cabeza de Buey. Pasó tres años afrontando juicios por estas derrotas, pero fue absuelto en octubre de 1818. Combatió en Cepeda, a las órdenes de José Rondeau, como jefe de la caballería directorial, rápidamente destrozada por los federales. Meses más tarde acompañó a Dorrego a la Provincia de Santa Fe, pero regresó a la capital antes de la derrota de éste en la Batalla de Gamonal. Hasta aquí, como se ve, la mayor preocupación de Martín Rodríguez había sido adueñarse de las derrotas. Pero la Junta de Representantes bonaerense, en medio del tembladeral de poderes vivido ese año, nombró gobernador a Rodríguez el 26 de octubre de 1820. No se le veían seguramente condiciones de político, pero los propietarios rurales de la campaña y la clase media-alta y alta de la ciudad de Buenos Aires, necesitaban un militar seguro de sí mismo (¡Como si estuviéramos viéndolo! ¡Que fuera necio en su valentía, además!), para que se hiciera cargo de las amenazas que representaban los salvajes. Su gobierno comenzó con un levantamiento que contó con el apoyo federal, pero que fue sofocado a la fuerza por Rosas, quien penetró a la ciudad con los Colorados del Monte, reponiendo a Rodríguez en el cargo. Justamente fue entonces cuando a Rosas se le otorgó el título de Ilustre Restaurador de las Leyes. Entonces, la Junta de Representantes entregó a Rodríguez el lleno de las facultades, con las que pudo devolver el orden a Buenos Aires. Seguramente porque entendió que se lo había elegido por sus condiciones militares, o tal vez persuadido de que no disponía de dotes políticas propias, convocó a Rivadavia como Ministro de Gobierno. Éste hizo toda la obra de gobierno, otorgándole un sesgo fuertemente unitario. Resolvió prioritariamente las cuestiones con Santa Fe, a la que indemnizó (Tratado de Benegas) y formalizó el Tratado del Cuadrilátero entre Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes, en carácter de alianza defensiva y ofensiva previendo las consecuencias de la amenaza portuguesa. Las tareas de reorganización porteña quedaron a cargo de los ministros Manuel José García y Bernardino Rivadavia, quienes apuntaron a concentral el poder, bajo el modelo de los estados europeos. Período en que Buenos Aires creció enormemente a expensas de los ingresos aduaneros de todo el país, de los que se adueñó con una inmoralidad y un cinismo dignos de nota. Luego de 1825, reemplazado en el gobierno, fue jefe de observación sobre el río Uruguay, para controlar la situación ante la campaña de los Treinta y Tres Orientales. Tenía orden de permanecer neutral y arrestar a los invasores en caso de derrota. Cuando las victorias de Juan Antonio Lavalleja obligaron a iniciar la Guerra del Brasil, fue reemplazado por Alvear. En 1828 estuvo con Lavalle y contra Manuel Dorrego, siendo su gobernador interino por dos meses (mayo y junio de 1829); en tal ejercicio creó la Gobernación Naval de las Islas Malvinas. Tras su derrota emigró a Montevideo. Fuentes: Varias.

Rondeau, José. Nació en Buenos Aires en 1775 y falleció en Montevideo en 1844. En 1807, durante las invasiones inglesas, fue hecho prisionero cuando cayó Montevideo. Fue liberado por los británicos en 1808 y quedó en España al servicio de Fernando VII. Cuando regresó al Plata en 1810 lo sorprendió la Revolución de Mayo, pero tomando partido por la causa americanista, se radicó en Buenos Aires y la Primera Junta de Gobierno lo otorgó el grado de teniente coronel, destinándolo a las operaciones de la Provincia Oriental en carácter de jefe de las fuerzas independientes. Ya coronel, y al mando del Regimiento de Dragones de la Patria, sitió Montevideo y el 31 de diciembre de 1812 triunfó en la batalla de Cerrito. En 1818 fue nombrado Inspector General del Ejército y la frontera con los indios del sur, que se habían levantado ante el avance de la población blanca en la provincia de Buenos Aires, aprovechando el desorden del ejército. En abril de 1819 fue nombrado gobernador de la provincia de Buenos Aires, aunque su autoridad era simplemente delegada del Director. En junio del mismo año, ante la renuncia de Juan Martín de Pueyrredón, fue nombrado Director Supremo de las Provincias Unidas. Si bien su poder efectivo alcanzaba sólo a la provincia de Buenos Aires, y las restantes provincias se mantenían hostiles o simplemente lo desconocían, la peor amenaza para su gobierno estaba en Cádiz, donde se organizaba una poderosa invasión al Río de la Plata. La revolución liberal en España suspendió su partida, pero la noticia no llegó a Buenos Aires sino después de la caída del Directorio. Rondeau se mantuvo reticente a negociar con sus enemigos internos; antes bien, ordenó a San Martín que bajase con el Ejército de los Andes para luchar en la guerra civil que se desataba. Algo que el libertador desoyó. Pero Rondeau haría algo todavía peor: Invitó al gobernador portugués de la Banda Oriental, Carlos  Federico Lecor, a invadir las provincias de Entre Ríos y Corrientes, antes que persuadirlo de que abandonara la provincia invadida que teóricamente gobernaba. Enfrentado en soledad con López y Ramírez, el 1 de febrero de 1820 cayó derrotado en Cepeda. La caída del Directorio y del Congreso de Tucumán dio origen a la vacancia del gobierno nacional, que sólo quedaría restablecido en 1862. Durante la década siguiente ayudó al gobernador Martín Rodríguez en sus campañas contra los indios del sur de Buenos Aires. En 1825 hizo una campaña general sobre la frontera, pero fue completamente derrotado en Toldos Viejos, cerca de Dolores. Fue ministro de guerra de Dorrego, pero el 10 de octubre de 1828 renunció porque en el recién nacido Estado Oriental del Uruguay, la Asamblea General Constituyente y Legislativa reunida en Florida, en votación unánime, lo llamó a ocupar el puesto de Gobernador y Capitán General Provisorio. Renunció el 187 de abril de 1830, poco después de la sanción de la primera constitución uruguaya, y al año siguiente fue ascendido en el ejército con el grado de brigadier general. Fuentes: Varias.

Rosales, Leonardo. Nació en Buenos Aires el 5 de noviembre de 1792, hijo del comerciante Manuel Rosales y de María del Tránsito Catalán, ambos vecinos porteños.  Tempranamente Leonardo interrumpió sus estudios en el Real Colegio de San Carlos y comenzó a navegar en el tráfico fluvial con embarcaciones de su padre. En 1812 prestó servicios en los lanchones corsarios de la naciente Marina de Buenos Aires, participando en varios combates. En 1814, con el cargo de dispensero de la Sumaca Santísima Trinidad, patrullaba el Río de la Plata; en esas funciones participó entonces del combate contra la escuadrilla realista en Arroyo de la China, siendo ascendido en mérito a su comportamiento al cargo de Quarter Gunner (Cabo de cañón). Ese mismo año participó de otros dos combates: Buceo y Montevideo. En 1815 sirvió como sargento artillero en el Bergantín Aranzazú; en 1816, al mando de la Cañonera Murciana participó en una expedición siendo capturado por fuerzas artiguistas y de Estanislao López. En 1817 tras ser liberado, fue sometido en Buenos Aires a Consejo de Guerra, resultando absuelto y recibiendo el mando de la Cañonera Luisa, y algo después de la Goleta Invencible. Ese mismo año se lo designó segundo comandante del Bergantín Belén, que estaba al mando del Capitán Bartolomé Cerretti. En 1819 asumió con el grado de Teniente el comando del navío, hasta solicitar la baja del servicio en octubre de ese año. Regresando al servicio en 1820, quedó al mando de la Goleta Invencible, que estaba por entonces en muy malas condiciones. Forzado a fondear en Martín García fue acusado de rehuir el combate, puesto preso y dado de baja, situación que se corrigió en 1821. El 21 de abril de 1821 participó de la escuadrilla organizada por Matías de Zapiola para enfrentar al gobernador de Entre Ríos, Francisco Ramírez. En esa campaña fue encargado su primer mando independiente, como responsable de la División Lanchones, y regresó con el rango de Capitán. En la batalla de Colastiné derrotó a Manuel Monteverde en el río Paraná, frente a la ciudad de Santa Fe. En 1822 fue designado Capitán del Puerto de la Ensenada. A fines de 1823 fue abandonado y acusado de infidelidad por su esposa Dolores Arrascaeta, lo que tomó estado público, incluyendo la intervención del Gobernador y del Obispo. Profundizada la crisis con el Imperio de Brasil en 1825, Rosales estableció un sistema de vigilancia en la costa bonaerense entre Punta Indio y Quilmes. Antes del inicio de la guerra fue puesto al comando de la Cañonera N° 6 y participó del combate de Punta Collares. A continuación fue designado capitán del Bergantín General Belgrano, nave lenta y de pesada maniobra. El 25 de febrero de 1826 participó del asalto a la Colonia del Sacramento, pero el buque varó y recibió fuego constante desde tierra y mar hasta la pérdida del navío. Posteriormente Brown puso a Rosales a cargo de uno de los grupos de tres cañoneras que había recibido como refuerzo. A cargo del otro grupo estaba Tomás Espora. Ambos participaron de un golpe malogrado con graves pérdidas, resultando herido Rosales. No obstante lograron poner fuego en el buque insignia de la fuerza brasileña, el Bergantín Real Pedro. Posteriormente recibió el mando de la Goleta Río de la Plata, con la que continuó el bombardeo sobre Colonia; el 11 de junio de ese mismo año tomó parte en la fase final del combate de Los Pozos y el 30 de junio del combate de Quilmes.  En agosto de 1826 Rosales fue designado Comandante de la Bahía, con asiento a bordo del Bergantín Independencia fondeado en balizas, con la responsabilidad de organizar los convoyes con destino al Ejército Argentino en operaciones en territorios uruguayo y brasilero. El mando fue breve; luego quedó como segundo de Espora, cuando éste se recuperó de sus heridas. Cuando llegó la oportunidad de acabar con la Tercera División Imperial Brasilera que operaba en el río Uruguay, Rosales fue nuevamente designado Comandante de la Bahía de Buenos Aires, al mando de las restantes naves de la flota (los bergantines Independencia y República, la barca Congreso y cuatro cañoneras), con el objetivo de cubrir la ciudad ante posibles ataques imperiales. Luego de la batalla de Juncal, Rosales fue condecorado con el Escudo a los Vencedores de Juncal. En agosto de 1827 fue designado Jefe de la División Goletas, con el mando directo de la Goleta 9 de febrero, de 8 cañones. El 7 de diciembre participó del combate de Punta Lara al mando de cuatro cañoneras, enfrentando a la Fragata Emperatriz. Otro tanto hizo en Monte Santiago, el 15 de enero de 1828. El 21 de febrero de ese año, dispuso Brown atacar con la 9 de febrero de Rosales y la 8 de febrero de Espora, a la flota brasilera fondeada en Montevideo. Después, Rosales participó con la 9 de febrero de un nuevo encuentro en Punta Lara, apoyando al bergantín corsario General Brandsen. Era el fin de la guerra. Entonces se le encomendó el mando de la flamante Goleta Convención con la que, una vez armada, viajó a Carmen de Patagones para trasladar efectivos.  Luego del fin de la guerra, Rosales apoyó la asonada de Juan Lavalle y fue nombrado Coronel y Comandante de la División Fluvial de Buenos Aires, con insignia en la goleta Sarandí. Posteriormente remontó la costa bonaerense y tras bombardear la Villa del Rosario, tomó por asalto la ciudad de San Pedro. Cuando ocupó el gobierno Juan Manuel de Rosas, los marinos bonaerense que formaron en las filas unitarias fueron separados. Rosales fue así incluido en la Lista de Jefes perjudiciales por sus opiniones y conducta, y pasado a la Plana Mayor Inactiva del Ejército, sin cargo efectivo y a medio sueldo. Tras algunas escaramuzas en las que participó intentando apoyar las acciones de Lavalle, marchó al exilio en la Banda Oriental, afincándose en el puerto de Las Vacas, donde hacía salidas menores con lanchones armados. Sus restos fueron repatriados en 1996 y reposan definitivamente en la Iglesia matriz de Punta Alta, cabecera del Partido que lleva su nombre. Fuentes: Wikipedia y otras.

Ruiz Huidobro, José. Nació en Madrid en 1802, sobrino del teniente general de la Real Armada Pascual Ruiz Huidobro, gobernador de la Plaza de Montevideo y jefe del Apostadero Naval del Río de la Plata en oportunidad de las invasiones inglesas. Luego de militar en los ejércitos españoles, llegó a Mendoza en 1825, estableciéndose allí con su familia. Luego de alcanzar una posición holgada, entre otras cosas como actor y empresario teatral, se incorporó nuevamente al ejército, con grado de Capitán, aprovechando la convocatoria de José Félix Aldao que había recibido órdenes de organizar el regimiento de caballería denominado Auxiliares de los Andes, con el fin de incorporarse a las fuerzas que preparaba Facundo Quiroga para combatir con el General José María Paz. Actuó entonces como parlamentario de Quiroga con la guarnición de Córdoba, antes de que la ciudad se rindiera el 21 de julio de 1829. En ese mismo año Ruiz Huidobro colaboró en la represión de un tumulto en la Plaza Nueva de Mendoza; luego del combate de Pilar contuvo el saqueo de Mendoza, fusilando salteadores. Luego de la batalla de La Tablada, fue ascendido a comandante. Después de la derrota de Oncativo, en 1830, Quiroga se retiró a Buenos Aires llevando consigo al comandante Huidobro, a quien no sólo dispensaba ya su favor, sino también su confianza e intimidad. En abril de 1830, Ruiz Huidobro revistó como Coronel en Comisión, Teniente Coronel, P M del Regimiento de Caballería de Auxiliares de la División del General Quiroga. En el campamento de Manantiales de Ramallo. Luego, en 1831, apareció como Coronel en el campamento de Pergamino. Fue después segundo de Quiroga en su tercera campaña contra los unitarios, acompañando a Facundo en la toma de Río IV, en la derrota y muerte del coronel Pringles, en la ocupación de La Rioja, en la batalla de Rodeo de Chacón, y en la entrada a Mendoza cuando fue recibido entre aclamaciones. Después, el 4 de noviembre de 1831, en la definitiva victoria de Facundo sobre Lamadrid en Tucumán, Ruiz Huidobro fue el héroe de la jornada. El 9 de marzo de 1832 le fue reconocido el grado de Coronel Mayor de los ejércitos de la Provincia de Buenos Aires. Participó después en la Campaña del Desierto comandada por Facundo e ideada por Rosas. Se enfrentó allí con Yanquetruz, y si bien logró vencerlo inicialmente, las tácticas del gran jefe ranquel terminaron por dejar a las tropas federales sin víveres y condenadas a la retirada. Su fracaso mereció la iniciación de un juicio, del que fue sin embargo sobreseído seis meses después. Posteriormente se retiró a la vida privada. Después del asesinato de Facundo, Rosas lo envió en comisión a las provincias de Cuyo, regresando a Buenos Aires a comienzos de 1836. Finalmente en 1840 preparó un plan de defensa de Buenos Aires, amenazada por la invasión de Lavalle. Falleció el 30 de enero de 1842, siendo enterrado en la bóveda del General Juan Facundo Quiroga, en el Cementerio de La Recoleta. Fuente: www.revisionistas.com.ar y otras.

Sáenz Peña, Luis. Nació en Buenos Aires el 2 de abril de 1822. Hizo sus estudios primarios en la ciudad natal y luego ingresó a la Universidad de Buenos Aires. La vocación lo llevaba a las leyes, pero aceptó las preferencias paternas por la medicina, que estudió también bajo la dirección de eminentes profesores como Claudio Mamerto Cuenca y Teodoro Álvarez, junto a Guillermo Rawson y José María Bosch. A los veintiún años terminó los cursos de cirugía y en 1843 se graduó de doctor en jurisprudencia con su tesis de derecho civil sobre La mujer no puede renunciar los gananciales en beneficio del marido durante el matrimonio. Con él se graduaron también Bernardo de Irigoyen, Rufino de Elizalde, Federico Pinedo, Delfín Huergo y otros jóvenes de gran futuro. No tuvo actuación pública durante los gobiernos rosistas y sólo después de Caseros (5 de febrero de 1853), el gobierno lo incluyó en una comisión de pagadores de la plana mayor del Ejército. En 1860 formó parte de la Convención de Buenos Aires, encargada de la reforma de la Constitución. En esa histórica asamblea sostuvo, contra el parecer de la mayoría, el principio de la incorporación lisa y llana de Buenos Aires a la Confederación. Continuó ocupado en sus estudios hasta 1870, en que fue elegido senador a la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires. En 1873 fue elegido diputado nacional por su provincia, desempeñando al año siguiente la presidencia de la Cámara de Diputados de la Nación. En 1874 asumió la vicegobernación de la Provincia de Buenos Aires, integrando la fórmula con el gobernador Carlos Casares. Concluído el período constitucional volvió a ocupar una banca en el senado provincial. Durante los sucesos de junio de 1880 resultó electo diputado al Congreso Nacional, banca que ocupó hasta 1882, cuando fue nombrado vocal de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, de la que llegó a desempeñar la presidencia. Con motivo del traslado de las autoridades gubernamentales a la ciudad de La Plata, renunció al cargo (enero de 1885). Al proclamarse la candidatura presidencial de Bernardo de Irigoyen, Sáenz Peña adhirió al movimiento popular que la promovió en oposición a las de Juárez Celman y Dardo Rocha. Sucesivamente desempeñó la presidencia del Banco de la Provincia y de la Municipalidad de Buenos Aires, la dirección de la Academia de Jurisprudencia y una vocalía en el Consejo General de Educación. Con motivo de los acontecimientos del año 1890 actuó en la comisión pacificadora que negoció la capitulación. Derrocado el presidente Juárez Celman, su sucesor, el doctor Carlos Pellegrini, lo nombró el 13 de diciembre, Ministro de la Suprema Corte de Justicia. La política llamada del Acuerdo, o sea la unión de los partidos Autonomista Nacional, a cuyo frente estaba Roca, y la Unión Cívica Nacional, que recibía las inspiraciones de Mitre, proclamó  su candidatura para la presidencia de la República y la del doctor José Evaristo Uriburu como vicepresidente. Reunio en asamblea el Congreso Nacional, según el resultado obtenido en las elecciones que se llevaron a cabo en 1892, proclamó a ambos después de obtener 210 y 216 votos, respectivamente. De este modo, el doctor Sáenz Peña ascendió a la presidencia el 12 de octubre de 1892. Fueron sus primeros ministros Manuel Quintana (Interior); Tomás M de Anchorena (Relaciones Exteriores); Calixto de la Torre (Instrucción Pública y Justicia); Benjamín Victorica (Guerra). En un ambiente político de enconos, latente la amenaza de un movimiento subversivo, desde el principio advirtió que no tendría la colaboración que tanto había solicitado y que le había sido prometida. El obstruccionismo de los partidos políticos y la indiferencia de las fuerzas independientes, le privaron de los resortes indispensables para realizar una labor eficaz. Entre las obras de mayor trascendencia de su período, se mencionan la apertura de la Avenida de Mayo, terminada en 1894, y la firma del protocolo adicional y aclaratorio al Tratado de 1881, que contenía provisoriamente las dificultades de límites con Chile. Varió en cuatro oportunidades la composición de sus ministerios. Tras afrontar con evidente patriotismo y desinterés la difícil situación política creada por los partidos opositores, encarando los más arduos problemas que conmovían a la opinión pública, se vio obligado a dimitir movido por altos sentimientos patrióticos (22 de enero de 1895). La renuncia fue aceptada el mismo día por el Congreso con sólo un voto en contra, el del doctor Indalecio Gómez, diputado por Salta. Reemplazado el mismo día por el vicepresidente, doctor José Evaristo Uriburu, vivió desde entonces apartado de los negocios públicos. Sólo se lo vio aparecer en las magnas asambleas nacionales cuando fue necesario el consejo de hombres eminentes de la República, como cuando recrudeció el peligro de guerra con Chile (1902) y para la reunión de notables que eligió al doctor Manuel Quinana, su ex ministro del Interior, para la presidencia de la Nación (1904). El doctor Sáenz Peña falleció en Buenos Aires el 4 de diciembre de 1907, a los 85 años de edad. Fuentes: Varias.

Sáenz Peña, Roque Julián. Fue miembro de la Cámara de Justicia y representante de la legislatura de la Provincia de Buenos Aires durante el período rosista. Casó con María Luisa Dávila y Luque, cordobesa descendiente de familia de conquistadores. De este matrimonio nació Luis Sáenz Peña.

Sánchez, Mariquita. O Mariquita Sánchez de Thompson, o aún Mariquita Sánchez de Mendeville, nació en Buenos Aires el 1º de noviembre de 1786 y también allí murió el 23 de octubre de 1868. Su nombre completo de soltera fue María Josepha Petrona de Todos los Santos Sánchez de Velazco, y era hija de Cecilio Sánchez de Velazco y de Magdalena Trillo. Sus progenitores tuvieron escasas esperanzas de vida respecto de la recién nacida, atentos a los antecedentes de malos partos y muertes prematuras de todos los hijos anteriores de la pareja. Esta situación convirtió a la supérstite Mariquita en la única heredera del patrimonio familiar, y en apetecible partido matrimonial. La joven se formó intelectual y afectivamente en el marco de la rígida apariencia de la sociedad porteña virreinal. Era deudora del complejo mundo de ideas e intereses en que se había formado; de un lado, la tradición colonial española; del otro, el atractivo y seducción del ideario de la ilustración. Cuando tenía 24 años, su padre la comprometió con Diego del Arco, pariente del primer marido de Magdalena Trillo. Sin embargo Mariquita se había enamorado de un primo segundo, Martín Thompson, de atractiva y romántica figura. La situación provocó un verdadero escándalo; ante su propio reclamo, un funcionario se presentó en su casa para explorar su voluntad. Ella aprovechó para afirmar que su intención era unirse con Thompson, y mientras Diego de Arco debía soportar tamaña humillación, Mariquita sería depositada en un convento. Afortunadamente, tes años después se le concedió autoridad al virrey para permitir o no, en un corto plazo, los casamientos impedidos por los padres de los novios. La boda de Martín y Mariquita, bendecida por Fray Cayetano Rodríguez, tuvo lugar el 26 de junio de 1805. A diferencia de su madre, ella tuvo cinco buenos partos. Fue madre de cuatro mujeres (Florencia, Clementina, Albina y Magdalena) y de un varón (Juan). Thompson fue designado en 1816 para embarcarse en función diplomática a Estados Unidos, a la edad de 39 años. Murió tres años después regresando a su patria, afectado por una enfermedad psiquiátrica. Pasado un año, Mariquita contrajo matrimonio con un joven francés, Washington de Mendeville, cuya conducta le deparó muchos sinsabores que terminaron en separación, disimulada por las funciones diplomáticas del marido fuera del país. De este matrimonio tuvo tres hijos: Julio, Carlos y Enrique. Fuente: Wikipedia y otras.

San Martín, José Francisco de. Con la intención de evitar reiteraciones en datos biográficos demasiado conocidos, ofrecemos la cronología de vida y posteridad del Libertador producida por El Historiador.

1778 El 25 de febrero nace José Francisco de San Martín en Yapeyú, el menor de cinco hermanos del matrimonio de Don Juan de San Martín y Gregoria Matorras.
1780 El cacique José Gabriel Condorcanqui, bajo el nombre de Túpac Amaru encabeza una rebelión en el Alto Perú contra los abusos del poder español.
1781 Don Juan de San Martín regresa con su familia a Buenos Aires.
1783 La familia San Martín se traslada a España.
1784 La familia San Martín llega a Cádiz. Al poco tiempo se radican en Málaga.
1789 José de San Martín se incorpora como cadete al Regimiento de Infantería de Murcia, en España.
El 14 de julio estalla la Revolución Francesa que pondrá fin a siglos de absolutismo monárquico en Francia. Se pone fin a los privilegios de la nobleza y el clero que no pagaban impuestos y ocupaban los principales cargos en el gobierno. La Revolución se transforma en un ejemplo a imitar para los partidarios de la libertad y la justicia.
1791 Participa por primera vez en un combate, en Orán Norte de África.
Rebelión de los esclavos de Haití.
1793 Tras un intento de fuga, el rey Luis XVI es ejecutado en la guillotina.
1796 Muere su padre en Málaga. Caen los jacobinos y su líder, Robespierre, es ejecutado en la guillotina. La Revolución Francesa se torna más moderada. Comienzan las campañas y el ascenso de Napoleón Bonaparte. Alianza entre el reino de España y la República Francesa contra Gran Bretaña.
1797 Nace en Buenos Aires Remedios de Escalada, futura esposa de San Martín.
John Adams es electo como el segundo presidente de los EEUU.
1804 Napoleón es coronado Emperador.
San Martín se destaca por su valentía y coraje en Cádiz.
1806 Primera invasión inglesa al Río de la Plata al mando de William Carr Beresford.
San Martín participa en numerosos combates en Portugal y Andalucía
1807 Segunda invasión inglesa al mando de John Whitelocke. Tras la derrota de los ingleses es destituido el virrey Sobremonte y reemplazado por Santiago de Liniers, el primero y único virrey elegido por el pueblo por su notable actuación en la defensa de Buenos Aires. Napoleón invade Portugal y la corte portuguesa se traslada a Brasil.
1808 Napoleón invade España y obliga a abdicar al rey Carlos IV y a su hijo Fernando VII a favor de su hermano, José Bonaparte. El pueblo español se organiza para resistir la invasión francesa. San Martín participa activamente de la lucha. Se incorpora al Regimiento de Caballería de Borbón y es nombrado Teniente Coronel.
1809 En Buenos Aires un grupo de españoles encabezados por Martín Álzaga intenta derrocar a Liniers acusándolo, por su origen francés, de ser un agente de Napoleón. Liniers derrota la sublevación pero pocos meses después es reemplazado por un nuevo virrey, Baltasar Hidalgo de Cisneros.
En el Alto Perú el pueblo se rebela contra el poder español en las ciudades de Chuquisaca y La Paz.
1810 San Martín se entera de que en su patria se ha producido la Revolución de Mayo y que hay un nuevo gobierno que se propone cambios profundos y decide volver a su patria.
En diciembre, tras la renuncia de Moreno, se forma la Junta Grande, que incorpora diputados del interior.
1811 Vicente López y Planes y Blas Parera crean el Himno Nacional Argentino.
Muere en alta mar Mariano Moreno.
San Martín solicita y obtiene el retiro del ejército español. Parte hacia Londres y desde allí se embarca hacia Buenos Aires. Cae la Junta Grande y se constituye el Primer Triunvirato integrado por Juan José Paso, Feliciano Chiclana y Manuel de Sarratea. Su secretario es Bernardino Rivadavia.
1812 San Martín llega a Buenos Aires junto a otros 17 militares americanos que habían militado en el ejército español. El 16 de marzo el Triunvirato le concede el grado de Teniente Coronel de Caballería. Crea el Regimiento de Granaderos a Caballo.
Funda junto a Carlos María de Alvear la Logia Lautaro, una organización secreta que se proponía luchar por la libertad de América. Contrae matrimonio con Remedios de Escalada. Participa en el derrocamiento del Primer Triunvirato por considerarlo impopular y centralista. Esto lo enfrentará de por vida con Rivadavia.
1813 El 3 de febrero se produce la victoria de San Lorenzo, bautismo de fuego de los granaderos.
El 3 de diciembre se lo nombra Jefe del Ejército del Norte en reemplazo del General Belgrano derrotado en Vilcapugio y Ayohuma.
Se reúne en Buenos Aires la Asamblea General Constituyente para dictar una constitución y declarar la Independencia. Estos objetivos no se logran pero la Asamblea logra aprobar los símbolos patrios, abolir los títulos de nobleza, el trabajo forzado de los indios, la destrucción de los instrumentos de tortura y la libertad de los esclavos nacidos a partir de ese año.
El 28 de marzo fallece en España su madre, Gregoria Matorras.
1814 Tras la derrota de Napoleón, Fernando VII vuelve al trono español y se propone recuperar las colonias americanas.
San martín se reúne con Belgrano en la Posta de Yatasto (Salta) y se hace cargo del Ejército del Norte. Concentra las tropas en Tucumán y encarga la defensa de la frontera Norte a Martín Miguel de Güemes a quien nombra Teniente Coronel. En mayo se deteriora su salud y se retira a Córdoba en compañía de su amigo Tomás Guido a recuperarse y preparar su plan continental: liberar a Chile y de allí embarcarse hacia el Perú y terminar con el poder realista en Lima (Perú).
En Buenos Aires, la Asamblea, dirigida por Alvear crea un poder ejecutivo unipersonal: el Directorio y es designado como primer director Gervasio Posadas, tío de Alvear, que nombra a San Martín como gobernador de Cuyo.
1815 Alvear, nombrado Director Supremo, ofrece a Inglaterra el protectorado sobre la Provincias Unidas del Río de la Plata. Todo el país se opone y se sublevan los ejércitos contra el Director que debe renunciar. San Martín rompe con Alvear y la Logia se divide entre los partidarios de uno y otro.
Napoleón es derrotado definitivamente en la batalla de Waterloo.
1816 San Martín gobierna Cuyo fomentando la educación, la industria y la agricultura. Crea un sistema impositivo equitativo para que pagaran más los que más tenían.
El 24 de marzo se reúne el Congreso en Tucumán. San Martín, preocupado por la demora en sancionar la independencia dirige una carta al diputado por Cuyo, Godoy Cruz. El 9 de julio, finalmente, el Congreso declara la Independencia.
San Martín se entrevista en Córdoba con Juan Martín de Pueyrredón, nuevo Director Supremo, para solicitarle su apoyo para su plan continental. Es nombrado General en Jefe del Ejército de los Andes.
El 24 de agosto nace en Mendoza Mercedes Tomasa de San Martín y Escalada. El Ejército de los Andes se instala en el campamento militar del Plumerillo.
1817 El 18 de enero el Ejército de los Andes inicia el cruce de la cordillera.
El 12 de febrero San Martín y su ejército, ya en Chile, derrotan a los realistas en Chacabuco. Dos días después San Martín entra en Santiago.
El 18 de marzo parte hacia Buenos Aires en busca de ayuda para proseguir su campaña.
1818 El 12 de febrero se proclama en Santiago la Independencia de Chile. La derrota sufrida en Cancha Rayada es superada ampliamente por el triunfo de Maipú el 5 de abril que consolida la independencia chilena.
1819 San Martín desobedece la orden del Directorio de abandonar su campaña libertadora para reprimir a los federales del Litoral.
1820 El 1º de febrero las tropas federales de Estanislao López y Francisco Ramírez derrotan en Cepeda a las fuerzas del Directorio. Desaparece la autoridad nacional y cada provincia se maneja por su cuenta.
San Martín renuncia a su cargo de jefe del Ejército de los Andes, pero es confirmado por sus propios compañeros con la firma del Acta de Rancagua. Es designado general en jefe de la Expedición al Perú.
El 20 de agosto zarpa la flota libertadora hacia Lima. El 12 de septiembre San Martín desembarca en el puerto peruano de Pisco.
1821 El 12 de julio entra con sus tropas en Lima y proclama la Independencia del Perú.
Es designado Protector del Perú.
El 28 de agosto suprime la esclavitud y la mita y crea la Biblioteca del Perú.
En Buenos Aires gobierna Martín Rodríguez con Rivadavia como Ministro de Gobierno.
1822 Bolívar incorpora Ecuador a la Gran Colombia.
El 26 y 27 de julio se entrevistan los dos libertadores en Guayaquil. San Martín deja a Bolívar la conducción de la guerra y vuelve a Lima. Renuncia a todos los cargos y se dirige a Chile. Los EE.UU. reconocen la independencia argentina.
1823 Deja Chile y se traslada a Mendoza instalándose en su chacra de Los Barriales. El gobierno porteño, a través de Rivadavia, le niega el permiso para trasladarse a Buenos Aires y encontrarse con su familia.
El 3 de agosto muere su esposa, Remedios de Escalada, a los 25 años.
El 4 de diciembre San Martín llega a Buenos Aires.
1824 El 10 de febrero se embarca rumbo a Europa junto a su hija Mercedes.
El 23 de abril llega a Francia donde le niegan la visa. Deberá seguir viaje rumbo a Inglaterra.
El 9 de diciembre el General Sucre gana la última y definitiva batalla por la independencia americana: Ayacucho.
En Buenos Aires se reúne un nuevo Congreso Nacional bajo la influencia de Rivadavia.
1825 Escribe las máximas para su hija que por entonces estudiaba en Londres.
1826 El Congreso reunido en Buenos Aires nombró a Rivadavia presidente de las Provincias Unidas y dicta una Constitución Unitaria, Aristocrática y Centralista que desata la oposición de todo el interior.
1827 Fracasa la experiencia unitaria de Rivadavia y es designado el federal Manuel Dorrego como gobernador de Buenos Aires.
1828 El general Lavalle da un golpe de estado contra Dorrego y lo fusila a mediados de diciembre.
1829 El 6 de febrero llega San Martín a Buenos Aires y al enterarse del fusilamiento de Dorrego decide no desembarcar y se instala por tres meses en Montevideo.
El 8 de diciembre Rosas es designado gobernador de Buenos Aires.
1830 San Martín y su hija se instalan en Francia. El 17 de diciembre muere en Santa Marta (Colombia) el libertador Simón Bolívar. En casi toda Europa estallan revoluciones liberales contra el absolutismo monárquico.
1832 El 13 de diciembre su hija Mercedes se casa con el médico de la familia, Mariano Balcarce.
1838 Francia bloquea el puerto de Buenos Aires. El 5 de agosto, en una carta, San Martín le ofrece a Rosas sus servicios militares. Rosas le agradece el gesto y le pide que haga gestiones diplomáticas.
1839 Rosas nombra a San Martín ministro plenipotenciario de la Confederación Argentina ante la República del Perú.
1843 Juan Bautista Alberdi visita en Francia San Martín e intercambian ideas sobre la realidad argentina.
1845 Bloqueo anglo-francés al puerto de Buenos Aires. San Martín lo condena y vuelve a ofrecer sus servicios.
1846 San Martín le escribe a Rosas felicitándolo por el coraje demostrado por sus tropas en el combate de la Vuelta de Obligado contra las tropas anglo-francesas.
1848 Estalla en Francia el intento revolucionario de la Comuna de París contra la miseria y las malas condiciones de vida de los obreros. San Martín se traslada a Boulogne-Sur-Mer.
1850 El 17 de agosto muere en su casa a las 15 horas. En su testamento establece la donación de su sable a Juan Manuel de Rosas.
1880 El presidente Nicolás Avellaneda logra el traslado de sus restos a la Catedral de Buenos Aires.

En Anexo Documental ofrecemos además parte de la correspondencia del Libertador, que es útil para comprender actitudes y signos de los tiempos que atravesamos con nuestras crónicas. Fuentes: El Historiador, Felipe Pigna; De nuestra tierra: Juan Manuel de Rosas.

Santoro, Daniel. Nació en Buenos Aires en 1954. Estudió en la Escuela de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón. Concurrió al taller de Osvaldo Attila. Trabajó como realizador escenógrafo en el Teatro Colón entre 1980 y 1991. En 1985 realizó numerosos viajes por Oriente exponiendo en diversos museos y galerías de arte. Fuentes: Datos autobiográficos en Internet.

Sarmiento, Domingo Faustino. Nacido en San Juan el 15 de febrero de 1811 y muerto en Asunción del Paraguay, el 11 de setiembre de 1888. Político, pedagogo, escritor, docente, periodista, estadista y militar argentino. Fue gobernador de la Provincia de San Juan entre 1862 y 1864 y Presidente de la Nación Argentina entre 1868 y 1874. Se destacó por su gestión de la educación pública, pero también por su pertenencia a las filosofías positivistas, por su desprecio hacia lo popular, el indígena y el gaucho. Quiso el destino que fuera a morir al Paraguay, del cual tiempo atrás y al cabo de la Guerra de la Triple Alianza, había dicho: dudamos de que exista. Fuentes: Varias.

Sayhueque, Valentín. (1830-1903) Cacique mapuche-tehuelche, de la etnia conocida como manzaneros, que ocupó la región cercana al lago Nahuel Huapi en la Patagonia argentina. Fue uno de los caciques más importantes de su tiempo, hijo de Chocorí, quien poseía ascendencia mapuche, pero madre tehuelche. Las primeras correrías del gran cacique coincidieron con la campaña rosista, en oportunidad en que huyó junto con su padre para refugiarse en Choele Choel. Estanislao Zeballos aconsejó en su tiempo disponer de la amistad y confianza de Sayhueque, como una llave para ocupar su territorio. Fue el último cacique que se rindió a las fuerzas roquistas; hasta último momento flameó la bandera argentina frente a su tienda. Fuente: Wikipedia y otras. //.. Hijo de Chocorí (o Chokorí), sobrino de Cheuqueta (o Cheuketa), a quienes sucedió como cacique manzanero. Algunos sostienen, como lo hace Carmen Nahueltripay, sobrina de Shaiweque, que éste dependía de la autoridad de Yanquetruz (3). Fuente: El linaje de los Yanketruz.

Scalabrini Ortiz, Raúl. Pensador, historiador, filósofo, periodista, escritor, ensayista y poeta argentino, agrimensor de profesión, nació en Corrientes el 14 de febrero de 1898 y murió en Buenos Aires el 30 de mayo de 1959. Fue amigo de Arturo Jauretche y de Homero Manzi, con quienes militó en FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina). Adhirió a la corriente revisionista de la historiografía argentina. Su padre había sido hijo del naturalista Pedro Scalabrini, quien dirigió el museo de la ciudad de Paraná, y llegó a Buenos Aires para estudiar Ingeniería en la UBA, acercándose muy tempranamente al círculo de intelectuales y escritores que se reunían en torno a la figura de Macedonio Fernández. Su primera publicación fue una colección de cuentos breves reunidos en el libro La Manga de 1923. En 1931 publicó El hombre que está solo y espera, con el que obtuvo vasto reconocimiento y el premio municipal. Luego se dedicó de lleno a la investigación socioeconómica e histórica nacional. Toda su obra estuvo relacionada con estas investigaciones. Formó parte, junto con otros intelectuales, de la revolución radical yrigoyenista de 1933. Luego de la derrota se exilió en la Alemania Nazi, donde comenzó a escribir sobre su visión de la cuestión nacional. En 1935 regresó al país y fue entonces cuando militó en FORJA, aunque mantuvo su independencia, afiliándose recién en 1940, cuando la agrupación se separó del partido radical. Publicó numerosos estudios en los Cuadernos de FORJA, como así brindó conferencias sobre temas vinculados a la dependencia argentina y sobre cómo se habían venido moviendo los hilos del poder económico en el país. Su tema principal fueron los ferrocarriles argentinos, a los que consideró claves para el funcionamiento colonial. Definió a los rieles del ferrocarril como una inmensa telaraña donde está aprisionada la República. En 1943, disintiendo con el apoyo de FORJA a la revolución del GOU, renunció a la corriente. Después acompañó el inicio y ascenso del peronismo, llegando a presentarle a Perón varios trabajos sobre la nacionalización de los ferrocarriles, pero sin aceptar nunca cargos de gobierno y manteniéndose alejado y en actitud crítica respecto del partido justicialista. Dijo: Hay muchos actos y no de los menos trascendentales de la política interna y externa del Gral Perón que no serían aprobados por el tribunal de ideas matrices que animaron a mi generación… En el dinamómetro de la política esas transigencias miden los grados de coacción de todo orden con que actúan las fuerzas extranjeras en el amparo de sus intereses y de sus conveniencias (…) No debemos olvidar en ningún momento -cualesquiera sean las diferencias de apreciación- que las opciones que nos ofrece la vida política argentina son limitadas. No se trata de optar entre el Gral Perón y el Arcángel San Miguel. Se trata de optar entre el Gral Perón y Federico Pinedo. Todo lo que socava a Perón fortifica a Pinedo, en cuanto él simboliza un régimen político y económico de oprobio y un modo de pensar ajeno y opuesto al pensamiento vivo del país… Fue ferviente opositor de la autodenominada Revolución Libertadora, criticando desde la revista Qué las medidas de gobierno que consideró retrógradas. Después, cuando apoyó a Arturo Frondizi,  esa revista llegó a convertirse en órgano oficial del gobierno desarrollista bajo la dirección de Scalabrini Ortiz. Renunció al disentir con las concesiones petroleras del gobierno frondizista a las empresas  extranjeras. Desde entonces y hasta su muerte estuvo alejado de la actividad pública. Fuentes: Varias.

Sciascia, Leonardo. (Racalmuto, Agrigento, 8 de enero de 1921 – Palermo, 20 de noviembre de 1989): escritor siciliano. Maestro, dedicó parte de su juventud a la enseñanza. Después fue periodista, actividad que alternó con la práctica de la literatura. Andando los años se convirtió en uno de los novelistas italianos más importantes del siglo. Simpatizó con el Partido Comunista Italiano, del que luego se apartó para adoptar una posición crítica e independiente que le valió el apoyo y elogio de sus pares, políticos y público en general. Hoy es considerado conciencia crítica de Italia por su implacable denuncia de la corrupción polìtica y de la violencia mafiosa. A lo largo de una treintena de obras Sciascia legó su interpretación del mundo y de los grandes interrogantes de la humanidad a través de su ¨sicilianidad¨. Y justamente es en la isla mediterránea donde están ambientadas la mayor parte de sus novelas. Fuentes: Varias.

Solanas, Fernando Ezequiel (Pino). Nació en Olivos, Buenos Aires, en 1936. Es un director de cine vivamente comprometido con la política argentina, y en este doble carácter –como es muy lógico- sagaz observador de la realidad. Creo que ha venido reescribiendo el Martín Fierro adaptado al devenir histórico de los últimos cincuenta años, cosa que demuestra en cada uno de sus Films donde la mirada poética (eglógica diría) es relevante. Su primer cortometraje fue Seguir andando (1962); en 1968 filmó y expuso en la clandestinidad La hora de los hornos, su primer largometraje en el que muestra documentalmente cómo opera el neocolonialismo en Argentina y en Latinoamérica. La ficción dentro de idéntica temática sobreviene en 1975 con Los hijos de Fierro, película que estrena poco tiempo después de ser amenazado de muerte por la Triple A. En 1976, un comando de la marina argentina intenta secuestrarlo, por lo que parte al exilio en España y luego en Francia. En este último país filma y estrena La mirada de los otros (1980). De 1985 es la multipremiada y recordada Tangos… El exilio de Gardel y de 1988 Sur, merecedora también de premios de importancia. En 1991 es víctima de un nuevo atentado que demora la finalización de su film El Viaje, que recién concluye y muestra en 1992. De 1998 es La Nube, que fue premiada en Venecia y en La Habana. Más recientemente, Pino volvió a preocuparnos al deleitarnos (¡vaya contradicción!) con Memoria del saqueo (2004), La dignidad de los nadies (2005); Argentina latente (2007), La próxima estación (2008), La tierra sublevada: oro impuro (2009). Prepara actualmente La tierra sublevada: oro negro, cuyo estreno está previsto para marzo o abril de 2010. Fuentes: Varias.

Soulé Tonelli, Héctor Pedro. Puede consultarse al respecto  el breve retrato publicado en http://diasporasur.wordpress.com. Asimismo, el poeta puntaltense inédito hasta el día de hoy pese a la insistencia de algunos entre quienes me incluyo, fue sumado a la Antología de Poesía Religiosa Argentina de Roque Raúl Aragón, y comentada su obra nada menos que por www.cervantesvirtual.com. De su autoría sólo es posible obtener (fuera del circuito de  librerías comerciales) Convergencia, en colaboración con Sergio Soler (1987). Fuentes: Propias.

Urquiza, Justo José. Nació el 18 de octubre de 1801 en Talar de Arroyo Largo, Entre Ríos (hoy Arroyo Urquiza) y murió en su provincia el 11 de abril de 1870. Militar, terrateniente, político. Fue varias veces gobernador de su provincia y Presidente de la Confederación Argentina entre 1854 y 1860. Su padre, Joseph de Urquiza, era un inmigrante vasco que junto a su esposa Cándida García, habían llegado al país para dedicarse a las actividades rurales y se establecieron en Entre Ríos; aunque a la postre regresaron, luego de la Revolución de Mayo los padres de Urquiza emigraron a la Banda Oriental para continuar siendo fieles al Reino de España. En 1819, el joven Justo José se instaló en la pujante Concepción de Uruguay, dedicándose a la actividad rural y comercial, gestiones para las que contaba con dotes innatas. En 1820 ya había amasado una respetable fortuna; entonces se interesó por la política en un período especialmente turbulento de Entre Ríos y de la propia Buenos Aires. Su partido fue el Federal. Fue diputado por su provincia; luego comandante militar y civil de Concepción. En 1831 se refugió en Santa Fe bajo la protección de Estanislao López. Luego acompañó la campaña militar que llevó como gobernador de Entre Ríos a Pascual Echagüe, quien apoyó a Juan Manuel de Rosas. El entonces coronel Urquiza era comandante de toda la costa del río Uruguay, y a la vez poderosísimo hacendado que manejaba una poderosa red de clientelismo económico que terminó catapultándolo al poder político. Luego de cuatro mandatos, Echagüe fue derrotado por Paz y la legislatura provincial eligió gobernador a Urquiza, quien no abandonó el poder en su provincia hasta el día de su muerte, casi treinta años más tarde. Reconquistadas Paraná y Concepción y derrotado Paz, Urquiza se transformó en amo y señor de la situación. Unido a Oribe, apoyó la invasión a Uruguay la marcha sobre Montevideo, y a su vez invadió Corrientes colocando un gobernador federal. Con idas y venidas las luchas en Corrientes y Uruguay se mantuvieron durante mucho tiempo; los detractores de Urquiza han sostenido que el caudillo acostumbraba a asesinar a los prisioneros, algo que por ahora no ha sido fehacientemente demostrado.  Su gobierno fue paternalista, en el sentido de que gobernó sin consultar al pueblo, pero en beneficio de éste. Gobernaba desde Concepción del Uruguay o desde su campamento militar de Calá. En varios sentidos fue muy similar a Rosas y a otros caudillos de la época. Protegió a la ganadería, favoreció la instalación de saladeros de carne vacuna, hizo exigir la papeleta de conchabo a todos los peones rurales, mejoró los caminos y Mejoró los puertos, instaló molinos de agua, y ayudó al establecimiento de pequeñas industrias. Ejerció un poder de policía muy eficaz, pero muy cruel, ya que a la menor falta, los delincuentes eran sencillamente ejecutados. Ordenó llevar la contabilidad con una precisión desconocida hasta entonces. Impuso un control fiscal estricto, y una dedicación intensa a los funcionarios y empleados; redujo el gasto público sin descuidar las funciones del estado, e hizo publicar mes por mes los gastos e ingresos por la prensa. Su principal preocupación fue la educación; extendió las escuelas primarias que había fundado su antecesor y fundó nuevas escuelas secundarias, públicas y modernas. Urquiza convocó entonces a entrerrianos ilustres que vivían en el destierro, algunos de ellos unitarios, para que regresaran a su tierra. El ambiente que se respiraba en la provincia fue entonces mucho más libre que el de Buenos Aires u otras del interior. Ello llamó la atención de los emigrados y unitarios. Muchos, como Sarmiento y Paz comenzaron a pensar que Urquiza sería el elegido por la historia para convocar un congreso constituyente y derrocar a Rosas. Apresurando las acciones en Uruguay y sus contactos con financistas brasileros, el 1° de mayo de 1851 se anunció el Pronunciamiento de Urqioza. Éste era, en síntesis, el anuncio de la legislatura entrerriana por el se aceptaban las repetidas renuncias de Rosas a la gobernación de Buenos Aires y a seguir haciéndosse cargo de las relaciones exteriores. Reasumía también el manejo de la política exterior y de guerra de la provincia. Finalmente, se reemplazaba el ya familiar ¡Mueran los salvajes unitarios!, por la frase: ¡Mueran los enemigos de la organización nacional! A fines de mayo se firmó un tratado entre Entre Ríos, el gobierno de Montevideo y el Imperio de Brasil, acordando una alianza para expulsar a Oribe, llamar a elecciones libres en todo el territorio uruguayo y enfrentar juntos a Rosas, si éste declaraba la guerra a una de las partes, lo que se daba por descontado. Se reunió entonces el llamado Ejército Grande, formado por tropas entrerrianas, correntinas, emigrados unitarios, soldados argentinos del sitio, unidades coloradas del ejército uruguayo y tropas del Imperio. Con estas fuerzas Urquiza derrotó al gobernador santafecino Echagüe, y se puso en camino hacia Buenos Aires. El 3 de febrero de 1852 se encontraron los 24 mil hombres de Urquiza con los 23 mil de Rosas en la batalla de Caseros. Fue la batalla más grande que jamás se haya dado en América del Sur. Urquiza detentó el poder porteño por escaso lapso ya que la revolución del 11 de setiembre encumbró a los unitarios porteños que no se incorporaron al Congreso, y supuso la segregación de Buenos Aires del resto del país por siete largos años. Paraná fue la capital de la Confederación Argentina y el 1° de mayo de 1854 asumió Urquiza su presidencia. Transcurrida la guerra del Paraguay, Urquiza logró ser elegido gobernador por un nuevo período. Se alzó entonces López Jordán, y el caudillo fue asesinado en el Palacio San José el 11 de abril de 1870. El asesinato de Urquiza contó con amplio apoyo popular entre los entrerrianos. Esto se debió a las actitudes asumidas por Urquiza: la retirada de la batalla de Pavón, su neutralidad frente al bombardeo de Paysandú, su participación en la guerra contra el Paraguay, las maniobras para evitar la elección de López Jordán y la entrega de la recaudación de impuestos en manos de un particular. Fuentes: Varias.

Utraillán. Regente en el cacicazgo de los manzaneros, luego de la muerte de Chokorí y hasta tanto Shaiweque tuviese edad para gobernar. A su vez, vinculado con los Linares, o indios mansos de San Javier (Viedma), atento a que el mismo Shaiweque habría sido criado por dicha familia. Fuente: El linaje de los Yanquetruz.

Vacca, Roberto. Nació en Buenos Aires en 1942. Periodista, historiador, realizador y productor televisivo, ha hecho periodismo cultural, político, policial y turístico en diarios y revistas, cine, radios y televisión: La Argentina Secreta, Décadas, Escuela y Vida, El Eco Lógico… Fundó la revista Historias de la Argentina y dirigió la Enciclopedia Visual Argentina. Ganó seis premios Martín Fierro, dos premios Konex, dos estatuillas Santa Clara de Asís, un premio Fund TV a su trayectoria y numerosas distinciones tanto en el país como en el exterior. Fuentes: Varias.

Vargas Vila, José María. Colombiano (1860-1933), fue un escritor, poeta y pensador antiimperialista, anarquista, iconoclasta, con el que se sintieron identificados muchos indoamericanos durante la primera mitad del siglo XX. Ello porque se caracterizó por defender toda causa y personaje que favoreciera la libertad y la justicia de los pueblos, especialmente los latinoamericanos. Y sin fijarse si compartían exactamente su misma forma de pensar. Era consciente de su debilidad: mi pasión por la libertad ha devorado mi vida, escribió. En su juventud alternó el oficio de maestro, con su participación en las guerras civiles como soldado de las tropas liberales radicales de Santos Acosta y Daniel Hernández. Tras la derrota liberal en 1885 se refugió en Los Llanos y luego marchó al exilio a Venezuela. Por su actitud crítica, el Presidente de Colombia, Rafael Núñez, puso precio a su cabeza. En 1887, en Caracas, fundó y dirigió la revista Eco Andino y en 1888, con Diógenes Arrieta y Juan de Dios Uribe, fundó la revista Los Refractarios. Conminado por el gobierno del presidente venezolano Raimundo Andueza Palacio a dejar Venezuela, viajó a Nueva York en 1891 y trabajó en la redacción del periódico El Progreso. En esa ciudad, trabó amistad con el escritor e independentista cubano José Martí. Luego fundó la Revista Ilustrada Hispanoamérica, en la que publicó varios cuentos. En 1898 fue nombrado por el Presidente de Ecuador, Eloy Alfaro, como ministro plenipotenciario de Ecuador en Roma, recordándose su negativa a arrodillarse ante el papa León XIII, mientras afirmaba: no doblo la rodilla ante ningún mortal. A causa de la publicación de su novela Ibis en 1900, fue excomulgado por el Vaticano y recibió la noticia con regocijo. En 1902 fundó en Nueva York la revista Némesis, desde la cual se criticaba al gobierno colombiano de Rafael Reyes y a otras dictaduras latinoamericana, así como a las imposiciones del gobierno estadounidense, como la usurpación del canál de Panamá y la  Enmienda Platt. En 1903 publicó en esa revista Ante los Bárbaros, tras lo cual el gobierno de Washington lo obligó a dejar Estados Unidos.  El 1904, el presidente nicaraguense José Santos Zelaya designó a Vargas Vila como representante diplomático en España, junto con el también poeta Rubén Darío. Los dos fueron integrantes de la Comisión de Límites con Honduras ante el rey de España, quien era entonces mediador en el contencioso. Pero esta labor duró poco tiempo pues el colombiano pronto regresó a la edición de sus libros y luego de breves estancias en París y Madrid se asentó en Barcelona, donde inició, por acuerdo con la Editorial Sopena, la publicación de sus obras completas. Rubén Darío le dedicó un par de poemas: Cleopompo y Heliodemo y Propósito primaveral. Durante su estancia en España, donde vivió hasta su fallecimiento, realizó varias giras por varios países de América Latina, alcanzando gran popularidad. Fuentes: Wikipedia y otras.

Vega, Carlos. Poeta y musicólogo nacido el 14 de abril de 1898 en Cañuelas. Siendo muy joven abandonó su ciudad natal. Para sus vecinos era el loco Vega, un guitarrero, hombre bohemio y amante del arte, del que se burlaban cuando se paraba sobre el banco de la plaza para recitar sus poemas. Desde muy temprana edad tuvo dos vocaciones: la poesía y la música, aunque optó finalmente por esta última. Sus actividades en ese ámbito se iniciaron en febrero de 1927, cuando fue nombrado adscripto ad honorem en el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia. A instancias de Vega, en 1931 se creó allí el Gabinete de Musicología Indígena, y en ese mismo año el maestro realizó su primer viaje de investigación a Jujuy. En el curso de su vida, Vega realizó numerosos viajes  por el interior y por otros países latinoamericanos como Chile, Perú, Bolivia y Paraguay con la finalidad de estudiar a fondo las características de la música autóctona, sus ritmos e instrumentos. Con los documentos obtenidos por él se inició un archivo sonoro y fonográfico y una colección de instrumentos musicales. En 1944 el Gabinete creado por Vega se constituyó en el Instituto de Musicología Nativa (decreto del Presidente Farrell Nº 32456/44). En 1948 se separó del Museo con el nombre de Instituto de Musicología (decreto del Presidente Perón Nº 20.082/ 48), continuando la dirección a cargo de su fundador. Se dedicó al estudio del folclore argentino y americano. Vega es autor de los volúmenes de versos Hombre y campo; del de cuentos titulado Agua y de los ensayos La música de un códice colonial del siglo XVI (1931), Bailes tradicionales argentinos, Danzas y canciones argentinas (1936), Canciones y danzas criollas (1941), La música popular argentina (1944), Panorama de la música popular argentina (1944), Música sudamericana (1946), Los instrumentos musicales aborígenes y criollos de Argentina (1946), El Himno Nacional Argentino (1960), El canto de los trovadores en una historia integral de la música (1963) y Las canciones folklóricas argentinas (1963), entre otros. En 1971 se rebautizó a la institución fundada por Vega como Instituto Nacional de Musicología y desde 1973, como homenaje al distinguido investigador fallecido el 10 de febrero de 1966, el Secretario de Cultura Dr Arturo López Peña, por Resolución 75/ 73, lo denominó Instituto Nacional de Musicología Carlos Vega. Fuentes: Varias.

Viedma, Francisco de. Francisco de Viedma (o Biedma) y Narváez, nació en Jaén, España, el 11 de julio de 1737 y murió en Cochabamba, actual Bolivia, el 28 de junio de 1809. Marino español que exploró la costa patagónica argentina, fue gobernador de Santa Cruz de la Sierra e intendente de Cochabamba. Formó parte de la expedición organizada por el virrey Juan José Vértiz y dirigida por Juan de la Piedra, cuya finalidad era la construcción de fuertes y colonias en el sector de las costas patagónicas. En el Golfo de San José, De la Piedra estableció una guarnición que dejó al mando de Viedma, quien se encargó de la construcción de un poblado, llamado Fuerte de San José. Entre el 22 y 23 de abril de 1779, Viedma ordenó la construcción de un fuerte en el margen derecho del río Negro, al que dio por nombre Mercedes de Patagones. La crecida y desborde del río en junio de ese año, provocó el traslado del fuerte, aunque no del pueblo surgido a su alrededor, a la margen izquierda, donde el terreno era más elevado; el nuevo fuerte se llamó Carmen de Patagones. Así, surgieron en la desembocadura del río Negro dos poblaciones con nombres parecidos. El 21 de octubre de 1878, el primer gobernador de la Patagonia, Álvaro Barros, determinó que Mercedes pasara a llamarse Viedma, en memoria del marino español. Viedma también llevó a cabo otras expediciones, destacando la realizada a la bahía de San Julián, en la costa de Santa Cruz. Con la información obtenida en este viaje redactó su informe, Descripción de la costa meridional del sur, llamada vulgarmente patagónica. Fuentes: Calfucurá. La conquista de las pampas; Wikipedia y otras.

Villarino, Basilio. (1741-1785) Fue marino, colonizador y explorador español, piloto de la Real Armada Española. Nació en la ciudad gallega de La Coruña, llegando al Río de la Plata en 1773, como piloto asistente de la fragata Perpetua, comandada por el capitán Bustillos. Su extenso periplo por la Patagonia argentina comenzó en 1778, con la exploración de las costas y los cursos fluviales de la región, como los ríos Colorado, Negro, Deseado y Limay, entre otros. En 1779 formó parte de la expedición de Francisco de Viedma, quien fundó Carmen de Patagones, y en 1782 recorrió las márgenes de los ríos Collón Curá y Negro, hasta la confluencia de éste con el Limay y el Neuquén. Luego del descubrimiento de la isla Choele Choel en 1783, renunció a seguir adelante con su viaje de exploración a causa del hostigamiento de los indígenas. Cuando, en enero de 1785, formaba parte de la expedición a la sierra de la Ventana, dirigida por Juan de la Piedra, fue muerto por los indios del Cacique Negro. Las impresiones que recogió Villarino en el curso de las exploraciones en que participó quedaron plasmadas en un diario (Diario de la navegación que vá a hacer D. Basilio Villarino, segundo piloto de la Real Armada, con las dos embarcaciones de su mando, el bergantín “Nuestra Señora de Cármen y Animas”, y la chalupa “San Francisco de Asis”, desde el Rio Negro, á reconocer la costa, la bahia de Todos los Santos, Islas del Buen Suceso y demas adyacentes, buscar el desague del Rio Colorado, y penetrar su entrada, de órden del Comisario Superintente de estos establecimientos, el Sr. D. Francisco de Viedma). Fuentes: Varias.

Williams, Alberto. (Buenos Aires, 1862 – idem 1952) Uno de los más grandes músicos nacionales. Hijo de Jorge Williams  y Adela Alcorta Palacios, provenía de una familia con orientación musical, ya que su abuelo Amancio Alcorta, originario de Santiago del Estero, había sido músico. Alberto comenzó su entrenamiento en la escuela de música de Buenos Aires y a la temprana edad de siete años se presentó al público en concierto organizado por su maestro, Bernasconi. Rápidamente apareció su primera composición impresa, y pensionado por el gobierno para estudiar en París, ingresó en el conservatorio de dicha ciudad estudiando bajo la guía de grandes profesores. Fue alumno de piano de Georges Mathias, y estudió composición con Durand, Godard, Bériot, además de recibir clases de César Franck. En 1889 retornó a Argentina y comenzó a estudiar profundamente las formas, las melodías y los ritmos del folclore argentino. Al regresar a Buenos Aires, fundó y dirigió el Conservatorio de Música de Buenos Aires desde 1893 hasta 1941, y tuvo discípulos que pronto se distinguieron como intérpretes de valía. En el terreno de la didáctica, realizó una valiosa obra de difusión para la enseñanza del piano. Como compositor se destacó en el género sinfónico, y por sus páginas para canto y piano, de fluida inspiración, utilizando la temática folclórica en obras de elaborada factura. El rancho abandonado, Milongas y muchas piezas más, lo ubican entre los primeros compositores que supieron valorar nuestro rico folclore argentino. Fue miembro de la Academia Nacional de Bellas Artes y vicepresidente de la Comisión Nacional de Cultura. Es autor de escritos acerca de estética musical, así como de varias obras didácticas: Teoría de la música; Teoría de la armonía y Problemas de solfeo. Suyas son asimismo las poesías que sirven de texto a sus canciones, y que se publicaron con el título de Versos Líricos. Inspirado por las canciones y danzas populares de su patria, el maestro concibió la idea de crear una música genuinamente argentina, tendencia que inició con la obra para piano El rancho abandonado. Sus composiciones se extiendieron hasta 136 trabajos, incluídas nueve sinfonías. Su etapa creativa puede dividirse en tres períodos: hasta 1890 sus trabajos estaban altamente influidos por los modelos europeos; de 1890 a 1910 se asiste a un resurgimiento del lenguaje musical argentino en sus trabajos, incluida la mayor parte de su música de cámara; y finalmente, con su segunda sinfonía, en 1910, se abre una etapa internacional de reconocimiento creativo entre sus contemporáneos. Sus seguidores lo hicieron merecedor del título honorífico de Padre de la música argentina. Fuente: Wikipedia.

Yanquetruz, el viejo. Lonko mapuche huilliche (o tehuelche septentrional para otros), que en 1818 se estableció entre los ranqueles del sur de Córdoba, Santa Fe, San Luis y La Pampa. Se lo llamó Yanquetruz el fuerte y tomó el mando de los ranqueluches a la muerte de Carripilún, ocupando entonces el campamento de Leuvucó. Era descendiente de Llanquitur, que en las últimas décadas del siglo XVIII luchó en el sur de Mendoza contra Amigorena. La mujer de Yanquetruz era Carú Luán y su hijo, bravo como él, Pichún. El 3 de diciembre de 1820, junto al pichi rey José Miguel Carrera, atacó Salto destruyéndolo por completo, cautivando mujeres y asesinando a los hombres. También maloneó contra Rojas, Lobos y Chascomús. En 1831, asociado con los voroganos Cañuiquir, Rondeau, Canuillán y Mellín, sitió Río Cuarto y arrió gran cantidad de cabezas de ganado. Estas acciones derivaron en la ruptura con Rosas y en la favorable recepción del unitario aindiado Manuel Baigorria que se refugió en las tolderías junto a buen número de sus partidarios. Durante la campaña rosista al río Colorado, Yanquetruz batió a Ruiz Huidobro causando su retirada.  En 1834 fuerzas de San Luis y Buenos Aires al mando de Pantaleón Argañaraz, derrotaron a Yanquetruz, asesinando a los caciques Colipay, Pulcay, Pichul, Carrané, Pallán y Cutiño. Yanquetruz murió en 1836 y fue sucedido por Painé Nürü. Fuente: Wikipedia y otras. //.. Yanquetruz (5) de Casamiquela, padre de Cheuqueta o Yanquetruz (4) fue el cacique mayor de los ranqueles en las primeras décadas del siglo XIX, célebre por sus malones a la frontera Norte y por su oposición a las fuerzas del Centro y Oeste de la expedición Rosas. También citado por cronistas de la época como Llanquetruz o Chanquetrox, y cuyo nombre en castellano fuera ¡notablemente!: José María Yanquetruz. Habría sido chileno, emigrando a nuestro país hacia 1818 junto a cien de los suyos, sucediendo por su notable capacidad de guerra al jefe ranquel muerto sin descendencia Cari Agel (máscara verde). Habría fallecido hacia 1835, luego de la expedición de Rosas, cuando decidió retirarse hacia la cordillera. Fuente: El linaje de los Yanquetruz.

Yanquetruz, José María. O José María Bulnes Yanquetruz, heredó el nombre del sucesor de Carripilún al frente de los ranqueles, aunque fue el jefe visible de la parcialidad tehuelche septentrional, pariente y aliado de los Catriel en tiempos siguientes a la caída de Rosas. Véase en especial El Linaje de los Yanquetruz, de Rodolfo Magín Casamiquela, Textos ameghinianos – Biblioteca de la Fundación Ameghino, Trelew, 2007. Tomó predicamento como aliado de Calfucurá y vencedor en la sangrienta batalla de San Antonio de Iraola (setiembre 1855), donde fue vencido y muerto Nicolás Otamendi. Fue asesinado en circunstancias confusas en Bahía Blanca, donde había concurrido a negociar condiciones de paz; su muerte determinó que Calfucurá lanzara un asolador malón contra la Fortaleza Protectora Argentina. Fuente: Wikipedia y otras //.. O Llanquetrrú, según la notación de Harrington; es Yanquetruz (2) para la sinopsis elaborada por Casamiquela en la fuente que declaramos. Presumiblemente nacido hacia 1835. Padre de Juan Yanquetruz. Conforme Vignati, comúnmente llamado Yemüll; este investigador lo conoció en 1915 cuando murió su madre Máshall (María Pil, manzanera) y lo describe como tuerto, fornido, que usaba barba, y su estatura no debía exceder los 1,60 m. El autor citado no sabe cómo ni cuándo perdió su ojo, defecto que pretendía disimular con media antiparra (sic!). Murió borracho por haberse quedado dormidos a la intemperie bajo una helada.  Junto a él estaba su hermano Wikaleu (Faquico León, apelativo este último debido a su físico importante típico de tehuelche septentrional), que sobrevivió por ser más joven y fuerte. Fuente: El linaje de los Yanquetruz.

Yanquetruz, Juan. Entrevistado por primera vez por Rodolfo Casamiquela en 1953, esa vez en compañía de Tomás Harrington. Considerado punta visible del hilo por el primero de ellos. Decía carecer de nombre indígena propio; era poblador de Blan Cumtre, paraje al sureste de Gastre (Centro-Norte del Chubut). Ese primer encuentro fue en pleno campo, al pie de la piedra pintada de Blan Pilquín. Casamiquela volvió a visitarlo en 1972, cuando el hombre había cumplido sus 82 años. Era entonces el último cacique tehuelche septentrional o Yanquetruz (1). Fuente: El linaje de los Yanquetruz.

Yanketruz o iankü-trur (churrete caído).  Sindicado pehuenche y ubicado en el siglo XVIII río Salado arriba, sería Yanketruz (6) de Casamiquela, y padre de Yanketruz (5) el viejo, o el jefe ranquel. Habría heredado en 1787 el cacicazgo en el sur de la provincia de Buenos Aires, a la muerte del cacique Negro, o Chanül, Chanel, Chanal o Chanil, quien puede haber sido su padre, tío o hermano mayor. Fuente: El linaje de los Yanquetruz.

Yrigoyen, Hipólito. (Buenos Aires, 12 de julio de 1853/ Ídem, 3 de julio de 1933). Político argentino, dos veces presidente del país (1916-1922 y 1928-1930) y figura relevante de la Unión Cívica Radical. Fue el primer presidente de la historia argentina, elegido por sufragio universal masculino y secreto. Llamado en realidad Juan Hipólito del Sagrado Corazón de Jesús Irigoyen, fue el tercer hijo de Martín Irigoyen y de Marcelina Alem (hermana de Leandro N Alem). Según las investigaciones de Roberto Etchepareborda, el apellido original del caudillo –a diferencia del de Bernardo de Irigoyen- era Hirigoyen, que significa Ciudad de lo alto. En el país vasco-francés la h se aspira como en inglés, mientras que en el país vasco-español no se pronuncia, por lo que el apellido Hirigoyen probablemente tuvo su origen en Francia, mientras que sus variantes Yrigoyen e Irigoyen lo tuvieron en España. El dirigente radical utilizaba Yrigoyen e Irigoyen indistintamente. El uso de Yrigoyen fue una utilización política de la cuarta década del siglo XX. Gabriel del Mazo, dirigente de FORJA, recomendaba usar el Yrigoyen en contraposición del Irigoyen que utilizaban los sectores que respondían a Marcelo T de Alvear. En 1965, tras la investigación de Etchepareborda, la Academia Nacional de la Historia se pronunció por nombrar a Yrigoyen con la y inicial. A los efectos del presente trabajo, digamos que hacia 1889, cuando Yrigoyen se mudó a su propia casa frente a la Plaza de los dos Congresos, entabló una profunda amistad con dos amigos de su hermano, y que tendrían mucho que ver con los cambios institucionales que llevarían a Hipólito Yrigoyen a la Presidencia: Carlos Pellegrini y Roque Sáenz Peña. Fuentes: Félix Luna (¨Yrigoyen¨, Hispamérica, Buenos Aires, 1985) y Gabriel Del Mazo – Roberto Etchepareborda (¨La segunda presidencia de Yrigoyen¨, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1984). Véase también Instituto Nacional Yrigoyeneano: www.yrigoyen.gov.ar. Fuentes: las mencionadas.


Una respuesta to “Biografías 3”

  1. Necesito información acerca de los instrumentos musicales que utilizaron los aborígenes y los criollos… ¿Cómo se fabricaban? Desde ya muchas gracias.

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