Este 24 de setiembre: Reafirmemos la poesía

•18 septiembre 2011 • Dejar un comentario

Del 19 al 24 de setiembre, en Mar del Plata,

como en Buenos Aires, y en cientos de ciudades de Argentina y el mundo,

llevemos nuestros libros de poesía –propios o de terceros-

a las bibliotecas públicas más cercanas.

 

Permitiremos que la poesía esté siempre disponible, en especial para los más jóvenes.

 

Por la paz. Por la globalización poética

Movimiento Poético Mundial

El juicio iniciado a Osvaldo Bayer:

•10 septiembre 2011 • 2 comentarios

Los Martínez de Hoz al ataque

Por Osvaldo Bayer

No me puedo quejar. Hay que tener suerte. Los Martínez de Hoz me han iniciado juicio. Eso no le pasa a cualquiera. Ahora sí que me siento un elegido por el destino.

Es por el film Awka Liwen donde se analiza la Campaña del Desierto de Roca y mencionamos al fundador de la Sociedad Rural que fue, por supuesto, un Martínez de Hoz. El juicio alcanza también al codirector del film, Mariano Aiello y al historiador Felipe Pigna. Los que inician el juicio son los dos nietos de José Alfredo Martínez de Hoz, el conocido ministro de Economía de la dictadura de la desaparición de personas. A nosotros nos defenderá el conocido abogado de derechos humanos Beinusz Szmukler.

“¡Qué extraño!”, me digo: los tataranietos se sienten injuriados por lo que se sostiene del retatarabuelo y no por lo que hizo el abuelo, el mejor amanuense de la última dictadura más feroz de nuestra historia. La acusación contra nosotros es por “injuriar” al fundador de la Sociedad Rural. Lo escrito en esa acusación provoca hasta conmiseración en el lector, cuánto sentimiento cuando se habla de los hechos de un antepasado de hace ciento cincuenta años. Y nace una especie de sonrisa irónica cuando el lector piensa: ¿por qué tanto sentimiento por un lejanísimo antepasado y no dolor y vergüenza por un abuelo que dominó en una brutal dictadura la economía mientras a su lado se torturaba, se desaparecía, se arrojaba vivos a prisioneros al mar desde aviones? Personaje que sigue teniendo juicios en la actualidad por acciones deshonestas, entre ellas la de Papel Prensa. Me hubiera gustado que esos nietos me hubieran desafiado a un debate en la Biblioteca Nacional, por ejemplo, donde hubiéramos podido públicamente abrir todos los documentos que aseveran lo que sostenemos en el film. No. Inician un juicio, donde exigen una condena en dinero impagable por la cual los supuestos condenados deberíamos pagar solicitadas en todos los diarios del país declarándonos culpables de haber falsificado la historia.

Por mi parte no tengo ningún temor. En mi vida de investigador histórico sobre los aspectos más oscuros y dramáticos de nuestra historia del último siglo he ganado todos los juicios o se han enterrado todas las amenazas de juicios. Porque siempre he sostenido que en historia no se puede mentir ya que, de hacerlo, alguna vez vendrá un investigador surgido de las bibliotecas y archivos para demostrar la verdad. Si en este caso el juez podría tener en cuenta el “dolor de retataranietos”, demostraré que no tengo ni por asomo fondos como para pagar lo que exigen –ellos, acostumbrados a las grandes sumas– y preferiré ir a la cárcel para pagar lo que no he cometido. No será la primera vez que estaré entre rejas por lo que escribo, aunque eso fue en dictaduras militares.

Leer el escrito de los nietos del ex ministro dictatorial nos despierta curiosidad. Sostienen, por ejemplo, que lo que se describe acerca del retatarabuelo estanciero Martínez de Hoz causará daños irreparables a la actual familia. Por ejemplo, le escriben el juez: “¿Advierte Vuestra Señoría el daño que las acreditadas falsedades de los autores contra los Martínez de Hoz causarán a la familia, a los suscriptos y a nuestros descendientes si tales falsedades son introducidas en el ámbito escolar? El perjuicio contra nuestra familia sería, lisa y llanamente irreparable”.Ante esta frase podemos sonreír: no se hagan problemas, el daño irreparable ya ha sido hecho por el abuelo José Alfredo Martínez de Hoz, repetimos, ministro de la dictadura más feroz de nuestra historia. Con ganarnos el juicio por unas escenas de nuestro film acerca de la Campaña del Desierto y el genocidio indígena no van a limpiar nunca jamás el nombre de Martínez de Hoz. Les recomiendo que en vez de preocuparse por el retatarabuelo, los descendientes se quiten la parte de Hoz, y se llamen a partir de ahora sólo Martínez, que es un apellido muy difundido y así pueden liberarse de ese terrible pasado familiar que es la figura del ministro dictatorial. El es quien asestó un golpe feroz e ilevantable contra su familia al ser ministro de esa dictadura. Más todavía que el abogado que nos hace el juicio, ese nieto, se llama justamente José Alfredo Martínez de Hoz, igual que el ministro de la vergüenza nacional.¿No es acaso este juicio un principio de tratar de hacer olvidar nuestro presente con una acusación contra un film que habla de la historia de cómo se robaron las tierras en las cuales vivieron durante siglos los pueblos originarios? Los nietos demandantes sostienen que su retatarabuelo no intervino para nada con respecto a esas ocupaciones de tierras donde nacieron luego los grandes latifundios tan bien representados por la actual Sociedad Rural. Justamente, ahora, aquí, voy a reproducir un documento de la Sociedad Rural donde habla acerca del fundador de esa entidad de estancieros, justamente de José Martínez de Hoz. Esta solicitada fue publicada nada menos que el lunes 11 de junio de 1979, es decir, en plena dictadura militar de Videla, a página entera, siendo ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz, por el diario Clarín, cuando se cumplieron cien años de la Campaña del Desierto. La solicitada dice, a todo título: “La Sociedad Rural Argentina, las Fronteras y los Indios”. En la misma se trae la resolución del ministro de Guerra, coronel Martín de Gainza de junio de 1870 que (textual) “acude a la Sociedad Rural Argentina pidiéndole se hiciera cargo de adquirir 1500 caballos para el Ejército con destino a la campañas contra los indios”. Luego sigue la solicitada (textual): “El entonces señor presidente de la Sociedad Rural Argentina, don José Martínez de Hoz respondió a ese petitorio diciendo: En contestación a la nota de V.E…. felicitándose la Sociedad Rural de que V.E. le haya dado esta brillante oportunidad para demostrar cuánto puede hacer en beneficio de los intereses rurales que está encargada de promover, cooperando siempre en todo sentido cuando se trata de dar seguridad y bienestar a nuestros pobladores de la campaña”. Aquí habría que decir que más bien se refería a la propiedad nueva de que se iban apoderando los nuevos dueños de la tierra con ayuda oficial. Luego, en la solicitada viene la circular firmada por Martínez de Hoz del 4 de julio de 1870 donde dice: “Siendo un deber de todo ciudadano prestar su auxilio y cooperación a los gobiernos, siempre que se ocupen de la seguridad y bienestar de las sociedades que dirigen, la corporación que presido no ha titubeado ni un momento en encargarse de la compra de 1500 caballos que el Excmo. Gobierno Nacional necesita urgentemente. La Comisión Directiva de la Sociedad Rural no ha trepidado ni un solo momento en tomar a su cargo tan importante comisión, porque ha creído que aceptándola trabaja en el sentido de favorecer los intereses rurales que tiene el deber de promover”. Firmado José Martínez de Hoz.

“Los intereses rurales”, dice el retatarabuelo de quienes nos iniciaron juicio. ¿Cuáles intereses, los de los pueblos originarios que vivían allí desde hacía veinte siglos? No, los intereses de los recién llegados, que vieron que eso era una fuente de riquezas. El mismo día se hace la “asamblea general extraordinaria de la Sociedad Rural”. Y en el comunicado señala que el objeto de esa reunión es tratar la oferta hecha por “el gobierno de la Pcia. de Bs. As. al de la Nación para alejar los indios al otro lado del río Negro”. Misión que llevará a cabo ocho años después el general Roca. En la asamblea se resuelve ofrecerle al gobierno “la cooperación de los hacendados sin limitación alguna”. Estas tres palabras lo dicen todo. Luego, los hacendados levantan el tono y ofrecen al gobierno: “La más decidida cooperación para reunir los elementos bélicos necesarios que, ayudando a los que tiene la Nación, sirvan a repeler los indios lejos de nuestras fronteras actuales”. Todo, firmado por José Martínez de Hoz. Y trescientos ganaderos. Luego sí, Martínez de Hoz muere antes de la expedición de Roca. Pero es que la Campaña del Desierto ya había comenzado mucho antes. Bien, he presentado la primera prueba. Mi esperanza es –aunque yo vaya preso por faltar el respeto “a la Sociedad Rural”– que con esto tome un nuevo curso la gran polémica en el país acerca del genocidio que los argentinos cometimos hace un siglo y medio contra los pueblos originarios.

Así que, bienvenido el juicio que nos han iniciado los Martínez de Hoz. Servirá para ventilar ese oscuro pasado.

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María Rosa Lojo

•25 agosto 2011 • Dejar un comentario

Ocupas ingleses… ¿hasta cuándo?

•14 junio 2011 • Dejar un comentario

Proyecto que me recuerda -tanto por la época como por características de los colonos- al frustrado ¨Pueblo Belgrano¨, antecedente de Punta Alta. Ver nuestra página ¨Ahora Puerto Rosales¨.

 

Bahía Blanca: La masacre de calle Catriel

•27 mayo 2011 • Dejar un comentario

 

 

En mi libro de reciente edición Tierra Regada -la independencia mal tenida-, realizo un humilde aporte a la memoria de La masacre de calle Catriel. El material se encuentra disponible en este mismo blog, en la página Entre malones y malocas.

Mis libros digitales

•25 abril 2011 • Dejar un comentario

HOY COMENZARON A DISTRIBUIRSE MIS TRES LIBROS:

DOS DE POESÍA Y UNO DE ENSAYOS

La editorial es EMOOBY, de Madeira, Portugal. Y se trata de e-books, libros virtuales, que se adquieren ¨en¨ Internet, se pagan a precio muy bajo mediante tarjetas de crédito, y se vierten en soportes informáticos para su más fácil lectura. Los dos libros de poesía corresponden al período 1998 – 2009, y cada uno de ellos reúne dos poemarios independientes: Cuerdas (1997-2003); El piquete y otros poemas (2002); Avisos y señales (2004-2007) y Poemas del amor que vence a la muerte (2007-2009). Por su parte, el volumen de ensayos, corresponde al período 2008-2009, y bajo el título de Tierra Regada –la independencia mal tenida-, se ha anticipado periódicamente a través de mi blog Diáspora Sur, un espacio asiduamente visitado por los paisanos del suroeste bonaerense.

CUERDAS –poemas-

EL PIQUETE y otros poemas

La crítica realidad económica y social argentina durante el período 1997-2003 y una situación familiar cambiante, fueron determinantes de los textos poéticos que integran este volumen.   CUERDAS es poesía en tránsito (Buenos Aires – Isla Negra – Valparaíso – Punta del Este – España – Buenos Aires otra vez), y de mirada profunda, decidida a conquistar brotes de esperanza. EL PIQUETE – y otros poemas- nace en el asesinato por la policía de dos jóvenes manifestantes en 2002 y proyecta el ojo lírico sobre el panorama general de un país crecientemente pobre, dependiente, entregado, saqueado, democráticamente inmaduro.

AVISOS Y SEÑALES y

POEMAS DEL AMOR QUE VENCE A LA MUERTE

AVISOS … tiene mucho que ver con las sensaciones –siempre nuevas, aún las cotidianas-, con percepciones de la madurez, con límites físicos y fronteras espirituales. Hay que saber escuchar los avisos y saber ver las señales, dice la sabiduría popular. Estos poemas se lo proponen, algunos con mayor eficacia que otros. POEMAS DEL AMOR… vuelve sobre la cuestión matriz del género humano, intentando rescatar y ofrecer nuevas resonancias, o explorar en acústicas escasamente transitadas. Los recuerdos son la primera materia de estos poemas; lo que se observó años atrás, vuelve a colocarse en el centro y es sometido a esta nueva mirada, seguramente con mayor experiencia de vida.

TIERRA REGADA es un pasaje de regreso al escenario de mis primeros años. Claro que no se vuelve con la mirada original, sino que este segundo bautismo se concreta desde un par de ojos maduros. Y ya no es una mirada lírica, que simplemente proponga justicia y cambio. Se trata de prosa situada en la mesa de operaciones, que secciona y revela. Las coincidencias geográficas e ideológicas conducen esta secuencia de ensayos, desde las postrimerías de la conquista española hasta el último genocidio de los años setenta.

¿Dónde pueden comprarse?

En Facebookhttp://www.facebook.com/Emooby?sk=app_158517910828536

En el blog de la editora:  http://emooby.blogspot.com/

Y, hasta ahora, en 9 librerías virtuales:

AMAZON: http://www.amazon.com/s/ref=nb_sb_noss?url=search-alias%3Daps&field-keywords=Emooby&x=0&y=0

SMACHSWORDS: https://www.smashwords.com/profile/view/emooby

AMABOOK:  http://www.amabook.es/catalogo/emooby,

GATO SABIDO: https://www.gatosabido.com.br/resultadobusca.php?entradaBusca=emooby

GRIOTI LIVROS DIGITAIS: http://www.grioti.com.br/buscaavancada.html?pg=buscaavancada&editora=Emooby&categoria=0&autor=0&faixapreco=0&tipo=ePub&pgn=2

BINARIO LIBROS: http://www.binariolibros.com/ficha_ebook.aspx?id=81b525a6-628a-4fe2-9b38-accb80311547

http://www.binariolibros.com/ficha_ebook.aspx?id=a497d9f0-78b3-4862-a083-06ee20802793

EBOOK-TECA: http://www.ebook-teca.com/ebook/tormenta-tropical-de-verano_E0000557947

http://www.ebook-teca.com/ebook/la-jaula-de-los-goces_E0000566034

LIBRERIA CATALÓNIA: http://www.llibreriacatalonia.cat/es/busqueda/listaLibros.php?pagSel=2&cuantos=20&orden=prioridad&codEditorial=00000000004098&editorial=EMOOBY

POPULAR EBOOKS.COMhttp://www.popularebooks.com/busqueda/listaLibros.php?codEditorial=00000000000798&patronEditorial=EMOOBY&titulo=&autor=&isbn=&editorial=EMOOBY&listaEdiPatron=00000000000798&codEspecial=

Del padre Hugo Segovia

•22 abril 2011 • 5 comentarios

La cuarta cruz

 

Presbítero Hugo Segovia **

En una pintura del siglo XVI, de Brueghel, el Joven, que se encuentra en Castelnovo Magra, sorprende ver no sólo las tres cruces de que nos hablan los evangelios (las de los dos ladrones que la tradición dio en llamar Dimas y Gestas, a cada lado de la de Jesús) sino también una cuarta.

Como ocurre muchas veces a lo largo de la historia, el arte ha sabido escapar de la censura a través del ingenio de los creadores. En este caso es creencia general que el pintor ha querido mostrar las humillaciones a las cuales sometían los españoles a los flamencos, una manera también velada de protestar contra ellas.

Entre tantos ejemplos no se puede olvidar que las polonesas de Chopin tenían la capacidad de despertar a los polacos sumergidos por los invasores.

Como decía el poeta Cernuda: la palabra es un arma cargada de futuro

Ya el apóstol Pablo afirmaba que la fuerza redentora de la cruz es ilimitada pero las tribulaciones de los cristianos los asocian a los sufrimientos de Jesús por el mundo (Col. 1, 24-25).

Muchos siglos después Pascal decía que Jesús estaba en agonía hasta el fin de los siglos y todavía a fines del siglo XIX un atormentado Nietzche oraba a su manera: Todos los arroyos de los lágrimas/ corren hacía ti/ y la última llama de mi corazón/ para ti se alza ardiente/ oh, vuelve mi desconocido Dios/¡mi dolor! ¡mi última felicidad!

La liturgia de Pascua nos hace revivir, a través de los signos, el misterio de la pasión y muerte de Jesús. Uno de los momentos más sugestivos es, en la tarde del viernes santo, la adoración de la cruz: después de la entrada de la cruz en el templo, traída por el diácono, el celebrante exhorta a la comunidad a adorar el árbol en el cual estuvo colgada la salvación y enseguida comienza el desfile de cada uno de los participantes que besan la cruz. Algunas veces, urgidos por la cantidad de tareas, las normas vigentes permiten que se haga una exhortación general y que cada uno, desde su lugar adore la cruz.

Sin embargo la marcha de todos y cada uno de los fieles es un momento de una inmensa elocuencia y, por más que se prolongue la celebración, muestra en forma plástica lo que la teología ha enseñado: Jesús asumió en su carne dolor de todos los hombres y de todos los tiempos. En este desfile el pastor ve pasar a los hombres y mujeres de su comunidad y sentir presentes no sólo sus sufrimientos sino las mismas palabras de Jesús en Getsemaní: mi alma está triste hasta la muerte.

La respuesta de Dios

Es cierto que muchas veces hemos puesto el acento sobre la pasión y la muerte de Jesús relegando a un segundo plano su resurrección. En nuestro continente víctima de una justicia demasiado largamente esperada, la cruz ha sido una experiencia cotidiana y ahora mismo sabemos lo ardua que es la polémica desatada en Europa por la presencia del crucifijo en los lugares públicos sobre la cual se expiden los organismos de la Unión Europea.

Algunas comunidades, conscientes del peligro de caer en repeticiones monótonas de ejercicios piadosos han ideado el Vía crucis de las catorce estaciones que se va concretando a lo largo del tiempo cuaresmal: la comunidad busca los lugares donde Jesús sufre en sus miembros en forma más o menos visible y después, en torno a la cruz, en el templo o en la casa, cada uno hace reposar la frente sobre el madero de la cruz puesta en el suelo confiando la propia carga de ese Jesús que no endureció su corazón a la voz de la justicia, que comprendió las tragedias de los hombres y mujeres de su tiempo, que compartió la condición de los que no tienen ni una piedra para recostar sus cabezas, que no eligió como amigos a los poderosos sino que llamó a los marginados, que lamentó la situación de los que no habían sido contratados para ganar el pan de sus mesas

A propósito, el teólogo González de Cardelal dice: La Semana Santa es un tiempo para dar lugar a la pregunta radical sobre el hombre y busca la posible respuesta de Dios en la historia. Por su parte, el gran matemático A Whitehead que ha denunciado las desfiguraciones del rostro de Dios, lo llama el compañero de sufrimiento, el que comprende.

La cuarta cruz es la nuestra, la de cada uno y la de la humanidad porque como manifiesta en el final de su aproximación histórica a Jesús, José Antonio Pagola, en el fuerte grito de Jesús muriendo en la cruz estaban gritando todos los crucificados de la historia. Un grito de indignación y también de protesta, pero al mismo tiempo, un grito de esperanza. Los primeros cristianos nunca olvidaron este grito de Jesús. En ese grito de un hombre rechazado y ejecutado por buscar la felicidad de todos, está la verdad última de la vida. En el amor de este crucificado está Dios mismo, identificado con todos los que sufren, gritando contra todas las injusticias, torturas y abusos de todos los tiempos.

 

Artículo originalmente publicado en La Capital del 21.04.2011

Hemos querido ilustrar el post con una reproducción de la pintura de Brueghel a la que alude el autor, pero no hemos ubicado sino un detalle donde se aprecian sólo tres cruces.

((los subrayados son del transcriptor, administrador del blog))

 

** Padre Hugo Segovia. Puntaltense –paisano por lo tanto- al cual doy cabida en este lugarcito humilde. Algo que me enorgullece a mí, y debe honrar a todo pasajero detenido en esta posta.  Dijo La Capital, de Mar del Plata: Segovia nació en Punta Alta el 5 de abril de 1931 y allí cursó sus estudios primarios y secundarios, al término de los cuales ingresó en el Seminario Mayor San José de La Plata. Fue ordenado sacerdote el 23 de julio de 1961 por el arzobispo de Bahía Blanca, monseñor Germiniano Esorto, a quien acompañó como secretario durante el Concilio Vaticano II. En ese período, ingresó en la Pontificia Universidad Gregoriana, de Roma, para perfeccionar su formación y egresó como licenciado en Derecho Canónico. Fue profesor de Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad Nacional de La Plata. Durante diez años, de 1964 a 1974, se desempeñó como canciller y secretario general del arzobispado de Bahía Blanca. Fue presidente de la Organización Católica Internacional de Cine (OCIC), y jurado de dicha organización en los festivales de Mar del Plata de 1996 y 1997 y de La Habana en 1998. En la diócesis de Mar del Plata fue párroco de San Andrés, en Miramar, desde 1980 hasta 1992, y desde entonces se desempeña como párroco de San Carlos Borromeo, en Mar del Plata. De 1995 a 2004 fue coordinador de los Encuentros de la diócesis marplatense con el mundo del teatro, y de 2002 a 2006 fue coordinador del Consejo Municipal de Cultura. El recuerdo que conservo de él es de mi última infancia, cuando yo tendría entre once y doce años, y Hugo volvía temporalmente a nuestro pueblo, como seminarista. Era el hijo de la mejor amiga de mi abuela, por lo que en mi casa siempre se hablaba de él, con alegría, con esperanza, con orgullo. Nos llevamos dieciséis años, por lo que en esa visita que aludo, Hugo era un joven que no llegaba a los treinta. Recuerdo vivamente que fuimos con mi padre y mi abuelo a buscarlo a la estación Grünbein del ferrocarril, procedente de Buenos Aires, y que cargaba una pequeña valijita de cuero donde muy poco podía caberle. Al día siguiente, continúo recordando, almorzamos con él en casa de mis abuelos; toda la familia se había reunido para la ocasión. Cuando recientemente hemos conversado, Hugo repite cuánto ayudó mi abuelo a su vocación y primeros trabajos, definiéndolo como alguien que le solucionaba todos los problemas. ¡Qué raro es todo esto! Reencontrarnos en Mar del Plata y sumarnos en la escritura de reflexión, para la cual Hugo Segovia es indudablemente un maestro. Dios quiera que gocemos de su guía durante muchísimos años más.